<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341</id><updated>2012-02-16T07:10:28.929-08:00</updated><title type='text'>Estamos en Africa</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>40</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-6528484719962000479</id><published>2007-09-06T02:42:00.000-07:00</published><updated>2007-09-06T02:48:07.391-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://caminodecasa.blogspot.com/"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rt_L76CgHOI/AAAAAAAAGyo/P2hoYftWRfs/s400/Camino+de+casa.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5107024732513901794" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-indent: 0.95cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;El viaje de África concluyó. Primavera, verano y... vuelta a empezar: el otoño que asoma otra vez a la vuelta de la esquina. En esta ocasión la aparición de la nueva estación en el horizonte me ha empujado hacia los países ribereños del Mediterráneo. El viento soplaba por proa de sur a norte. Así que rumbo al Egeo. El ciclo de las estaciones sigue su reiterado ir y venir... como las olas. Desde este vínculo puedes saltar directamente al blog siguiente. Lo he titulado &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://caminodecasa.blogspot.com/"&gt;Europa: camino de casa.&lt;/a&gt; &lt;/i&gt;Puedes hacer clic en la imagen tambien.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-indent: 0.95cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-indent: 0.95cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-indent: 0.95cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-indent: 0.95cm;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(192, 192, 192);"&gt; &lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-6528484719962000479?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/6528484719962000479/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=6528484719962000479' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/6528484719962000479'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/6528484719962000479'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/09/el-viaje-de-frica-concluy.html' title=''/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rt_L76CgHOI/AAAAAAAAGyo/P2hoYftWRfs/s72-c/Camino+de+casa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-3104128461110183535</id><published>2007-09-06T01:57:00.000-07:00</published><updated>2007-09-06T05:02:39.225-07:00</updated><title type='text'>Un hotel muy especial</title><content type='html'>&lt;p&gt;   &lt;span style="color: rgb(51, 0, 51);"&gt;Nairobi, madrugada del 5 de septiembre&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="text-indent: 0.95cm;"&gt;   &lt;span style="color: rgb(51, 0, 51);"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="text-indent: 0.95cm;"&gt;   &lt;span style="color: rgb(51, 0, 51);"&gt;Después de la primera noche en el &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 0, 51);"&gt;&lt;i&gt;Alfa Hotel&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 0, 51);"&gt;, de Nairobi, pedí una habitación menos ruidosa e inmediatamene me llevaron al segundo piso, al fondo de un pasillo en donde los pasos, tras atravesar una nueva puerta de barrotes de hierro, sonaban como en una penitenciaría de lóbregos pasillos. La habitación del fondo a la derecha tenía buena luz y daba a un estrecho callejón; en ella apenas había espacio para la cama, para mi macuto y para un cubo y gran barreño llenos de agua indicaban de entrada la posibilidad de cortes de agua. No quise pensar en ello. Tenía luz y un enchufe. &lt;/span&gt;&lt;img id="kiq:" style="margin: 1em 1em 0pt 0pt; float: left;" src="http://docs.google.com/File?id=ddrxptj8_36fp9zzrdm" height="413" width="445" /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 0, 51);"&gt;De momento era suficiente. Luego, por la tarde, descubrí que no había agua en el lavabo y que la luz atravesaba a duras penas la suciedad de los cristales protegidos por una malla metálica de delgadas varillas de hierro oxidado. Efectivamente, el ruido era algo menor que el de la noche anterior, pero no mucho menos. De madrugada me despertaban continuamente las voces esporádicas de la calle, y cuando empezó a amanecer ya fue imposible intentar dormir. El agua de la ducha había golpeado durante toda la noche con un plaf plaf contra el suelo que recordaba esa obsesión con el tic tac del reloj en alguna película de Bergman; quizás se tratara de &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 0, 51);"&gt;&lt;i&gt;El manantial de la doncella.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 0, 51);"&gt;. Imposible eludir el sonido, más bien era un ejercicio continuado de espera; la gota demoraba unos segundos y entonces caí sonora sobre el pavimento produciendo un sonido seco. Cuando la calle estuvo llena de transeúntes y vendedores, empezó a sonar una música pegadiza que se repitió durante toda la mañana sin variación alguna; no me molestó hasta que no fue consciente de su reiteración; entonces empezó a resultarme tan molesto que a punto estuve de dejar lo que estaba haciendo para ir a buscar en la calle un lugar donde continuar con mis lecturas. Pero paró. Sin embargo aquello no duró mucho; al poco rato, de improviso, empezó a oírse una voz desde una megafonía cercana con un volumen que habría hecho imposible entenderse a dos personas que estuvieran hablando en la misma habitación. Era una voz enfática pero monótona, sin curvas tonales, sin puntos de inflexión, la de alguien cargado de la rotunda verdad de la fe; una voz gruesa de mulá o acaso de un político dispuesto a convencer a la audiencia con la potencia de sus palabras. Lograba aislarme en algún momento, pero la voz traspasaba las paredes como un televisor con el volumen al máximo. Luego, cuando decidí que no podía seguir martirizando a mis oídos y salí al pasillo, comprendí que la voz no venía de la calle sino del mismo interior del edificio. ¿Un televisor? Un televisor no llegaba a esos decibelios. Mientras esperaba a que me abrieran la reja, después de accionar un pulsador a la derecha de la puerta, pensé que aquello no podía ser otra cosa que una arenga. Doblando el pasillo a la izquierda atravesé junto a dos largas habitaciones acristaladas en donde diversos grupos de hombres celebraban algún tipo de reunión. Parecía difícil que pudieran entenderse en medio de la voz atronadora que venía de la megafonía, ahora con toda seguridad procedente de algún local próximo. Bajé la escalera. Acaso era algún acontecimiento político o religioso importante retransmitido por televisión o radio. Cuando atravesé el hueco de una escalera que partía frente a la carnicería del primer piso, no me quedó la menor duda de que sólo una reunión multitudinaria allí arriba podía justificar la voz acalorada e intimidatoria de lo que yo pensé era un mulá exhortando a los fieles con los requerimientos de la fé islámica. Salir al ruido de la calle fue descanso. &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="text-indent: 0.95cm;"&gt;   &lt;img id="zs_c" src="http://docs.google.com/File?id=ddrxptj8_31gq6rzgdr" style="margin: 1em 1em 0pt 0pt; float: left;" height="605" width="403" /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 0, 51);"&gt;A la caída de la tarde, de vuelta al hotel, Rosa, la “guardesa” del piso superior, una mujer de edad de mirada inquietante y aspecto desgreñado, no dudó en pedirme algún dinero; para una soda, decía; y como le diera unas monedas que no le parecieron suficientes, después de contarlas se fue detrás de mí para que le completara la cantidad requerida. Ello dio pie para que bromeara con ella. Salgo a las dos y media de la madrugada para el aeropuerto, dos y media... ¿no problems? Ella asintió: ok. Tendría que tener preparada otra propina por sacarla de la cama a esa hora intempestiva. Cuando a las dos y cuarto dejé mi habitación, al fondo del pasillo había un hombre dando tumbos de una pared a otra del corredor, caminaba como intentando atinar a meter su cuerpo en el hueco del pasillo que tenía delante sin darse de bruces con el suelo. Logró llegar hasta la esquina. Hice sonar el timbre para que vinieran a abrirnos la puerta de hierro; mientras tanto, al otro lado, tras el hueco superior de una puerta también con barrotes de hierro, miraban dos mujeres insistentemente. Sentí una mano en el hombro al mismo tiempo que un amistoso ¡jambo!; ¡jambo! le contesté. La curda que llevaba encima apenas le permitía articular correctamente algunas palabras. Él era un seguidor del Barcelona. Las mujeres de enfrente investigaban la posibilidad de un cliente. Rosa estaba contenta, su venida, procedente del piso inferior, venía precedida por el tintineo de las llaves y por su propia voz que decía algo ininteligible. Tuve que saludar casi con una disculpa a las mujeres de enfrente, algo así como diciendo, lo siento, no tengo tiempo. Al doblar el pasillo a la izquierda, me di de frente con otra de las prostitutas, una mujer gruesa que parecía dispuesta a irse a la cama después del trabajo de la media noche y que sostenía un cigarrillo en la mano izquierda. El taxista me esperaba ya en el rellano del primer piso junto a la carnicería. La ciudad, después de abandonar el centro, se convirtió en un oscuro laberinto de calles oscuras y silenciosas. El conductor no abrió la boca hasta que no llegamos a las proximidades del aeropuerto; era un hombre tímido y servicial. Me dejó frente a la puerta principal. &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="text-indent: 0.95cm;"&gt;   &lt;span style="color: rgb(51, 0, 51);"&gt;Cuando fui a recoger mi macuto que habían depositado en la cinta transportadora del scaner, al otro lado me encontré con el empleado que dormía a pierna suelta. Una hora intempestiva para coger un avión; debería estar prohibido poner la salida de un avión a las cuatro o cinco de la mañana. Salvo el policía que me recogió el pasaporte y cuatro o cinco empleados más, todo el mundo dormía; unos a pierna sueltas sobre el suelo de los duty free shop y tiendas de regalos, otros simplemente recostados sobre el mostrador; algunos pasajeros había escogido un rincón junto a la puerta de embarque para estirarse todo a lo largo sobre el suelo. Fue en las cercanías de una de estas puertas donde me encontré con Kenzuburo Oé y su familia. &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="text-indent: 0.95cm;"&gt;   &lt;span style="color: rgb(51, 0, 51);"&gt;En realidad esto de escribir y que las palabras aparezcan en la plaza pública me parece a veces un desafuero. Me propuse dejar de hacerlo varias veces porque me creaba dependencia; lo ensayé por un tiempo allá cuando andaba por Malasia o Indonesia, pero me surgió la duda, porque aunque me creara dependencia también era cierto que ello mismo creaba una disposición en mí hacia un trabajo que de otra manera casi con seguridad que no se hubiera llevado a cabo. Aquello que cite de Brancusi en cierta ocasión de que más importante que el empeño de crear era el poner al cuerpo en condiciones de... Y mi cuerpo, sea por las circunstancias del viaje o por cualquier otra razón, la verdad es que sí parecía estar en estado de buena esperanza; por lo cual habría sido una lástima desaprovechar la ocasión. &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;div style="text-align: left;"&gt;   &lt;img id="cwdk" style="margin: 1em 1em 0pt 0pt; float: left;" src="http://docs.google.com/File?id=ddrxptj8_3224m9qbfc" height="446" width="670" /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 0, 51);"&gt;Hoy, de madrugada, en un asiento cercano a la puerta de emb&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 0, 51);"&gt;arque del aeropuerto de Nairobi, cuando daba vueltas a estos asuntos y volvía a plantearme la posibilidad de abandonar nuevamente esto de los blogs, tuve un muy curioso, y afortunado, encuentro. Por el pasillo que daba acceso a la sala de espera de mi vuelo a El Cairo, delante de mí, avanzaba un joven propulsando su silla de ruedas, seguido por un hombre de andar tranquilo, seguro y de una elegancia sencilla que caminaba junto a una mujer menuda de baja estatura. Se trataba del matrimonio Oé, el escritor y premio nóbel japonés, Kenzaburu Oé, acompañado por su esposa e hijo. Recordaba sus rostro en la contraportada del libro suyo que leí el año anterior, y la especial relación con el hijo minusválido; una agradable sorpresa que tenía relación con lo que pasaba por mi mente en aquellos instantes. No recuerdo el titulo del libro, una obra densa que recreaba la memoria del autor y la del señor Gili, un tío suyo enamorado de la obra de Dante. Un retrato realista que el autor enfrentaba sin muchos afeites, con una crudeza que obligaba con frecuencia a detener la lectura para apreciar más detenidamente lo que se estaba leyendo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;p style="text-indent: 0.95cm; text-align: left;"&gt;   &lt;span style="color: rgb(51, 0, 51);"&gt;Después de todo, como tantas veces, la realidad no sólo podía igualar a la ficción sino que la superaba sobradamente. Una discusión que he mantenido frecuentemente a veces con mi amiga Marisa, ella partidaria de la ficción neta y yo defensor de reflejar lo que las pulsiones y experiencias personales me ponen delante. Kenzaburu hace lo uno y lo otro en diferentes obras, y aunque no conozco más que su obra autobiográfica, de volver a coger otro libro de este autor, creo que preferiría buscar de nuevo el rastro de su propia memoria a leer sus trabajos de ficción. De momento mi capacidad para la ficción sigue varada; quizás estos días haga algún ejercicio de estilo diferente mientras merodeo por las islas griegas.&lt;/span&gt;&lt;img id="nvkk" style="margin: 1em 1em 0pt 0pt; float: left;" src="http://docs.google.com/File?id=ddrxptj8_35cs47qxg8" height="956" width="707" /&gt;&lt;img id="lq4u" style="margin: 1em 1em 0pt 0pt; float: left;" src="http://docs.google.com/File?id=ddrxptj8_34dt7psggz" height="1063" width="709" /&gt;&lt;img id="jy:1" style="margin: 1em 1em 0pt 0pt; float: left;" src="http://docs.google.com/File?id=ddrxptj8_33fb5f8jf2" height="901" width="708" /&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-3104128461110183535?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/3104128461110183535/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=3104128461110183535' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/3104128461110183535'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/3104128461110183535'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/09/nairobi-madrugada-del-5-de-septiembre.html' title='Un hotel muy especial'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-3133514562139833482</id><published>2007-09-06T01:47:00.000-07:00</published><updated>2007-09-06T02:06:14.116-07:00</updated><title type='text'>Reír</title><content type='html'>&lt;div id="xuqb" style="padding: 1em; text-align: left;"&gt; &lt;p&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;Nairobi, 4 de septiembre&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="text-indent: 0.95cm;"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;Le cogí gusto a un restaurante desde cuyo primer piso, a través de una gran cristalera, puedo mirar la calle. Hay gente joven, algunos ríen a carcajadas mientras saborean un helado con copete. La risa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-indent: 0.95cm;"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;También reía hoy un hombre-cartel que denunciaba la corrupción en una concurrida calle del centro de Nairobi. No era el aspecto bronco y serio de los acusadores, sonreía mientras exhibía su cartelón en verde fosforito que llamaba a erradicar la corrupción del país. Admirable humor. Buenos arrestos para dedicar el tiempo, de esa manera tan peculiar, a tratar de erradicar esta terrible enfermedad africana.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-indent: 0.95cm;"&gt;&lt;img id="c4m7" style="margin: 1em 1em 0pt 0pt; width: 320px; height: 329.049px; float: left;" src="http://docs.google.com/File?id=ddrxptj8_29c5g2hpd5" /&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;Hay culturas q&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;ue ríen menos; en África se ríe bastante, por cualquier nadería un pasajero puede hacer la vida agradable al resto de los viajeros durante todo el trayecto. Algunos, además, hablan sin parar. Me gusta; ellos, ellas, ríen; a mí me sale sonreír. Me eché a la calle tarde después de hacer un recorrido por el material que me había dejado Victoria sobre el continente. La Wikipedia se ha convertido en una buena suministradora de información actualizada. Caminar por la calle como quien lo hace por un paisaje atractivo lleno de curiosidades. Hombres y mujeres que se encuentran y se dan la mano, se abrazan, se muestran relajados y receptivos, charlan. Ayer hice una reserva para el primer vuelo con Atenas que tuviera plazas disponibles. Me dirijo a la agencia. La lista de espera ha funcionado bien; cuando entro por la puerta de Egyptair la señorita me llama por mi nombre: hay un vuelo para la próxima madrugada; así que mañana al mediodía estaré en Atenas. Salgo de la agencia con el billete en el bolsillo. Me abren la reja. Las medidas de seguridad son ostentosas por todos los lados. La policía cachea en algunos autobuses a los pasajeros antes de subir al vehículo. Una ciudad moderna no implica que todos tengan acceso a los mismos recursos, el principio de redistribución está a la orden del día también aquí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-indent: 0.95cm;"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;Reír. ¡Qué gozo oír reír! Despreocupada relajación; uno se siente más parte del mundo común riendo. A mí me gustaría reír mucho más. La chica que se sienta frente a mí se come un helado mientras espera a alguien. Al final se ha decidido a llamar por teléfono a ese alguien; no está enfada, todo lo contrario, suelta su risa cuando el otro contesta; no se ha disculpado por la tardanza, simplemente le ha contado algún chascarrillo... y naturalmente ella, cuyos ojos dicen que está enamorada, ríe como una tonta a la voz que le viene del móvil. Los enamorados son un espectáculo para los ojos. &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="text-indent: 0.95cm;"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;Junto al bienestar de la risa siento que me viene un poema. Le atiendo, digo a estas líneas: esperad un momento, ahora vengo. Me voy con los versos; nada risueño lo que va saliendo. Qué le vamos a hacer. No soy yo el que escribe, sino ellos. Yo sólo les escucho, escribo al dictado, veremos. Mientras lleno un par de folios, de tanto en tanto descanso la vista sobre un grupo cercano, mujeres jóvenes; comen sorbetes de fresa, se fotografían abrazadas; una de ellas planta un beso en la mejilla de su compañera; las otras ríen. Vuelvo a mis versos, que hablan de temas serios, esa línea del horizonte que hay en alguna parte y que  no vemos, la urdimbre de que estamos hechos, ese sentir de continuo que uno no sabe donde tiene los pies, esa presión interior que nos dice que el que no tiene dios debe inventarlo; acaso buscando entre los rostros de la calle ese destello de infinito que en algún momento lleva a la emoción a reconciliarse con el mundo, a buscar en los otros nuestro propio reflejo huérfano. De todo esto tiene la culpa la risa que hoy encontré desperdigada aquí y allá en las calles de Nairobi; un buen final para cerrar este cuento. Mi paseo por África concluyó. &lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="text-indent: 0.95cm;"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;Hasta la próxima.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-indent: 0.95cm;"&gt;&lt;span style="color:#330033;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-3133514562139833482?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/3133514562139833482/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=3133514562139833482' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/3133514562139833482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/3133514562139833482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/09/nairobi-4-de-septiembre-le-cog-gusto-un.html' title='Reír'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-4524523493055308247</id><published>2007-09-04T09:29:00.000-07:00</published><updated>2007-09-04T09:32:52.138-07:00</updated><title type='text'>Dejando Africa</title><content type='html'>&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Nairobi, 4 de septiembre&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; font-weight: bold; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;ALGO SAGRADO&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; font-weight: bold; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Y sin embargo... “es preciso que haya algo sagrado”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;que la risa se te cruce en los caminos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;que puedas gritar tu alegría y tu dolor a algún dios lejano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Porque es necesario que Dios exista&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;porque es imprescindible asideros suficientes &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;para seguir escalando la alta roca,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;la esbelta montaña. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Es preciso que haya algo sagrado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;con que rompernos los dientes&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;donde verter nuestra sangre y nuestro sueño,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;nuestra inquietud,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;nuestro desvelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;¡Anheloooo!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;sí, anhelo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Que podamos juntar nuestros labios&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;y oír en silencio el ruido de las olas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;el espectro que vaga en la noche&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;guadañando la tierra bajo nuestro cuerpo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Oírlo desde la inquietud &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;transformada acaso en un hilo de ansiedad&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;que crece, que crece.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Es preciso encontrar un remanso&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;donde el agua rumoree monótonas nanas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;que nos hagan olvidar nuestra soledad &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;bañada en las risas de los pájaros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Sí, es preciso que haya algo sagrado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;frente a lo que hincar las rodillas &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;y pedir perdón por nuestra soberbia&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;por nuestros pecados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Porque si no ¿quién habrá de perdonarnos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;¿quién nos llevará de la mano &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;cuando nuestro cansancio se haga insoportable&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;cuando el calor se haga fuego&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;cuando la humedad penetre en nuestros huesos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Es preciso que haya algo sagrado,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;un lecho, una mañana de sol tras la lluvia,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;un hombre, una mujer, un cuerpo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Porque somos pequeños y desvalidos en un país&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;donde los orfanatos todavía no existen&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;donde el silencio cósmico ahoga nuestras voces.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Hoy reía la calle entera,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;había besos y abrazos en las aceras&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;y eso me hizo pensar en Dios,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;regazo, reposo, silencio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Las aguas del río no pueden llevar &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;a otro lugar que a Él mismo,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;allá donde no hay anhelo ni desazón,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;sólo silencio, calma infinita.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Y es que todo esto existe en la urdimbre del hombre,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;oscura y sucintamente entrevisto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Por eso lloramos sin saber por qué, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;por eso se inquieta nuestra alma, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;por eso anhelamos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Por eso es preciso que exista algo sagrado,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;porque de no ser así&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;estaremos perdidos en medio de una ciénaga.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Nada me retiene ya en esta ciudad de Kenia&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;si no son las risas y&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;este constante tumulto de voces&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;que rodean mis versos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Quizás no sea preciso que exista algo sagrado, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;que baste una mano amiga, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;el sonajero de su risa,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;la confianza que engendra la compañía;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;quizás Dios no sea otra cosa &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;que la mirada de unos ojos, &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;la tumultuosa inquietud acogida &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;al final de una tormenta &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;en el varadero de una playa protegida del viento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Quizás no sea preciso que exista algo sagrado...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;entonces, antes que llegue el silencio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-4524523493055308247?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/4524523493055308247/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=4524523493055308247' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/4524523493055308247'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/4524523493055308247'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/09/dejando-africa.html' title='Dejando Africa'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-326973373530495652</id><published>2007-09-04T04:27:00.000-07:00</published><updated>2007-09-04T09:27:57.383-07:00</updated><title type='text'>Una difícil síntesis</title><content type='html'>&lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyText"&gt;Nairobi, 3 de septiembre&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyText"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Por la mañana, una hora casi fresca para caminar por las calles de Nairobi, paseando mi ocio por una sorprendente ciudad de anchas calles y elevados edificios, forzadamente tranquilo, no tenía otro proyecto encima que intentar olvidarme de este desconcertante contraste entre la Kenia rural que veía ayer y la bella ciudad moderna en la que amanecí; veía lo fácilmente que uno se siente inducido a formar opiniones inmediatas. Esto no era un tercer mundo ya; ni mucho menos. Los contrastes animan a dar respuestas inmediatas y a ejercer una crítica acaso precipitada. Era una sensación. Y quizás junto a ella, al reconocer en los transeúntes personas nada diferentes a nosotros mismos, sentía el malestar de cuando uno no es capaz de determinar el origen de una dolencia. Parece como si nuestro cerebro hubiera de tener las cosas definidas, manejar conceptos de perfiles más o menos precisos, para sentirse medianamente cómodo dentro de la realidad por la que transita. Algo de eso empezaba a ver yo en mis argumentos últimos; igualmente ahora no me resultaba creíble que todo ese retrato robot de la sociedad africana que yo había leído en los libros fuera del todo consistente. Era persistente esta idea mientras esta mañana trabajaba en un ordenador de un cíber: oír conversaciones, comprobar el trabajo de otros usuarios, la cortesía y los modos de relacionarse... Ese libro que leí últimamente, &lt;i&gt;Africa camina, la instrumentalización del desorden, &lt;/i&gt;por ejemplo. ¿De qué África hablan los libros? Los libros no pueden hablar de todo a la vez; se mueven en torno a tendencias generales; de la misma manera que el Nairobi de esta mañana no tiene absolutamente nada que ver con el mundo rural que se extiende al sur de Kenia de ayer, puede suceder que los libros hablen de realidades que guardan escasa relación entre ellas. Acudiendo a un ejemplo, no parece que la gente con la que me tropiezo hoy en Nairobi pertenezca, puestos a establecer criterios de geografía humana, a un ámbito social diferente al que pertenecen los vecinos del centro de Madrid. Los criterios que se usan al referirse a los africanos, ¿a qué africanos se refieren? Porque es obvio que tanto en Harare, la capital de Zimbabwe, como en Dar es Salaam, o en Ciudad del Cabo existe una población urbana culta y tecnológicamente preparada que nada tiene que ver con el resto del país. Y yo, relacionado en mi viaje prioritariamente, acaso, con una población menos educada (y no sólo eso, sino muy rudimentaria y primitiva en ocasiones), me encuentro hablando de África como un todo, cuando en realidad hablo de una determinada parte de África. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Es también la incapacidad de resolver un problema muy complejo que acaso requiere respuestas muy matizadas; y teniendo necesidad de respuestas se sufre la tentación de con las prisas hacer una improvisación parcial o poco fundamentada. El otro día, ante la presión de la visión de tantas mujeres embutidas en un sadhor e imaginando todo lo que ello significa para la vida de una mujer musulmana, me salió decirle a Victoria, que ese Mahoma era un gilipollas, Mahoma o sus interpretadores. Era una respuesta visceral ante el desconcierto que una visión medieval de la mujer producía en mí, y que se asienta precisamente en su doctrina; evidentemente Mahoma no era un gilipollas, de la misma manera que no lo eran San Pablo y todos los primeros padres de la Iglesia que hicieron de las palabras y del espíritu de Jesús un galimatías de preceptos; sin embargo ¿cómo expresar lo absurdo con el énfasis necesario, cómo argumentar, en el caso de que uno fuera capaz, todos los largos caminos que terminan en ese drama femenino, del que probablemente la mayoría de ellas no son conscientes? Hay cosas que claman al cielo, y que aparecen ante los ojos con tanta evidencia que a uno no le sale andarse con paños calientes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Tampoco una conversación o unas líneas en un blog son una tesis doctoral; hablamos desde nuestros conocimientos y nuestra experiencia, cada uno desde los suyos, y eso ofrece riesgos; uno opina y al día siguiente siente que algo no funciona en sus palabras... han faltado matices, el principio de generalización se ha disparado y se siente cercano a la crítica de Stevenson cuando hablaba de alguien que “como todos los ignorantes” caía con frecuencia en generalizaciones precipitadas. Ese es mi malestar hoy ante alguna interpretación que pueda ir haciendo de las realidades que atraviesa mi viaje. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Y le sucede algo parecido a mis fotografías, a los retratos; muchos de ellos son el reflejo de la parte más dolorosa de estas tierras. Pero se trata de las fotografías posibles, momentos peculiares en que se establece una camaradería en un autobús y los viajeros se prestan a ser fotografiados; o instantes en las calles de un pueblo donde los vecinos o los niños ponen de manifiesto su curiosidad frente a los viajeros; o circunstancias en una zona turística que se ha habituado a estos hábitos de los turistas de fotografiar todo lo que pillan por medio. ¿Cómo&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;voy a fotografiar en las calles de Nairobi a la gente corriente?; ¿puedo fotografiarle, le digo a alguien que está en la cola del cajero automático?; ¿may I take your picture?, solicito del ejecutivo que me atiende en el banco, del dueño de la librería frente al hotel? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;El grupo de españoles con el que me encontré el otro día en la oficina de inmigración de la frontera entre Tanzania y Kenia ni siquiera tendrían este conflicto, porque para ellos África no eran ni el mundo rural ni este otro urbano del que hablo hoy; para ellos África era un minibús todoterreno que les llevaba y les traía desde un parque nacional a otro, de un hotel de aquí a un hotel de allá, de una tienda de souvenirs a un espectáculo acullá preparado expresamente para los turistas. Así que tres Áfricas, la urbana, donde las élites y la buena educación son la norma, la rural y la de los suburbios, y aquella otra que es la que visita el turismo internacional: el África de los parques nacionales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 26.95pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Así que mi malestar de hoy, a punto de marcharme de este continente, es el no ser capaz de llegar a una síntesis de aproximación después de dos meses de viaje y de lecturas. Podría haberlo hecho en lugares como Zimbabwe, donde ciudades como Harare, un lugar de apariencia moderna, pero dislocada, con las tiendas vacías, con largas colas para el pan, guarda cierta relación con el resto del país, un país tomado bajo la mano de hierro de la dictadura de Mugabe; una economía fallida dentro del experimento socialista, pero me es imposible hacerlo con Nairobi, donde hay de todo, abundan los bares, los pubs, la gente trabaja y se divierte, reina la misma apariencia de una gran ciudad occidental. Soy incapaz de poner en relación estas dos poblaciones tan diferentes; ¿qué resultará, qué lectura puede hacerse, qué futuro cabe esperar de un país con dos realidades tan dispares? Quizás el futuro sea la consolidación del ghetto y África pueda seguir creciendo y modernizándose mientras el medio rural y los suburbios permanecen a cientos de años de distancia. Esa era la impresión viendo a los hombres y mujeres masais junto a la carretera, sentados a la sombra sin hacer nada, o cuidando el ganado, o caminando por los senderos de tierra roja camino del poblado próximo. Frente a una existencia en la que el tiempo carece de significado, otra diferente que está hecha de trajín, formación y laboriosidad. Como hablar de dos continentes diferentes. Y dentro de ello, la esperanza de si el segundo crece discretamente bien, exista la posibilidad de que algunas migajas lleguen al primero. Una exigua esperanza; frente a los cincuenta metros que separan una papelera de otra en las calles de Nairobi, están los riachuelos de excrementos y aguas residuales que corrían ayer por las calles del pueblo en donde el autobús hizo una pausa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-326973373530495652?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/326973373530495652/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=326973373530495652' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/326973373530495652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/326973373530495652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/09/una-sintesis-dificil.html' title='Una difícil síntesis'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-1135181094372798167</id><published>2007-09-03T02:14:00.000-07:00</published><updated>2007-09-03T07:16:54.830-07:00</updated><title type='text'>Déjate llevar</title><content type='html'>Nairobi, 2 de septiembre&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyText"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Déjate llevar por la música, decía ella, una noche de farra bajo el cielo estrellado de Allepey, al sur de la India. Ella percibía mi envaramiento; el de los tímidos en muchos encuentros sociales. Y de verdad que lo intentaba; bailé incluso un rato, pero miraba con envidia la soltura de los otros. Yo me dejaba llevar sólo un poco. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtvW0KCgHDI/AAAAAAAAGxQ/y0Iwxcxs8gU/s1600-h/Img_0417.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 659px; height: 570px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtvW0KCgHDI/AAAAAAAAGxQ/y0Iwxcxs8gU/s800/Img_0417.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5105910794090978354" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Déjate llevar; me lo digo muchas veces. Pero... en realidad si es que me dejara llevar no saldría apenas de mi cubículo de caracol. Sin embargo, hoy me estoy dejando llevar; es como si me estuviera despidiendo de África. Creo que estoy empezando a echar de menos signos de otras culturas después de cinco meses; cambios de ritmo, como decía ayer. Ha sido una excelente experiencia pero África es muy dura de viajar; cansa; necesito un cambio de aires, echo de menos eso que puede llamarse el entorno cultural de Occidente; el sofisticado mundo de nuestra cultura milenaria, nuestro cine, nuestro teatro, nuestra música, nuestra bien organizada sociedad... que como tantas veces no apreciamos de la misma manera que no se aprecia el bosque metidos entre los arboles. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Un día de estos habré de escribir algo más sobre esto, &lt;i&gt;Agradecimiento&lt;/i&gt;, lo podré titular, agradecimiento a todos los que nos precedieron en el planeta e hicieron posible que hoy podamos disfrutar del grado de cultura y civilización que tenemos; que muchas veces olvidamos; que nada se hizo solo en el mundo, y que lo que media entre, pongamos por caso Malawi o Zambia y un país europeo, es eso, acumulación de trabajo y empeño, grandes dosis de creatividad desarrollada briosamente durante siglos. Hay un dicho aquí que reza: Una generación planta un árbol y la siguiente disfruta de su sombra. Todos plantamos árboles pero a la vez disfrutamos de una sombra milenaria bajo la cual nació y se desarrolló nuestra cultura. Ahora que parece que estoy cada vez más cerca de Grecia, ¿cómo no considerar que la Grecia Clásica hace más de dos mil años estaba mucho más adelantada que la mayoría de los estados africanos actuales? Grandes plantadores de árboles, un enorme vivero &lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES"&gt;de&lt;/span&gt; donde nació nuestra espléndida cultura. No basta saberlo, hay que andar lejos de casa una larga temporada para sentir en el cuerpo esa necesidad compulsiva de agradecimiento. El otro día nombraba aquí a Julius Nyerere, el padre de este gran país, Tanzania, y de cuya mano empezaron estas tierras a crecer poco a poco. En el mundo de las emociones suceden a veces cosas realmente extrañas; cuando visité, por ejemplo, en el Museo Nacional de Dar es Salaam, en determinado momento sentí nuevamente que se me humedecían los ojos. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtvXdqCgHHI/AAAAAAAAGxw/NNlUGCbhzo0/s1600-h/nyerere.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtvXdqCgHHI/AAAAAAAAGxw/NNlUGCbhzo0/s800/nyerere.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5105911507055549554" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Ya me había sucedido en el museo de Soweto, en Sudádrica. Ahora era la figura de este hombre, Nyerere, un gran símbolo, con Nelson Mandela, de lo que la inteligencia y la honradez es capaz de crear... a diferencia de la mayoría de los otros países africanos que viven en una miseria medieval en gran parte debido a que su clase dirigente desarrolla virtudes opuestas a las que ejercieron estos dos estadistas. Imagino que las raíces de mi emoción bebían el agua de la solidaridad que embarga a cualquier ser humano cuando las fuerzas del bien terminan abriéndose camino entre la miseria, sea esta el apartheid, o el afán de poder y dinero. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Así que hoy mi agradecimiento nace del contraste entre este mundo y el de aquel otro al norte del Mediterráneo; el contraste entre un mundo rudimentario y en ocasiones bastante salvaje e inseguro y otro mucho más sofisticado, con grandes posibilidades para que en él podamos desarrollar nuestras facultades. Ese mundo hacia el que hoy me dejo llevar inevitablemente... con ganas, deseoso de confirmar mi pertenencia a él. Viajar es esa distancia necesaria entre los amantes que hace que tras  la ausencia nuestro amor, nuestro afecto sea más ardiente, más agradecido, sepamos reconocer mejor el valor de lo que tenemos...&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtvW0aCgHFI/AAAAAAAAGxg/OKINjY25nLE/s1600-h/Img_0424.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 648px; height: 525px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtvW0aCgHFI/AAAAAAAAGxg/OKINjY25nLE/s800/Img_0424.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5105910798385945682" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Déjate llevar. Esta noche un pub-restaurante de una bulliciosa calle de Nairobi. Cerca de las once de la noche. La música de los pasillos deja las voces reducidas a un lejano murmullo de fondo, un ritmo compulsivo de batería. No pienses, no cuelgues lo que oyes o ves en ningún pentagrama valorativo. El autobús en que viajaba paró en una calle que parecía un río de gente y decidí bajarme. Me metí en el primer hotel que encontré; unas escaleras estrechas; subo, y donde debía estar la recepción, en el primer piso, me encuentro con una carnicería tras unos barrotes de hierro, música a tope, a la izquierda un pasillo da a un pub, más adelante un bar; giro a la derecha y me topo con una puerta de hierro en cuyo tercio superior se abre un ventanuco rectangular de un palmo de ancho; la música no me deja oír el precio de la habitación que pronuncia desganada una mujer repantingaba indolentemente al otro lado de la puerta. Pasillo adelante se abren dos locales mas, el corredor desemboca en un amplio espacio que parece un restaurante. Creo que me quedo, voy a ver en qué consiste esta caja de Pandora en la que me he metido. Para llegar a mi habitación hay que traspasar una reja como las de la cárcel. Extraño lugar. La encargada abre la puerta y la vuelve a cerrar tras de sí. La habitación: como las que le gustan a cierta amiga, con la pátina del tiempo, oscura, un poco tétrica, llena de un terrorífico ruido de tráfico y voces. No, a las diez de la noche no voy a buscar otra cosa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Salí a la calle de inmediato. Una espesa aglomeración y un olor a gasoil que se masca. Los minibuses se amontonan en doble fila voceando destinos entre el enmarañamiento de los peatones. Estaba de vacaciones, así que anduve errático dejándome llevar con las manos en los bolsillos mirando a mi alrededor este mundo de trajín de rostros oscuros que me salía al encuentro después de haber decidido a lo largo del trayecto de hoy que en Nairobi iba a acabar mi viaje africano. Desde el desayuno no había probado bocado, así que me metí de oído –más música a tope- en uno de los locales que servían comida.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtvWz6CgHCI/AAAAAAAAGxI/8IFl7jSHAeI/s1600-h/Img_0410.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 651px; height: 509px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtvWz6CgHCI/AAAAAAAAGxI/8IFl7jSHAeI/s800/Img_0410.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5105910789796011042" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Estoy cansado de África, ¿por qué iba a negarlo?. Habría preferido atravesar Etiopía y Sudán, pero creo que para esta ocasión tengo bastante. Ayer tuve que defenderme de dos ladrones que intentaban abrirme el macuto grande en plena calle; uno, por delante, enfundando una ancha sonrisa con el my friend en la boca y la palmadita en el hombro, el otro, por detrás desvalijándome. ¡Admirable el arrojo que tienen! En plena calle, en medio de la anuencia de los transeúntes, que parecían mirar aquello como si de un espectáculo festivo se tratara. El que quiera diversión, que se venga a África, aquí no le va a faltar. En esta ocasión no me excitó el percance lo más mínimo; me sentí aburrido y algo apático teniendo que vigilar mis pertenencias minuto a minuto; aburrido quitándome de encima toda la mañana a los buscadores de propinas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtvW0KCgHEI/AAAAAAAAGxY/oWn32c5f3VM/s1600-h/Img_0418.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 660px; height: 508px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtvW0KCgHEI/AAAAAAAAGxY/oWn32c5f3VM/s800/Img_0418.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5105910794090978370" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Luego, el autobús volvió a estropearse; deambulé haciendo algunas fotos en un lugar misérrimo. Los masais están desperdigados por toda la región, se les ve junto a sus ganados apoyados en un largo palo; los lóbulos de sus orejas cuelgan tres dedos por debajo de lo normal, deformados y formando una oquedad de varios centímetros. Visten sus trajes típicos, adornos de cuentas de colores en orejas, muñecas y tobillos. El personaje con el que me encuentro, éste que aparece en la fotografía, se deja fotografiar, pero me mira con la indiferencia de quien tiene a un extraterrestre delante. Las calles hedían, recorridas por el arroyos de las aguas residuales. Los pueblos están sucios y llenos de basura. No quise fotografiar nada de aquello. Sí hice unas tomas del autobús, verde, y de un contenedor rojo que me parecieron enormes flores vistosas en medio de un estercolero. Mientras fotografiaba a un hombre y a unos niños se hizo corro a mi alrededor; veinte personas observaban mis preparativos y seguían las indicaciones que daba a mis modelos improvisados. Sonreí bobaliconamente a la concurrencia, hice un gesto de agradecimiento a mi retratado y me escurrí de allí. Me dirigí al fondo de un descampado en donde se sentaba un grupo de ancianos. Sus miradas adustas y poco amigables me podían haber proporcionado una buena colección de retratos, pero me pidieron dinero tan desabridamente que en mí pudo el rechazo más que mi afición de fotógrafo; cosa de la que me arrepentí después. Un par de euros me habría dejado la notable fuerza de unos rostros carcomidos por el tiempo y la desidia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Anoche me dolían los ojos y dejé estas líneas para terminarlas a la mañana siguiente. Tampoco debe ser bueno someter al cerebro a tan continuados estímulos; eso pienso esta mañana nada más despertarme, un decir, porque el ruido de la calle es tal que apenas tengo sensación de haber dormido. Mi necesidad de dejarme llevar es hoy más apremiante incluso que ayer. Dejarme llevar hacia otras latitudes. Hoy después de desayunar lo primero que haré será hurgar en Internet a ver para a donde encuentro un vuelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;(Desde el ciber ya, tendria que a;adir para ser coherente con lo anterior, que el centro de Nairobi no pertenece ni a Kenya ni a Africa; lo que ayer era un basurero hoy son las calles de una ciudad como cualquier capital de Europa)&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rtva0qCgHII/AAAAAAAAGx4/_ELLGWj7Cx4/s1600-h/Img_0429.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 672px; height: 528px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rtva0qCgHII/AAAAAAAAGx4/_ELLGWj7Cx4/s800/Img_0429.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5105915200727424130" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtvWzqCgHBI/AAAAAAAAGxA/C_3MciGv8x4/s1600-h/Img_0400.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 660px; height: 619px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtvWzqCgHBI/AAAAAAAAGxA/C_3MciGv8x4/s800/Img_0400.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5105910785501043730" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-1135181094372798167?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/1135181094372798167/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=1135181094372798167' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/1135181094372798167'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/1135181094372798167'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/09/nairobi-2-de-septiembre-djate-llevar.html' title='Déjate llevar'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtvW0KCgHDI/AAAAAAAAGxQ/y0Iwxcxs8gU/s72-c/Img_0417.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-3643175999562953106</id><published>2007-09-02T00:59:00.000-07:00</published><updated>2007-09-02T01:14:17.152-07:00</updated><title type='text'>Crónica de un día cualquiera</title><content type='html'>&lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyText"&gt;Arusha National Park (Tanzania), 1 de septiembre&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyText"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="color: rgb(0, 0, 0);" class="MsoBodyText"&gt;Parque Nacional de Arusha. Noche bajo el techado de paja de un porche. Un alto en las laderas desde donde con tiempo despejado se ve el Kilimanjaro, veinte o treinta kilómetros más al norte. Es la noche de la naturaleza sin paliativos: grillos, perros que ladran a lo lejos, animales desconocidos que despiertan con la oscuridad. Noche estrellada; sólo un copete de nubes que cubre la cima del monte Meru más arriba de la ladera de donde me encuentro. El viento ha traído durante toda la tarde cantos que probablemente pertenecen a una comunidad presbiteriana que tiene su iglesia unos cientos de metros más abajo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Hoy, cuando logré quitarme de encima los servicios no solicitados de un hombre empeñado en solucionarme todos los pormenores del viaje, y salí a la calle con el macuto a la espalda tuve la sensación que empezaba otro viaje por una tierra diferente. La calles de Arusha, que la noche anterior cuando llegué, me parecieron un desierto inhóspito, esta mañana, convertida la ciudad en un mercado, ofrece un atractivo novedoso y lleno de color. Todo se vende en la calle. Muchos hombres llevan sobre el cuerpo una especie de capa de cuadros rojos que les llega hasta los pies. Pregunto. Son masais, me dicen. Coloqué hace unos días un par de fotografías de mujeres masais con sus atuendos típicos; su vestuario se distinguía por una especia de gola (creo que sea el nombre) en forma de amplio plato que les rodeaba el cuello. Una tribu que expresa su orgullo de una manera inequívoca. Cuando en Dar es Salaam pedí permiso a un grupo para hacerles una foto, aceptaron de buen gusto (aunque para mi disgusto las fotografías no salieran debidos a un despiste del fotógrafo). Tras preguntar dos o tres veces di con el dala dala correspondiente (principal medio de transporte en el país, pequeños microbuses en estado casi siempre ruinoso) que me llevaría a Musu, allí another bus, me dice uno de los viajeros. Llevo dos meses usando estos medios de transporte, pero hoy estaba la novedad de encontrarme otra vez solo. El vehículo siempre va completo hasta la bandera. Suben unos músicos con sus instrumentos, la gente se corre hacia un lado, hace espacio donde no lo hay, un inmenso tambor ocupa por encima de las cabezas dos filas de asientos. Trato de retener los rasgos de los rostros, adivinar los pensamientos de esta gente que sube y baja, admirar en ocasiones la cortesía de los viajeros. Si alguien sube con un bulto el primero que ocupa un asiento le toma el paquete sin decir palabra y se lo pone sobre las piernas. A veces son una escandalera de voces y risas estos vehículos, pero hoy no, hoy hay una apretada, pero serena concurrencia; muchos de ellos viajan con la cabeza inclinada debido a la poca altura del techo; otros mezclan sus carnes con el vecino o la vecina; no hay problema, no hay espacio suficiente para que un culo enorme, una tripa de grandes dimensiones, unas tetas abundantes reciban mejor acomodo. Miro fuera, las carreteras de África siempre están llenas de gente; se camina mucho en este continente; tienen cuellos fuertes y robustos, especialmente las mujeres que exhiben una habilidad especial para caminar y sostener a su vez grandes hatos sobre la cabeza. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Llego a Mutu y me acompaña un viajero hasta donde hay aparcados otros dala dala. Se forma un corrillo de unas diez personas. Soy el primer cliente, lo que quiere decir que puedo pasarme allí media mañana hasta que el vehículo lo complete un número suficiente de pasajeros. Hay nueve kilómetros hasta el parque nacional, así que decido hacerlos andando; pero no he hecho más que unos pasos cuando me llaman, un voluntario me lleva por un módico precio valle arriba, un todoterreno al que se le van cayendo los tornillos por el camino. Está nublado. Estreno día de viaje; todo me entra por los ojos como si no lo hubiera visto nunca; el conductor tiene un aspecto rudo y primitivo, pero es atento, ensaya sus pocas palabras en inglés conmigo. Llegamos a las puertas del parque. La mujer que atiende tras un mostrador y yo no tenemos un idioma común; en algún momento aparece un compañero que derrocha paciencia conmigo, o con mis oídos que no logran acostumbrarse a cierto inglés que se habla en estas latitudes, y me explica: entrada al parque: 35 dólares; no puedo caminar solo, necesito la compañía de un ranger, estamos en uno de esos lugares de las películas en donde hay todo tipo de animales salvajes, se necesita a alguien que en un momento pueda defenderte de las garras de un león o de la estampida de una manada de búfalos: 25 dólares por cuatro horas; transporte hasta la puerta superior del parque, 16 kilómetros: 20 dólares; llaman para reservar una habitación en un hotel, el más barato: 90 dólares; el precio de la comida arriba, con parecidos precios; transporte de vuelta al día siguiente: otros veinte. Saco el boli y echo cuentas del capricho de pasar una noche allá arriba y caminar cuatro horas por Arusha National Park: unos trescientos dólares. Le largo una bonita sonrisa de agradecimiento al empleado que me ha atendido y vuelvo sobre mis pasos. Junto a los paneles de presentación veo la indicación de un camino: diez minutos, pero cuando termino de leer, una observación en letra grande: es necesario ir acompañado por un guía. Uf, demasiado. Sabía que esto de los safaris era una cosa un poco cara, pero... para la próxima vez que quiera ver animales me voy al zoo de la Casa de Campo de Madrid. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;El problema es que todo es así en todos los lados, y el viajero, que es un empedernido solitario al que le gusta caminar, pararse, o echar la meadita sin que nadie le esté esperando, pues eso... que no. Y lo peor es que en el monte Kenya, un proyecto que ya hace muchos años le anduvo rondando por la cabeza -aquellos tiempos gloriosos en que soñaba con los Alpes, el Himalaya o algún pico andino- va a haber más de lo mismo. Hay un problema de incompatibilidades: si tienes dinero no tienes tiempo, y viceversa, si tienes tiempo es probable que no tengas demasiado dinero. Lo uno o lo otro; y yo naturalmente prefiero tener tiempo; así que a arroparse un poco con la congruencia de la que hablaba ayer y a obrar en consecuencia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Sigamos. Me bajo por la carretera a tomar el pulso a los alrededores; tres posibilidades de alojamiento; medio rango dicen aquí: un bungalow, un lugar precioso con vistas a las montañas. Me doy el capricho y me quedo, tampoco está mal darse un capricho de vez en cuando. ¿Y qué más, además de una suite, un porche, una buena comida y una enorme cerveza?: Este rato que pasé después de la cena meditando sobre mi futuro inmediato tras haber dado un repaso exhaustivo a lo que dice la guía sobre el norte de Kenya y Etiopía. Viajes en convoyes en la zona septentrional para minimizar el asalto de los bandidos; desaparición de transportes públicos más arriba; un kilo de vacunas para atravesar el siguiente país, fiebre amarilla, cólera, hepatitis, tifus, malaria... luchas armadas en Gambela, el único lugar de paso, parece, hacia Sudán; un panorama tan sombrío que en poco tiempo decido que mejor tomo un avión en Nairobi y vuelo a El Cairo. Eso me alivia. Mientras tanto me voy a cenar. El negocio es de un italiano, el dueño no está pero los empleados chapurrean el italiano y hacen una comida, italiana, exquisita. Hace fresco; junto a cada mesa hay un brasero; la semioscuridad está alumbrada por una vela, todo muy romántico; en la mesa próxima se sientan dos parejas de Oslo, charlamos, están cansados, bajaron esta mañana de la cima del Kilimanjaro. La cena: crema de zuchino –calabacín-, un rico pescado procedente del lago Victoria y unos bollos que me recuerdan a otros que hacía mi madre en Navidad cuando era niño. Me despido de los noruegos, saco un sofá de mimbre de la habitación y lo instalo en el porche; apago la luz y la noche cae sobre mí como un regalo. Vuelvo a pensar en mi viaje... tres días para seiscientos kilómetros entre la frontera de Kenya y Addis Abeba, y eso si hay suerte y encuentras a un camión que te lleve... vuelvo a darle vueltas a las dificultades: fiebre amarilla, cólera, tifus, hepatitis, permisos sin número... Pero claro, ya me pierdo la famosa curva del Nilo, y los problemas... que son la sal de la vida (porque a ver cómo iba a ser la vida si uno no tuviera un problemita que resolver de vez en cuando...)... y me quedo ya con la intriga para toda la vida, porque seguro que ya no voy a volver a esta parte del mundo... Uf... creo que lo primero que haga pasado mañana cuando me despierte en Nairobi sea ir a la embajada de Etiopía a ver qué me cuentan allí. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Poco más hoy. Se estaba muy bien con la luz apagada oyendo zumbar a los mosquitos entre el ruido que viene del bosque, pero se me ocurrió que hoy no había escrito nada y me dio por ir a buscar el ordenador y empezar a escribir. Salió esto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-indent: 28.35pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;Buenas noches.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-3643175999562953106?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/3643175999562953106/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=3643175999562953106' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/3643175999562953106'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/3643175999562953106'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/09/crnica-de-un-da-cualquiera.html' title='Crónica de un día cualquiera'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-8841106652479421803</id><published>2007-09-01T07:39:00.000-07:00</published><updated>2007-09-01T07:52:32.867-07:00</updated><title type='text'>Congruencia</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;Arusha (Tanzania), 31 de agosto&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Para mi amiga con nombre de guerra,&lt;br /&gt;mi compañera de viaje.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Casi euforia; uno comprueba lo bien que funciona la combinación de la cercanía y la distancia, eso que mi amiga Margarita citaba de Rubenstein: la importancia de las pausas en la música; igual en la vida, los cambios de ritmo, las pausas también; ahora vuelvo a estar en una pausa de nuevo. Ella partió esta mañana, nos despedimos en el aeropuerto de Dar es Salaam. Estaba nerviosa; yo también, apenas hubo palabras entre nosotros; llevábamos varios días despidiéndonos. Volví al hotel en el mismo taxis que nos había llevado allí. Subí a mi habitación y aproveché la media hora que me quedaba haciendo nada sobre la cama. Después sonó el teléfono: todo bien. Al cabo de un rato tendría otro taxi en la puerta del hotel que me llevaría a la estación de autobuses. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rtl6K6CgG-I/AAAAAAAAGwQ/jgFI7sBF1Yw/s1600-h/Img_0353.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5105245980398197730" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rtl6K6CgG-I/AAAAAAAAGwQ/jgFI7sBF1Yw/s800/Img_0353.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Mientras, podía soñar. Notaba cómo un hilo de euforia empezaba a subirme por el cuerpo. ¿Euforia?, ¿de qué? Estaba escuchando la música de mi vida, y la verdad es que sonaba muy bien. Para eso sirven las pausas. Mi compañera de viaje y yo nos llevamos bastante mejor (un decir... algo suficiente para esta columna) que hace veinte años. Ahora tendremos el océano por medio y serán las olas las que lamiendo las arenas de la playa de ambos continentes nos traigan y se lleven las palabras que nos mantendrán unidos y distantes, preparando otro encuentro para dentro de unos meses. Esas manos de Rubinstein suspensas en un silencio, sedosas en un adagio, briosas sobre el blanquinegro del teclado en un alegro vivace, dejando muy suavemente la superficie de marfil, redondeando la pausa en una espera contenida llena de paz. Largos silencios, larga soledad, dilatada compañía, para volver después al silencio, a la inflexión, a la pausa, al ensimismamiento del traqueteo del autobús, ahora camino del parque nacional de Arusha, en la línea divisoria de Tanzania y Kenia, junto al Kilimanjaro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sucedió algunas veces tener que contestar a algunas preguntas inevitables relacionadas con mi estado civil, en un primer encuentro con otras personas, especialmente este último año que dediqué tiempo a conocer a otras mujeres; cuando el interlocutor, la interlocutora me oía, casi siempre terminaba mirándome durante cinco minutos con cara de no entender absolutamente nada, porque alguno de los datos no casan entre sí, cuando yo, casado, no tenía problemas para hacer un proyecto con otra persona que no estuviera ceñido al ámbito de mi casa. De la misma manera que no se puede concebir a una muchacha musulmana con chador negro por la mañana e imaginarla momentos después con una blusa de amplio escote y tejanos ajustados, a mí tampoco me entendían. Nuestro cerebro ha sido preparado a lo largo del tiempo para percibir las distintas realidades con un cierto grado de eso que llamamos congruencia, de manera que si aterrizamos en una ciudad musulmana nos parecerá congruente lo que en otra zona del mundo no lo es. No sería congruente con el ambiente de la Gran Vía madrileña encontrar que las mujeres llevaran todo el cuerpo cubierto por un manto negro por donde sólo asomaran ojos escrutadores que se movieran como marcianos en nuestra ciudad.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rtl6KqCgG9I/AAAAAAAAGwI/_3LIvjqwMk8/s1600-h/Img_0329.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5105245976103230418" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rtl6KqCgG9I/AAAAAAAAGwI/_3LIvjqwMk8/s800/Img_0329.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En los portales de encuentro de Internet, los casados son como extraterrestres, peor todavía, como seres de los que hay que salir corriendo no vaya a ser que te peguen alguna enfermedad incurable. Muy propio, muy propio de la pazguata e hipocrita educación en la que nos movemos y muy propio de montones de prejuicios y tabúes que la mayoría, creo, desearían tirar por la borda pero que aguantan acaso sustituyendo las ganas y el deseo con sucedáneos de consistencia variada. Como si un casado estuviera destinado a convertirse en una piedra en la flor de la vida (J) y tuviera que tirar la riqueza de su experiencia y sus anhelos por la ventana. A ver si va a tener razón mi amigo Ignacio cuando decía más de tres décadas atrás, en los buenos tiempos de la montaña, aquello de: te casaste, la cagaste; una expresión que usaba entonces para todos los amigos que eran visitados por Cupido. ¿Quién dice que un hombre casado, una mujer, no puede volver a enamorarse allende los límites de la casa familiar? Probemos, ya veremos cómo se renueva la sangre en poco tiempo; ahora, eso sí, sin malos rollos, todo clarito. ¿Tienes problemas?: búscate un amante, aconseja Bucay muy sabiamente. Algo bastante congruente, los problemas se resuelve fácilmente cuando los neurotransmisores encargados de estas cosas empiezan a ponerse en movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las congruencias terminan agrietándose con el tiempo y es muy probable que llegue un momento en que no se sostengan por su propio peso. Será el instante de ir conformando otra nueva que integre aspectos de la vida que no caben ya en los viejos moldes. Y es obvio que no puede haber una congruencia universal como sería el caso de tener en cuenta las propuestas de todo tipo; sino que ésta, en concordancia con nuestra capacidad de pensar y obrar deben ser el reflejo de nuestro modo de ver la realidad; la de cada uno. Todo lo contrario de lo que sucede frecuentemente en el mundo. Como ando de viaje por países musulmanes, nada mejor que sacar a colación a Jomeini, que escribió un libro cuyo título más o menos es: Solución a 2000 problemas de la vida diaria, en donde se contempla desde el modo en que hay que arreglarse la barba (nunca con cuchilla, no le gustaba a este hombre un filo tan agudo junto al cuello), hasta el modo de hacer o dejar de hacer los más mínimos actos de la vida cotidiana, incluido el modo en que un hombre debía mirar a una mujer. A Jomeini le plantearon un día un problema peculiar: ¿se podía o no se podía jugar al ajedrez? Le debió de pillar la cuestión un poco despistado, porque tardó varios días en contestar; al final decidió que sí, que se podía jugar. Lo que decía Jomeni iba a misa. También la Iglesia Católica en nuestras latitudes hizo cosas similares, producto de las cuales es la paradoja de que estemos convencidos de la necesidad de tener ciertas cotas de libertad, sexual o de relación, por ejemplo, pero encontrarnos por otro lado atados por los condicionantes y tabúes que los años y la presión social incrustaron en nosotros. Son ejemplos que llaman la atención sobre el modo en que algunas congruencias notorias toman cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rtl6K6CgG_I/AAAAAAAAGwY/eheVlPndNm4/s1600-h/Img_0369.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5105245980398197746" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rtl6K6CgG_I/AAAAAAAAGwY/eheVlPndNm4/s800/Img_0369.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Si alguien se extraña de que un hombre casado, una mujer casada, pueda vivir como si no lo estuviera, sin que ello tenga que afectar negativamente a la esencia de la relación de la pareja, es bastante probable que ello sea debido a que tiene como referencia un esquema de comportamiento que recibió en herencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía tiempo que no se estropeaba un autobús. Pausa en la escritura. Desalojo. Me bajo a deambular por los alrededores; dos jóvenes se empeñan en venderme tres plátanos. ¿Cuánto?, les pregunto. Tres mil chelines, dos euros, cuando el precio real puede estar en torno a los veinte céntimos. Esto también es congruencia. Ven un turista y ya piensan que están frente a la mina del rey Salomón, que van a hacer su agosto con tres plátanos. Espera a la sombra de un árbol. It’s coming (el autobús de repuesto). Una expresión bastante conocida a estas alturas por el viajero. La última vez el it’s coming se convirtió primero, en una hora, en que apareció un toyota, en cuya caja trasera nos metieron a todos los viajeros como si fuéramos ganado, y en otro it’s coming de dos horas más, cuando a ésta se le acabó la fuerza; lo que vino entonces fue otro minibús hasta los topes; pero todavía lograron meternos a base de empujones. En África el estar viniendo de un autobús puede estirarse hasta llegar a un día entero. De momento hace una brisa agradable y tampoco tengo prisa; en casa ya se han acostumbrado y me toleran que no vuelva hasta Navidades. Un tiempo improrrogable ya que si me quedo más mi hija Lucía es capaz de desahuciarme y buscarse otro padre (por cierto, Gorda, no te enfades, que no hace falta que me leas –demasiado peñazo tragarse todo esto, en cualquier caso-, esto es sólo una diversión privada; y, además, que me gusta meterme contigo, ya lo sabes; y no sólo contigo...). Además, voy bien pertrechado: libros, boli, ordenador, algo de música que me ha dejado mi compañera de viaje y un poco de dinero; así que a seguir disfrutando de la sombra y de la brisa. Una cosa que con toda seguridad voy a sacar de mi viaje por África es el aprender a ser paciente, una virtud cardinal de notable importancia, tanto para aguantarse a uno mismo como para campear los temporales que nos vienen de fuera.&lt;br /&gt;¿Qué es lo que hace que algo, hechos, costumbres, actos, pasados los años, podamos denominarlos congruentes entre sí? La religión de los fundamentalistas musulmanes parece consistir exclusivamente en que las mujeres lleven velo, en rezar cinco veces al día, en tener pobladas barbas, no beber alcohol y algún detalle más. En eso consiste su espiritualidad. Ellos han fabricado una muy anómala congruencia que tiende a repetir esquemas de conducta y hábitos de la baja Edad Media; quieren dar la espalda a un milenio y medio de civilización e historia. Esa es su congruencia.&lt;br /&gt;Como lo que nos distingue del resto de los habitantes del planeta es nuestra capacidad para crear nuevos instrumentos y formas de vida, nuestra capacidad para interrogarnos sobre la herencia recibida, debería ser una herramienta básica; valorar en su significado y fundamentación muchas de nuestras congruencias más corrientes para cribarlas, a fin de que no nos suceda, deshabituados por la falta del ejercicio crítico, que algún día el estado o las instituciones eclesiales les dé por retroceder, como les sucede a los integristas, tanto islámicos como norteamericanos, unos cuantos siglos en nuestro estado de civilización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hay una medida de verdad que funcione relativamente bien, ésta, sin lugar a dudas, debe de pasar por la prueba de ser capaz de comunicar cierta euforia a aquellos que experimentan una situación cuyo grado de ajuste o verdad se quiere medir. Y hoy la euforia era alta, era la satisfacción de sentir estos dos meses de viaje a nuestras espaldas como un hito más de eso que mi amiga con nombre de flor gusta llamar crecimiento personal; seguir descubriendo con un pie casi ya en los sesenta que uno puede seguir poniéndose el mundo por montera y a su vez poder profundizar en las relaciones personales, en el afecto, en tantas cosas... le deja hoy, ya al final del día, en Arusha, aunque con el estómago vacío, en muy buena disposición para seguir rodando por el mundo pero teniendo muy presente que en definitiva el tesoro más preciado que tenemos sigue siendo las personas que queremos. &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rtl6LKCgHAI/AAAAAAAAGwg/5AoYfLy0CUc/s1600-h/Img_0377.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5105245984693165058" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rtl6LKCgHAI/AAAAAAAAGwg/5AoYfLy0CUc/s800/Img_0377.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-8841106652479421803?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/8841106652479421803/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=8841106652479421803' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/8841106652479421803'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/8841106652479421803'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/09/congruencia.html' title='Congruencia'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rtl6K6CgG-I/AAAAAAAAGwQ/jgFI7sBF1Yw/s72-c/Img_0353.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-4402542623548852749</id><published>2007-08-29T03:04:00.000-07:00</published><updated>2007-08-30T11:18:17.069-07:00</updated><title type='text'>El vicio de escribir</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;Stone Town (Zanzibar, 28 de agosto)&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Quizás por no haber aprendido a procesar su experiencia&lt;br /&gt;o a meditar sobre ella, por no haber leído lo suficiente&lt;br /&gt;ni haber pensado en profundidad, su experiencia&lt;br /&gt;era simplemente algo que había ocurrido y que en gran&lt;br /&gt;parte se le había escapado”&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Al límite de la fé&lt;/em&gt;, Naipaul)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;(Hoy todos los citados en el post tenéis vuestra imagen correspondiente. Me salto a la torera el derecho de imagen -jeje...-. Ahora, si alguno no le gusta o cree no estar lo suficientemente favorecido, que lo diga y le maquillamos un poco con el Photoshop).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVF9aCgGyI/AAAAAAAAGt8/N9iOZ6Wding/s1600-h/Mario+y+Paula.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104062673958476578" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVF9aCgGyI/AAAAAAAAGt8/N9iOZ6Wding/s400/Mario+y+Paula.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El otro día le hablaba a mi amigo Ignacio, que compatibiliza su trabajo de guía de montaña y profesor de esquí en el valle de Arán con alguna ventolera escritoril, de las bondades que animan este afán de liarse de vez en cuando a dar golpecitos a las suaves teclas del ordenador, y, me contestaba él, que sí, que a veces era un vicio el escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tanto. A veces un vicio descontrolado. Por ejemplo, la verdad es que no sé muy bien qué coño pinta en un blog aparentemente de viajes tantas digresiones sobre el amor, la ternura y toda esa montonera de temas que nada parecen tener que ver con las circunstancias de este andar por el mundo; la verdad es que no sé muy bien casi nada. Por ejemplo, mi amiga desconocida a raíz de mi último post titulado Ternura, me escribe una larga carta y de golpe no sé qué decirle, porque me habla de algo que escribí yo pero que ya ni siquiera sé muy bien en qué términos estaba escrito. Es como querer reconstruir una emoción, un impulso, la percepción fugaz que tuvimos de algo: se me escapa de las manos, tendría que volver a leerme de nuevo y eso sería mucho curre. Como le sucede a mi hija que dice que lee algo de mi blog por encima, aunque sí le dedica algo de tiempo a las fotografías. Todo es tan fugaz, la vida es tan corta... Y eso que no se trata de leer a Proust como citaba Pániker de alguien que había evitado leerlo porque decía que Proust era muy largo y la vida muy corta. Quizás estas cosas tengan simplemente el valor de la instantánea, algo que sucede frente a nosotros fugazmente, algo que se nos presenta en una preciosa percepción y que nos abandona momentos después apenas sin dejar huella; de ahí la cámara fotográfica, el apunte rápido que nos ayude a revivir las cercanías de un instante anterior que quizás no tuvimos el tiempo de captar con más profundidad. La levedad del ser (monsieur Kundera) prolonga su ligereza física y anímica en las circunstancias de su existencia (monsieur Ortega), lo que nos produce la impresión de una densidad adicional que no viene nada mal tener en cuenta; un modo de vivirnos sucesivamente en nuestra propia experiencia y recuerdo. Y ello, un poco, lo suficiente para que en algún instante posterior podamos recordar algo de lo que antes éramos –la adolescencia, la juventud, en aquella época que... etc.- ¿Quién no ha buscado alguna vez en su pasado los rastro de su pensamiento anterior? ¿Qué concepto teníamos hace treinta años del tiempo, de Dios, del amor, del futuro?, ¿cómo percibíamos determinadas realidades? ¿Quién no dedica de vez en cuando una tarde de soledad a ver fotos que ya perdieron el color, buscando en ellas los rastros de su propia persona en la infancia, el rastro de sus padres, hermanos, la abuela, aquel verano en la montaña, un amigo que se perdió en los azares de los años?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVHkKCgG0I/AAAAAAAAGuM/YsNUOD8bCrI/s1600-h/Mi+amiga+desconocida.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104064439190035266" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 339px; CURSOR: hand; HEIGHT: 136px" height="154" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVHkKCgG0I/AAAAAAAAGuM/YsNUOD8bCrI/s400/Mi+amiga+desconocida.jpg" width="360" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Quizás estas anotaciones tengan un parecido cometido, entre otros, claro, el de dejar testimonio de esas pocas cosas que nos interesan de verdad. El otro día nos encontramos con una pareja de viajeros que nos hablan entusiasmados del Parque Nacional de Temán Negara en Malasia. Tuvieron que pasar diez minutos para que yo cayera en la cuenta de que no hacía mucho había pasado yo allí más de una semana de deliciosas marchas por la selva; no sólo eso, había dejado constancia de ello sucesivamente en mi blog. Así que ya cuento con que dentro de un par de años los rastros que me queden de este viaje sean más bien escasos. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVHj6CgGzI/AAAAAAAAGuE/ztDJWor4oak/s1600-h/Marisa.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104064434895067954" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVHj6CgGzI/AAAAAAAAGuE/ztDJWor4oak/s400/Marisa.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Entonces, sí, será el momento de releer este blog; y, sorpresa, no sólo me encontraré con alguna referencia esporádica a los lugares, sino que sobre todo me toparé con el mapa interior por el que caminaba yo en aquella época (ese tema de Aute, “Es peligroso asomarse al interior”), me encontraré los litigios con mi amiga Marisa, mi antigua y dolida Osita, mientras atravesaba Asia, con la belleza del bosque pintor, con las estelas en la mar cruzando el mar del Sur de China, con los permanentes temas del amor, la ternura, el dolor, con mi amiga desconocida y nuestros interminables conversaciones vía email, con la expectativa de la llegada de mi amiga con nombre de flor y todo ese magnífico viaje que hicimos por la India juntos sin que ninguno de los dos supiera de la existencia del otro un mes antes, con mi amiga con nombre de guerra (Santiago dixit) animada también este año con la escritura y la fotografía y a punto ya mismo de dejarme camino de Madrid, en fin con mis continuas divagaciones sobre Dios y los sinvergüenzas de este planeta, con gentes de lugares dispares: filipinos, chinos, malayos, hindúes, africanos de todos los colores, algún puñado de occidentales. Si ahora cerrara mi escritura y no la volviera a abrir hasta dentro de unos cuantos años, estoy seguro de que el momento de retomarla sería sin lugar a dudas de gozoso reencuentro. Algo parecido a lo que les digo yo a mi hijo Mario y a Paula, ese par de locos que viven en una cabaña de paja y barro en las montañas de La Cabrera, esas inversiones que hacemos en la vida cuando se nos ocurren proyectos rocambolescos, o emprendemos algún tipo de experiencia notable, o nos ponemos a tono con algún reto interesante; mate&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVHkqCgG3I/AAAAAAAAGuk/OtJuF3Skx2s/s1600-h/Victoria.jpg"&gt;&lt;/a&gt;rial todo él con grandes &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtcHuKCgG6I/AAAAAAAAGvw/uoK93Q3OUJs/s1600-h/Victoria.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104557192197970850" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtcHuKCgG6I/AAAAAAAAGvw/uoK93Q3OUJs/s400/Victoria.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;posibilidades de proporcionar prolongados réditos en el futuro. Ahí está también para confirmarlo mi hijo Guille con los brazos de la victoria en alto conmemorando este verano una gloriosa gira familiar en bicicleta por España cuando muchos años atrás alcanzábamos el puerto de Ancares, después de tres semanas de bravo pedaleo. ¡Qué hermoso sabor el de las experiencias del pasado, a veces!&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVF9aCgGxI/AAAAAAAAGt0/AyJdgnQEYTw/s1600-h/margarita.jpg"&gt;&lt;strong&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104062673958476562" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="221" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVF9aCgGxI/AAAAAAAAGt0/AyJdgnQEYTw/s400/margarita.jpg" width="308" border="0" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Margarita&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Por tanto no se trata de un asunto de coherencia temática. En primer lugar lo que surge de la escritura es lo que es, nada más, impresiones, emociones, digresiones, ganas de aclararse un poco, cierto prurito de dejar constancia del polvo del camino y de los colores del atardecer; ni ordenado ni coherente; acaso paradójico y contradictorio. En segundo lugar, algo no previsto y que surgió a lo largo del camino, una conversación con frecuencia con algún lector ocasional. Y en tercera instancia todo eso que explicaba más arriba,&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtcISKCgG7I/AAAAAAAAGv4/qgA9_QhygSA/s1600-h/Ignacio+y+MoisÃ©s.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104557810673261490" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtcISKCgG7I/AAAAAAAAGv4/qgA9_QhygSA/s320/Ignacio+y+Mois%C3%A9s.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; la posibilidad de recrear más adelante la experiencia de estos meses de &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVHkKCgG1I/AAAAAAAAGuU/yNCLCefaPCc/s1600-h/Mi+hija+la+Gorda.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104064439190035282" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="310" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVHkKCgG1I/AAAAAAAAGuU/yNCLCefaPCc/s800/Mi+hija+la+Gorda.jpg" width="311" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;trajín y con ello contemplar el modo en cómo mis evidencias de todo tipo habrán cambiado en meses y años sucesivos transformándose a su vez en otras evidencias que habrán dejado obsoletas las anteriores. Ir en busca de la verdad con la certeza de que ésta se desvanecerá con el tiempo para dejar paso a otras, y éstas a otras, y así sucesivamente, es un modo de vivir la certeza de que la verdad está acaso en el camino, en la búsqueda permanente. &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVHkaCgG2I/AAAAAAAAGuc/8ZJ4RjQIvRo/s1600-h/Santiago.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104064443485002594" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="298" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVHkaCgG2I/AAAAAAAAGuc/8ZJ4RjQIvRo/s400/Santiago.jpg" width="213" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVF9KCgGuI/AAAAAAAAGtc/GIJRyqVobj4/s1600-h/Guille+en+los+Ancares.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104062669663509218" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="329" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVF9KCgGuI/AAAAAAAAGtc/GIJRyqVobj4/s400/Guille+en+los+Ancares.jpg" width="213" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Buscar sería la verdad provisional en la que instalar nuestra inquietud. Probablemente una búsqueda cada vez más sosegada según pasen los años, aunque la inquietud parezca a estas alturas patrimonio cada vez más de los años maduros. Algo nuevo que no deja de preocuparme, aunque éste sea otro tema, porque todo parece indicar que ese descanso que a veces vemos como ingenuos creyentes de paraísos, una especie de playa tropical donde tomar permanentemente el sol durante toda la eternidad, sólo es la proyección de un deseo que de llevarse a cabo constituiría nuestra muerte en esencia. Así que búsqueda e inquietud que te crió hasta ese mismísimo momento que todos conocemos. Y que no falte, no vaya a ser que vivamos sin vivir y terminemos por convertirnos en momias antes de tiempo. Después de todo sería una lástima que a uno le sucediera como al personaje del que habla Naipaul en la cita que encabeza este texto. &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVQZKCgG4I/AAAAAAAAGus/KHq8tkVeLZw/s1600-h/Los+viajeros.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104074145816124290" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVQZKCgG4I/AAAAAAAAGus/KHq8tkVeLZw/s800/Los+viajeros.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-4402542623548852749?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/4402542623548852749/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=4402542623548852749' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/4402542623548852749'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/4402542623548852749'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/08/el-vicio-de-escribir.html' title='El vicio de escribir'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVF9aCgGyI/AAAAAAAAGt8/N9iOZ6Wding/s72-c/Mario+y+Paula.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-2617634805539854813</id><published>2007-08-28T06:50:00.000-07:00</published><updated>2007-08-28T06:56:47.646-07:00</updated><title type='text'>El gran árbol</title><content type='html'>&lt;div&gt;Zanzibar, 27 de agosto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtQotKCgGQI/AAAAAAAAGpg/jVu-mW81cvA/s1600-h/jImg_0087.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103749033971685634" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtQotKCgGQI/AAAAAAAAGpg/jVu-mW81cvA/s800/jImg_0087.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A LA SOMBRA DEL GRAN ÁRBOL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Hasta dónde no seremos capaces de subir,&lt;br /&gt;en el aire, hacia el cosmos infinito?&lt;br /&gt;¿cuáles serán nuestros límites?&lt;br /&gt;-¿de amar?-&lt;br /&gt;¿en qué costas oscuras irá a estrellarse el dolor&lt;br /&gt;la abundancia inacabable de nuestra ternura,&lt;br /&gt;la emoción que la existencia trae en sus manos&lt;br /&gt;llenas de dolor,&lt;br /&gt;del calor luminoso de una inquietud&lt;br /&gt;sobre la que sesteo esta tarde junto a una cerveza&lt;br /&gt;envuelto en el ronroneo que las aspas del ventilador&lt;br /&gt;reparten generoso sobre mi cuerpo desnudo?&lt;br /&gt;Tantas veces dar gracias a la vida por estar vivo&lt;br /&gt;por el estremecimiento de un beso,&lt;br /&gt;la ola que se arrastra a mis pies&lt;br /&gt;el peso cálido de la tarde&lt;br /&gt;cayendo distraídamente sobre mi ánimo.&lt;br /&gt;Hoy voces de mercado y calles medievales árabes.&lt;br /&gt;Sestear bajo el mosquitero&lt;br /&gt;yo esponja –tantas veces-&lt;br /&gt;yo dolor –tantas otras-&lt;br /&gt;yo, trozo de nada en la inmensidad del continente negro,&lt;br /&gt;yo anhelo,&lt;br /&gt;yo fuerza genital.&lt;br /&gt;Perdí la hora del crepúsculo dentro de mis ojos cerrados&lt;br /&gt;mientras las voces llegaban a mi habitación&lt;br /&gt;como desde el fondo de un sueño,&lt;br /&gt;pero me encontré, clara hora de visionario,&lt;br /&gt;con el contacto cálido de mis recuerdos,&lt;br /&gt;con mi retina saturada,&lt;br /&gt;me desperté con salmos y cantos&lt;br /&gt;que salían de las puertas y ventanas de las mezquitas&lt;br /&gt;orando al magnífico dios de la nada,&lt;br /&gt;el dios del todo que despierta de tanto en tanto&lt;br /&gt;envuelto en la melaza del sueño,&lt;br /&gt;arropado por el deseo,&lt;br /&gt;acariciado y clamado por mis ratos de contemplación.&lt;br /&gt;Alabado sea Alá,&lt;br /&gt;alabadas las vírgenes de mi infancia,&lt;br /&gt;allí de donde bebieron mis primeras emociones reconocibles,&lt;br /&gt;de hinojos ante sus pies;&lt;br /&gt;de la misma manera que hoy, también de hinojos,&lt;br /&gt;escucho las apretadas voces que suben&lt;br /&gt;desde los callejones estrechos de la ciudad&lt;br /&gt;como un susurro de bienestar.&lt;br /&gt;Dioses, vírgenes, amantes,&lt;br /&gt;el reconocible perfil de un anhelo inalcanzable,&lt;br /&gt;la ternura como un puñal traspasando la carne,&lt;br /&gt;el dolor de la mentira,&lt;br /&gt;la esterilidad de una noche abrazado a un cuerpo,&lt;br /&gt;el olor acre de mi carne atravesando un pedazo de desierto...&lt;br /&gt;Esa parte de la existencia&lt;br /&gt;... y la plenitud de la conciencia&lt;br /&gt;sorteando páramos y extensas mesetas inhóspitas...&lt;br /&gt;y llegar hasta la sombra del gran árbol....&lt;br /&gt;y tumbarse a su sombra,&lt;br /&gt;y beber del manantial que brota entre las rocas...&lt;br /&gt;y descansar y mirar al cielo refulgente&lt;br /&gt;también como un puñal atravesando la retina...&lt;br /&gt;y cerrar los ojos...&lt;br /&gt;y dar gracias por estar vivo&lt;br /&gt;saborear la abundancia que junto al dolor y la ternura&lt;br /&gt;brota entre los espinos y los dátiles.&lt;br /&gt;Y beber el té de los tuaregs&lt;br /&gt;dulce como la miel y amargo como la muerte.&lt;br /&gt;Mientras el sol dora las dunas,&lt;br /&gt;mientras la luna, llena ya esta misma noche,&lt;br /&gt;posa su mirada apacible sobre las hojas del gran árbol,&lt;br /&gt;sobre la inmensidad del océano de olas doradas.&lt;br /&gt;Una pausa en el camino,&lt;br /&gt;rosas y espinas,&lt;br /&gt;miel y muerte,&lt;br /&gt;agua fresca para la sed.&lt;br /&gt;Gracias, vida,&lt;br /&gt;gracias árbol, agua, rosas, espinas, miel,&lt;br /&gt;muerte, sed.&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtQotKCgGPI/AAAAAAAAGpY/QFM9ctuq_W0/s1600-h/jImg_0070.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103749033971685618" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtQotKCgGPI/AAAAAAAAGpY/QFM9ctuq_W0/s800/jImg_0070.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-2617634805539854813?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/2617634805539854813/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=2617634805539854813' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/2617634805539854813'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/2617634805539854813'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/08/el-gran-rbol.html' title='El gran árbol'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtQotKCgGQI/AAAAAAAAGpg/jVu-mW81cvA/s72-c/jImg_0087.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-846386659465154977</id><published>2007-08-28T06:35:00.001-07:00</published><updated>2007-08-29T03:03:49.353-07:00</updated><title type='text'>Zanzibar, luces y sombras</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVDd6CgGkI/AAAAAAAAGsM/MCWtE3Y8Ogg/s1600-h/jImg_0099.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104059933769341506" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVDd6CgGkI/AAAAAAAAGsM/MCWtE3Y8Ogg/s400/jImg_0099.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVDeKCgGlI/AAAAAAAAGsU/7dEHb1jpl6M/s1600-h/jImg_0092.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104059938064308818" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVDeKCgGlI/AAAAAAAAGsU/7dEHb1jpl6M/s400/jImg_0092.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVDeaCgGmI/AAAAAAAAGsc/Jad9UpaLZCw/s1600-h/jImg_0083.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104059942359276130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVDeaCgGmI/AAAAAAAAGsc/Jad9UpaLZCw/s400/jImg_0083.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVDe6CgGnI/AAAAAAAAGsk/DyJPY2JSzNU/s1600-h/jImg_0071.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104059950949210738" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVDe6CgGnI/AAAAAAAAGsk/DyJPY2JSzNU/s400/jImg_0071.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVDfKCgGoI/AAAAAAAAGss/V2-CB-GmRtk/s1600-h/jImg_0066.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104059955244178050" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVDfKCgGoI/AAAAAAAAGss/V2-CB-GmRtk/s400/jImg_0066.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVCt6CgGfI/AAAAAAAAGrk/R5R2Qb8dG8g/s1600-h/jImg_0041.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104059109135620594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVCt6CgGfI/AAAAAAAAGrk/R5R2Qb8dG8g/s400/jImg_0041.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVCuKCgGgI/AAAAAAAAGrs/UDXChuPPRGM/s1600-h/jImg_0047.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104059113430587906" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVCuKCgGgI/AAAAAAAAGrs/UDXChuPPRGM/s400/jImg_0047.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVCuaCgGhI/AAAAAAAAGr0/BRdciMQupqE/s1600-h/jImg_0057.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104059117725555218" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVCuaCgGhI/AAAAAAAAGr0/BRdciMQupqE/s400/jImg_0057.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVCuqCgGiI/AAAAAAAAGr8/U8CDjrkYT9g/s1600-h/jImg_0059.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104059122020522530" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVCuqCgGiI/AAAAAAAAGr8/U8CDjrkYT9g/s400/jImg_0059.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVCu6CgGjI/AAAAAAAAGsE/Dx7aqWceaFQ/s1600-h/jImg_0066.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104059126315489842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVCu6CgGjI/AAAAAAAAGsE/Dx7aqWceaFQ/s400/jImg_0066.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtQnS6CgGKI/AAAAAAAAGos/0-e60L8gHHE/s1600-h/Img_9981.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103747483488491682" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtQnS6CgGKI/AAAAAAAAGos/0-e60L8gHHE/s400/Img_9981.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtQnS6CgGLI/AAAAAAAAGo0/ORigPgbGLDY/s1600-h/Img_9992.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103747483488491698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtQnS6CgGLI/AAAAAAAAGo0/ORigPgbGLDY/s400/Img_9992.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtQnTKCgGMI/AAAAAAAAGo8/DKuaf1l1eSA/s1600-h/jImg_0020.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103747487783459010" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtQnTKCgGMI/AAAAAAAAGo8/DKuaf1l1eSA/s400/jImg_0020.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtQnTKCgGNI/AAAAAAAAGpE/YdcXqZGgL0w/s1600-h/jImg_0037.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103747487783459026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtQnTKCgGNI/AAAAAAAAGpE/YdcXqZGgL0w/s400/jImg_0037.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtQnTaCgGOI/AAAAAAAAGpM/xrKXyfHyZ3g/s1600-h/jImg_0041.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103747492078426338" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtQnTaCgGOI/AAAAAAAAGpM/xrKXyfHyZ3g/s400/jImg_0041.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-846386659465154977?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/846386659465154977/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=846386659465154977' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/846386659465154977'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/846386659465154977'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/08/zanzibar-luces-y-sombras.html' title='Zanzibar, luces y sombras'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVDd6CgGkI/AAAAAAAAGsM/MCWtE3Y8Ogg/s72-c/jImg_0099.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-615648414264924505</id><published>2007-08-28T06:22:00.000-07:00</published><updated>2007-08-29T02:52:13.636-07:00</updated><title type='text'>Zanzibar, las calles</title><content type='html'>Stone Town, 28 de agosto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVBX6CgGcI/AAAAAAAAGrM/hkQmPpf0ndQ/s1600-h/Img_0281.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104057631666870722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVBX6CgGcI/AAAAAAAAGrM/hkQmPpf0ndQ/s400/Img_0281.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVBYaCgGdI/AAAAAAAAGrU/_Kh4uRk9KOc/s1600-h/Img_0286.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104057640256805330" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVBYaCgGdI/AAAAAAAAGrU/_Kh4uRk9KOc/s400/Img_0286.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVBYqCgGeI/AAAAAAAAGrc/oYoWb3SfIgA/s1600-h/Img_0297.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104057644551772642" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVBYqCgGeI/AAAAAAAAGrc/oYoWb3SfIgA/s400/Img_0297.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVAb6CgGXI/AAAAAAAAGqk/NOIDXkEuQKQ/s1600-h/Img_0256.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104056600874719602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVAb6CgGXI/AAAAAAAAGqk/NOIDXkEuQKQ/s400/Img_0256.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVAcaCgGYI/AAAAAAAAGqs/xzLIxSgUPZ4/s1600-h/Img_0259.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104056609464654210" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVAcaCgGYI/AAAAAAAAGqs/xzLIxSgUPZ4/s400/Img_0259.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVAcaCgGZI/AAAAAAAAGq0/EFfEL_A_0R0/s1600-h/Img_0260.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104056609464654226" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVAcaCgGZI/AAAAAAAAGq0/EFfEL_A_0R0/s400/Img_0260.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVAcqCgGaI/AAAAAAAAGq8/hiUn_XAx_fk/s1600-h/Img_0264.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104056613759621538" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVAcqCgGaI/AAAAAAAAGq8/hiUn_XAx_fk/s400/Img_0264.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVAc6CgGbI/AAAAAAAAGrE/ELzRXObatvI/s1600-h/Img_0280.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104056618054588850" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVAc6CgGbI/AAAAAAAAGrE/ELzRXObatvI/s400/Img_0280.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtU--KCgGSI/AAAAAAAAGp8/TkDg0CU-rw4/s1600-h/Img_0212.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104054990261983522" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtU--KCgGSI/AAAAAAAAGp8/TkDg0CU-rw4/s400/Img_0212.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtU--qCgGTI/AAAAAAAAGqE/R8gY2FwQVm0/s1600-h/Img_0217.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104054998851918130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtU--qCgGTI/AAAAAAAAGqE/R8gY2FwQVm0/s400/Img_0217.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtU--6CgGUI/AAAAAAAAGqM/FcETkvTHoyE/s1600-h/Img_0229.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104055003146885442" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtU--6CgGUI/AAAAAAAAGqM/FcETkvTHoyE/s400/Img_0229.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtU-_aCgGVI/AAAAAAAAGqU/XZptk0tocoY/s1600-h/Img_0240.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104055011736820050" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtU-_aCgGVI/AAAAAAAAGqU/XZptk0tocoY/s400/Img_0240.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtU-_qCgGWI/AAAAAAAAGqc/OicqPC8m2LI/s1600-h/Img_0252.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5104055016031787362" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtU-_qCgGWI/AAAAAAAAGqc/OicqPC8m2LI/s400/Img_0252.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="MARGIN: 0px auto 10px; TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;a href="http://localhost:2893/66538fe7a350f56413f0dca040bdc70b/image16.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_" alt="" src="http://localhost:2893/66538fe7a350f56413f0dca040bdc70b/image16.jpg?size=400" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="MARGIN: 0px auto 10px; TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;a href="http://localhost:2893/66538fe7a350f56413f0dca040bdc70b/image12.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_" alt="" src="http://localhost:2893/66538fe7a350f56413f0dca040bdc70b/image12.jpg?size=400" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="MARGIN: 0px auto 10px; TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;a href="http://localhost:2893/66538fe7a350f56413f0dca040bdc70b/image13.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_" alt="" src="http://localhost:2893/66538fe7a350f56413f0dca040bdc70b/image13.jpg?size=400" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="MARGIN: 0px auto 10px; TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;a href="http://localhost:2893/66538fe7a350f56413f0dca040bdc70b/image14.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_" alt="" src="http://localhost:2893/66538fe7a350f56413f0dca040bdc70b/image14.jpg?size=400" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-615648414264924505?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/615648414264924505/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=615648414264924505' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/615648414264924505'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/615648414264924505'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/08/zanzibar-las-calles.html' title='Zanzibar, las calles'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtVBX6CgGcI/AAAAAAAAGrM/hkQmPpf0ndQ/s72-c/Img_0281.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-6478100731308262977</id><published>2007-08-26T08:34:00.000-07:00</published><updated>2007-08-26T08:47:56.564-07:00</updated><title type='text'>Los hijos de Alá</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;Dar es Salaam, 26 de agosto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGf26CgFXI/AAAAAAAAGhY/q1uXGvcqH_k/s1600-h/Img_9826.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103035618428982642" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGf26CgFXI/AAAAAAAAGhY/q1uXGvcqH_k/s400/Img_9826.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hoy aparece en mis lecturas la ciudad de Teherán (mi volumen Al límite de la fe, de Naipaul, que había abandonado momentáneamente al dejar el último país musulmán, Malasia, esperando retomarlo cuando mi viaje volviera a tocar tierras de Alá). Pasamos una semana en esa ciudad en el verano del noventa y siete. Me encontré entonces muy a gusto allí, pese a los numerosos trámites burocráticos, pese a la gabardina y al pañuelo en el que hubo que encerrarse Victoria durante toda nuestra estancia. Recuerdo la hospitalidad y la afabilidad de los vecinos con los que terminamos haciendo amistad en unos días; los empleados del hotel, los camareros del restaurante, algunas personas con las que coincidíamos en los alrededores. También las encargadas de los medios informáticos de la universidad donde íbamos a consultar nuestro correo, único lugar entonces para este tipo de tareas. Los grandes carteles de la revolución llenaban las vallas de la ciudad; algunos cubrían las fachadas laterales de edificios de varios pisos. Muchos de aquellos carteles mostraban hombres con cuerpos mutilados. Las consignas políticas saturaban las paredes y el culto a la personalidad parecía un calco de la parafernalia posterior a la Revolución de Octubre en Rusia. &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGf3KCgFYI/AAAAAAAAGhg/3JFpzAHJYJ4/s1600-h/Img_9851.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103035622723949954" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGf3KCgFYI/AAAAAAAAGhg/3JFpzAHJYJ4/s400/Img_9851.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Las montañas que queríamos visitar próximas a la ciudad se mantuvieron permanentemente cubiertas; estábamos a final del otoño, el tiempo era gris. El taxista que nos llevó a Persépolis trajo consigo un mantel a cuadros como el que utilizábamos en casa de mis padres cuando salíamos a comer algún fin de semana al campo; lo usamos para sentarnos bajo la sombra de un árbol cuando la visita hubo terminado. Su mujer había preparado un apetitoso pic-nic para los tres. Cuando nos despedimos nos regaló un par de cintas de música popular iraní. ¿La policía? también la policía; mientras rellenábamos los impresos de tránsito de rigor, o nos sellaban los pasaportes. No, no era gente cejijunta ni distante. En la ciudad vieja regía una vestimenta estricta para las mujeres, pero sobre las faldas de la montaña, donde parecía instalada la modernidad, las cosas eran algo diferentes, los rostros femeninos asomaban como deseosos de quitarse aquel estorbo del cuerpo; la vida era más amable loma arriba. &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGe_aCgFVI/AAAAAAAAGhI/CIubwewqv-k/s1600-h/Img_9797.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103034664946242898" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGe_aCgFVI/AAAAAAAAGhI/CIubwewqv-k/s400/Img_9797.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La revolución, que se había alzado bajo el lema: “Pan, trabajo, libertad”, sólo tardó un año en transformarlo en: “Pan, trabajo y República Islámica”. La libertad no sólo había desaparecido como lema sino que fue sustituida por el principio de la dirección y la obediencia; obediencia ciega a los líderes que integrarían una realidad en donde lo político y lo religioso estarían totalmente unidos. De la mano de Jomeini, Islam, que significa “sumisión”, se convirtió en el objetivo dominante de la clase dirigente. Es curioso que la historia se repita de continuo con pocas variantes en sus mecanismos elementales; que unos pocos sean capaces mediante esos viejos procedimientos de propaganda, censura, restricción de las libertades, (y por supuesto, tortura y muerte para los discrepantes) llegar a convertir a una parte importante de las masas en correligionarios de sus ideas. En los años setenta, cuando nuestros hijos tenían uno y tres años, recorrimos Argelia a lo largo de los dos meses de verano... Argelia fue para nosotros un paraíso de cordialidad y acogimiento. Entonces era posible acampar en el desierto y ser visitado por gentes de los alrededores que venían a ofrecer su hospitalidad; o ver detenerse entre las dunas a un automóvil, en donde viajaban bereberes, con la simple intención de invitarnos a una limonada, o ser agasajados en un oasis a compartir el té al final de la tarde. Hace ya muchos años que no se puede viajar por Argelia, los fundamentalistas se hicieron con el poder y se cargaron un buen puñado de bondades. &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGe_KCgFUI/AAAAAAAAGhA/O65vnR0fZys/s1600-h/IMG_9649.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103034660651275586" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGe_KCgFUI/AAAAAAAAGhA/O65vnR0fZys/s400/IMG_9649.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Quiénes son los que transforman los pueblos, ahogan su hospitalidad, hacen a sus pobladores zafios y odiosos defensores de la intransigencia y el sectarismo? Esa misma fuerza que persiguió a los católicos y que encabezaron los torquemadas de turno, levantando hogueras y quemando a los que pensaban de diferente manera a ellos; las parecidas fuerzas que llevaron a las masacres que se produjeron cuando hindúes y musulmanes hubieron de partir el subcontinente asiático siguiendo criterios religiosos.&lt;br /&gt;En estos días hay momentos en que empiezo a tener cierto temor a todo esto que poco a poco se nos viene encima, este crecimiento lento y sistemático del fanatismo integrista. Me pareció absurdo ese empeño del gobierno francés por prohibir el velo en las escuelas, de la misma manera que era ridícula la prohibición en España de la ikurriña en los años setenta; me parece improcedente cualquier restricción de una libertad que sea respetuosa con los otros o con las comunidades entre las que convive. Sin embargo, llega un momento en que la duda me ronda ante la constatación de cómo el proselitismo, la instrumentalización de las masas por parte de unas minorías se abren paso poco a poco; cualquier cosa sirve como bandera de una idea. Cómo la hospitalaria gente de Irán y Argelia terminan, envueltas por la misma pasión que corría en las venas de la Iglesia Católica siglos atrás, en convertirse en fuente de temor. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGe-6CgFSI/AAAAAAAAGgw/iwDgHF_WfJI/s1600-h/Img_9362.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103034656356308258" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGe-6CgFSI/AAAAAAAAGgw/iwDgHF_WfJI/s400/Img_9362.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGf3aCgFaI/AAAAAAAAGhw/-j-QATbE_Dc/s1600-h/Img_9868.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103035627018917282" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGf3aCgFaI/AAAAAAAAGhw/-j-QATbE_Dc/s400/Img_9868.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cuando veo en las calles de Ciudad del Cabo una escuálida manifestación musulmana que vocifera con ira pidiendo una África islámica, cuando piden volver a traer la pena de muerte para aquellos que transgreden alguna parte de la ley islámica, noto que en mí se crea un hilo de inquietud. Después de aquello fue un alivio volver a encontrarse con esa amplia colección de confesiones religiosas que pueblan Namibia, Zimbabwe, Malawi, presbiterianos, evangelistas de distintos colores, católicos, etc., a las que se les puede criticar por otras cosas pero que no producen el temor que el mundo musulmán va engendrando poco a poco según mi viaje se dirige hacia el norte. Un temor que cuando visité Irán no estaba presente, pero que en la actualidad se hace poco a poco más intenso, porque los mecanismos psicológicos y de masas que mueven a la gente son cada vez más patentes, parecen como más dispuestos a hacer saltar por los aires cualquier posibilidad de cordura. Personalmente, la gente, en Teherán, en Argel, en Dar es Salaam, en el Cairo, en tantas ciudades islámicas es de una cordialidad que sobrepasa con mucho a cualquier ciudad conocida de Occidente; sin embargo, el fanatismo religioso, la exacerbación de la confrontación con el mundo no islámico, la instrumentalización de una masa carente de una cultura capaz de interpretar la realidad y los textos, es un campo abonado para que la intolerancia vaya aumentando a marchas forzadas. &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGf3aCgFZI/AAAAAAAAGho/lZdUkNlUxtA/s1600-h/Img_9861.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103035627018917266" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGf3aCgFZI/AAAAAAAAGho/lZdUkNlUxtA/s400/Img_9861.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La cultura y la educación, tanto en Occidente como en los países árabes podrían ser la clave para encontrar un futuro más seguro. La Revolución Islámica de Irán hizo lo que todos aquellos que querían asegurarse la exclusividad de su poder y de sus ideas, quemar, censurar todo aquello que podía poner en tela de juicio sus propias propuestas. Y junto a ello montaron su propio aparato propagandístico. Y en Occidente otro tanto de lo mismo; allí está mal visto quemar libros, pero se tergiversa, se manipula la noticia, se maneja información falsa. Hace tiempo que no leo la prensa de España, pero basta recordar cómo el PP instrumentalizaba la pasada primavera el asunto de ETA de cara a ir raspando, a costa de la ignorancia de tantos españoles, algunas parcelas de la intención de voto. Aves carroñeras, sí, algo que está a la orden del día. Si los americanos pueden inventar durante años armas de destrucción masiva en Irak como disculpa para poder invadir ese país, es porque el terreno en el que vierte su propaganda está abonado para ello. Estamos bien comidos y satisfechos; es fácil que en esa situación cosas así sucedan. Irak, ETA, las palabras de Alá interpretadas, como antes lo fue la Biblia, exclusivamente por ELLOS.&lt;br /&gt;Habría que volver a aquella pedagogía del oprimido de Paulo Freire; aunque mejor sería llamarla pedagogía para la autosatisfacción (o para los autosatisfechos, acaso) para recordarnos el modo, el lugar desde donde vemos los conflictos del mundo, lejos, a través de la tele, dictados, manoseados y tendenciosamente puestos delante de nosotros para orientar la opinión allá donde esos pocos de siempre decidan. Una pedagogía que nos enseñara a ver y a hacernos una idea de la clase de imbéciles con los que tratamos, el individuo ese del bigotillo, por ejemplo, que fue ni más ni menos que presidente de gobierno, y que tras decenas de miles de muertos en Irak, dice que ahora sí que sabe que no había armas de destrucción masiva en aquel país. En los países árabes la pedagogía quizás no necesitaría ningún apelativo suplementario, simple conocimiento, saber de la capacidad del fanatismo para expandirse, el modo en cómo pueden llegar a operar en las masas unas pocas consignas políticas o religiosas, saber cómo el individuo puede, convertido en masa, transmutarse en arma destructiva, enajenada, abocada tanto a un exterminio de una tribu rival como fue el caso de los tutsis en Ruanda o los judíos en Alemania, o bien convertirse en carne de cañón de un régimen que un día puede ser de Jomeini, otro de Franco o mañana hacer de ciudadano norteamericano dispuesto a seguir votando a individuos como su actual presidente. Una pedagogía, en fin, que sepa distinguir entre un burro y una sirena, entre un hombre de bien, pongamos por ejemplo, ya que estamos en Tanzania, a Nyerere, un gran y honesto estadista, de un bruto como el Amin de Uganda, o el Mubutu del Congo.&lt;br /&gt;Este vehículo está protegido con la sangre de Jesús, rezaba escrito esta mañana en un minibús sobre un fondo rojo. Cualquier descabellada idiotez sirve para dirigir la simpleza de los individuos hacia un objetivo propuesto por otros más inteligentes. Basta encontrar la imagen; los americanos pusieron en antena un cormorán cubierto de petróleo en el golfo Pérsico para llegar a nuestros corazones de ecologistas interesados por la integridad del planeta. Y así siempre.&lt;br /&gt;Esta mañana me levanté con pie diferente al de ayer, esta madrugada me jodía que el muecín me despertara con su jerigonza del Corán a voz en grito a un centenar de metros de la ventana bajo la cual dormía; se me antojaba una imposición. Toma Corán por un tubo. Y lo peor de todo: que dentro de nada se me van a acabar de nuevo las cervezas; hará más y más calor y yo no podré tomar cerveza por culpa de Mahoma. Una natural consecuencia del cambio cultural que si sólo parase en eso se podría bondadosamente tolerar; sin embargo, más al norte, hay signos de intransigencia que son ya indicativo del terreno en que empiezan a pisar los hijos de Alá; de momento....&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGe_qCgFWI/AAAAAAAAGhQ/UDymF_J5uOI/s1600-h/Img_9824.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103034669241210210" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGe_qCgFWI/AAAAAAAAGhQ/UDymF_J5uOI/s400/Img_9824.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGe_KCgFTI/AAAAAAAAGg4/NQx0HbfhoiM/s1600-h/IMG_9647.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103034660651275570" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGe_KCgFTI/AAAAAAAAGg4/NQx0HbfhoiM/s400/IMG_9647.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGf3qCgFbI/AAAAAAAAGh4/Wz8HmWa6Ud8/s1600-h/Img_9890.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103035631313884594" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGf3qCgFbI/AAAAAAAAGh4/Wz8HmWa6Ud8/s400/Img_9890.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-6478100731308262977?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/6478100731308262977/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=6478100731308262977' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/6478100731308262977'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/6478100731308262977'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/08/los-hijos-de-al.html' title='Los hijos de Alá'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RtGf26CgFXI/AAAAAAAAGhY/q1uXGvcqH_k/s72-c/Img_9826.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-430649007485503275</id><published>2007-08-24T00:47:00.000-07:00</published><updated>2007-08-25T00:33:23.373-07:00</updated><title type='text'>Sobre el misterio</title><content type='html'>Dar es Salaam, 23 de agosto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de varios meses la voz del almuhacin empieza a oírse de nuevo envuelta en la luz del atardecer. Lo hijos de Alá vuelven a llenar las calles de la ciudad como en los lejanos tiempos en que paseaba por las calles de Malasia. También la otra madrugada en Mbeya nos despertó su canto monótono poco después de las cinco de la mañana; salimos al patio del hostal y mientras mirábamos por el rectángulo oscuro del cielo empezó el recitado del Corán. Me produce tranquilidad el sonsonete de esta voz. Los árabes visitaron muy pronto la costa este de África; Dar es Salaam, es difícil encontrar un nombre de ciudad que uno identifique tan inmediatamente como de procedencia árabe. No sólo las estaciones, como decía ayer, cambian en el transcurso del viaje; también cambian los dioses, el concepto del tiempo, el afán con que los hombres laboran, sus vestimentas, sus idiomas, sus modos de relacionarse con los muertos, con los amigos, la manera en que se dan la mano, los rituales del saludo. ¡Jambo!, oímos por la calle con frecuencia dirigiéndose a nosotros... Lo mismo que Ciao!, How are you! ¿Qué tal estás? Sólo que aquí no hace falta que a uno lo hayan presentado, la espontaneidad de la gente transciende los protocolos. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs_WmKCgFRI/AAAAAAAAGgo/njuFGD_4CDM/s1600-h/Img_9569.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5102532853852280082" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 665px; CURSOR: hand; HEIGHT: 579px" height="597" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs_WmKCgFRI/AAAAAAAAGgo/njuFGD_4CDM/s800/Img_9569.jpg" width="712" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Un viajero en la calle puede ser un motivo para ejercer el don de la cordialidad. Pienso que estas cosas sencillas son también una buena razón para viajar. Estos días voy dando ya vueltas al próximo periodo que se aproxima de andanzas, nuevamente solitarias, cuando Victoria vuele a fin de mes camino de casa, y me descubro en consecuencia durante los largos trayectos dándole vueltas al camino por el que habrá de discurrir la siguiente parte de mi viaje; y curiosamente, salvo las dificultades propias de los países en conflicto como Etiopía o Sudán, me encuentro con que tanto monta ir por aquí como por allá. Me preocupa un poco la seguridad más al norte de Kenia, pero al margen de ello, creo que mi principal interrogante está en ese aspecto cotidiano en que los sentidos pueden convertirse en una pura esponja, la posibilidad de que mi curiosidad siga encontrando caminos para continuar el diálogo conmigo mismo que necesariamente la soledad va a traerme.&lt;br /&gt;Encontrarse de nuevo con el hombre que va conmigo que cantaba don Manuel, y tras ello la posibilidad de una nueva búsqueda, un nuevo encuentro; ¿qué habrá en estos países que tantos años estuvieron asolados por las guerras?, ¿cómo será aquella curva del Nilo, el río caminando por medio del desierto como un dios... y llegar a los templos trogloditas de Assuan, y dar una vuelta por el Sinaí, el de las Tablas de la Ley y la planta que ardía sin consumirse?; temas que, como otras veces, me vienen de refilón de la mano de mi amiga desconocida: el misterio, la curiosidad por satisfacer. Como cuando no conocía el desierto y me preguntaba cómo sería pisarlo, caminar por él. Mi amiga, que se deshace en elogios... porque no me conoce, digo yo; aunque quizás algo pueda adivinar, pues tampoco se corta un pelo para añadir que debe de ser imposible convivir conmigo; mi amiga, decía... me elogia, pero también juega ya a especular con mi lado oscuro del corazón. De la misma manera que se habla de la erótica de la lectura, no sería disparatado hablar del erotismo del conocimiento del otro. La expectativa, el aplazado descubrimiento. Laura Díaz, el personaje de la novela de Carlos Fuentes (probablemente me repito), tras una lenta aproximación al hombre con el que desea convivir, llega un momento en que decide la separación, se niega a desvelar hasta el final el misterio, su intimidad más profunda; un último reducto. El camino hacia el otro puede ser un placer postergado; pasos cortos para evitar la muerte, aquello de Cioran de que el conocimiento mata; como en otras ocasiones la cumbre, el orgasmo, el conocimiento pleno, de hecho pueden dar por terminada la aproximación, la búsqueda, la expectativa. Mucho en la vida es eso, ir descubriendo; nos divertimos, nos intrigamos, queremos como quien va en busca del tesoro... pero qué mal momento después, acaso, cuando la búsqueda termina, cuando el misterio queda desvelado... etc... que diría Stendhal. &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs_Wl6CgFQI/AAAAAAAAGgg/nCDnLT_5EyM/s1600-h/Img_9525.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5102532849557312770" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="569" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs_Wl6CgFQI/AAAAAAAAGgg/nCDnLT_5EyM/s800/Img_9525.jpg" width="653" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El misterio que trata de prolongar mi amiga, mandándome hasta ahora unos pocos datos de ella misma... aunque sí, muy significativa, la estrecha franja de su mirada, tiene mucho de parecido con lo que yo trato de hacer en esta parte del viaje que me queda por recorrer. Quiero prolongar mi curiosidad, seguir los rastros de inquietud que los proyectos me traen, esas pequeñas curiosidades que avivan mi interés y conectan mis lecturas con la realidad. Sólo un poco. ¿No se trata de eso, amiga? &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs_WlKCgFNI/AAAAAAAAGgI/7RpeDA4b5MU/s1600-h/Img_9364.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5102532836672410834" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="547" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs_WlKCgFNI/AAAAAAAAGgI/7RpeDA4b5MU/s800/Img_9364.jpg" width="659" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Y es que nuestro cerebro funciona así, la felicidad no está casi nunca en ese momento final; la felicidad está un poco antes, en el camino, en el placer de la aproximación. No en el día de Reyes, sino en las semanas que lo preceden.&lt;br /&gt;Imagino que ahora habrá que combinar ese vivir la cotidianidad, el sabor que deja la calle, los motivos que arrastran a escribir día a día, con la posibilidad de dosificar los misterios, la tensión entre los proyectos que pueden ir surgiendo y su efectiva realización. Sístole diástole, sístole diástole... bom bom bom bom. Todo aquello que pueda llevar a esa confesión que lleva el título de las memorias de Pablo &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs_WlqCgFPI/AAAAAAAAGgY/tzlLqug2jjw/s1600-h/Img_9471.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5102532845262345458" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 591px; CURSOR: hand; HEIGHT: 456px" height="547" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs_WlqCgFPI/AAAAAAAAGgY/tzlLqug2jjw/s800/Img_9471.jpg" width="683" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Neruda.&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs_WlaCgFOI/AAAAAAAAGgQ/QYeNn88zELs/s1600-h/Img_9371.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5102532840967378146" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 586px; CURSOR: hand; HEIGHT: 268px" height="337" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs_WlaCgFOI/AAAAAAAAGgQ/QYeNn88zELs/s800/Img_9371.jpg" width="665" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-430649007485503275?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/430649007485503275/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=430649007485503275' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/430649007485503275'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/430649007485503275'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/08/sobre-el-misterio.html' title='Sobre el misterio'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs_WmKCgFRI/AAAAAAAAGgo/njuFGD_4CDM/s72-c/Img_9569.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-9109262298026132621</id><published>2007-08-22T23:55:00.000-07:00</published><updated>2007-08-23T00:16:24.422-07:00</updated><title type='text'>Ternura</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;Dar es Salaam (Tanzania), 22 de agosto&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Tenía fiebre, no sólo de amor sino&lt;br /&gt;de embriaguez ante el descubrimiento&lt;br /&gt;de su propia ternura”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;A caballo entre Malawi y Tanzania leo Love, again, de Doris Lessing. &lt;em&gt;Love, again&lt;/em&gt;, después de veinte años de sequedad. El viento sopla con la fuerza de un vendaval... again. Ella se llama Sarah Durham. Mi señalizador, una pintura de un artista local, estaba anclado en esas cursivas que aparecen más arriba. Anclar el barco en medio de lago y dejar que el final de la tarde se diluya en los reflejos de plata vieja del agua. Era verano. Podías asomar la cabeza por la borda y ver el reflejo de tu rostro en ella; podías sentarte cómodamente y dejar transcurrir el crepúsculo escuchando profundamente al espíritu del lago. En cierto momento me sentí febril, me embriagaba el descubrimiento de mi propia ternura. Los recuerdos y los viajes tienen la culpa. ¿Quién no se enamoró un día y haciéndolo no descubrió en sí mismo algo que antes no conocía, ese inmenso pozo de ternura que todo enamorado ve nacer en sí como un manantial burbujeante, vivo y atónito que se asoma a la vida como si la vida fuera una entrañable fiesta? Yo usurpé un día a Manuel Rivas cierto modo de medir la melancolía y transformé a mi vez la ternura en algo medible, Medio metro de ternura, titulé el libro en que trabajaba entonces. Medio metro, suficiente para una embriaguez que me puede durar toda la vida. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs0wbqCgFGI/AAAAAAAAGe4/1QLayCjmnmk/s1600-h/Img_9382.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5101787204580021346" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 660px; CURSOR: hand; HEIGHT: 396px" height="411" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs0wbqCgFGI/AAAAAAAAGe4/1QLayCjmnmk/s800/Img_9382.jpg" width="669" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto: ¿No será el amor un hijo equívoco de la ternura? De hecho bajo aquella palabra se esconden sucedáneos y productos adulterados que poco tienen que ver con el amor; hijo equívoco porque existe un empeño generalizado por vestirlo de mediocridad, porque se le resta la gracia de la gratuidad y se le encierra en tartas de boda con sabor a nata y a chocolate. El amor no es posesivo como dicen por ahí, ni exclusivista, ni es materia de comercio –yo te doy, tú me das-, ni de actas notariales; ni siquiera el amor divino puede ser amor, porque es imposición y débito (“Amarás a Dios sobre todas las cosas...” ¿dónde se ha visto más engreimiento, más falta de amor? Un amor como un mandato cuyo cumplimiento podría ser encomendado a la vigilancia de la guardia civil. ¿No dan risa estos amores tan poco amorosos?). El amor no pone condiciones; el amor no tiene por qué ser recíproco, uno puede amar sin ser correspondido; los celos son incompatibles con el amor; la desconfianza también lo es, quien no confía en el otro es imposible que pueda amar... no, no te molestes en usar esa palabra, lo tuyo es otra cosa... Un hijo equívoco al final, que hay que coger con pinzas si queremos saber de qué hablamos. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs0wbqCgFHI/AAAAAAAAGfA/CvjZlQQJcnc/s1600-h/Img_9399.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5101787204580021362" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="633" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs0wbqCgFHI/AAAAAAAAGfA/CvjZlQQJcnc/s800/Img_9399.jpg" width="429" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Amor: loco, inflamable como de pólvora; anhelo a palo seco, fiebre, dolor casi siempre. A estas alturas es muy difícil saber lo que son las cosas; sabemos del llanto, del dolor, del anhelo, pero apenas sabemos en sustancia de eso que nombramos como amor. Y menos de ese ¡amor mío! surgido como un bramido desde las profundidades del cuerpo. Lo llamamos amor, pero ¿no tiene mucho de borrachera, algo que se inyectó en nuestra sangre y anula como un narcótico la voluntad, se hace pura orgía solitaria, puro anhelo?... en el mejor de los casos. ¿Materia en conexión con la locura?&lt;br /&gt;Y también (con bastante frecuencia), ¿no será después de todo el amor el velo tras el que se esconde el torvo pico de un ave escudriñadora que habrá de perseguirnos con la mirada inquisitiva en nuestros movimientos por el mundo? ¿Un anzuelo?, ¿una hipoteca?, ¿un engañabobos para amarrar con su mano de hierro bajo la famosa tarta al otro? &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs0wbaCgFFI/AAAAAAAAGew/qoM9kjCN8gc/s1600-h/Img_9355.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5101787200285054034" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 653px; CURSOR: hand; HEIGHT: 502px" height="521" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs0wbaCgFFI/AAAAAAAAGew/qoM9kjCN8gc/s800/Img_9355.jpg" width="675" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Amor. A veces es algo tan controvertido, que a uno le dan ganas de quedarse simplemente (¿simplemente, digo?) con la ternura. Y este es el asunto; sólo una propuesta. Uno piensa en la ternura y las cosas suceden de forma diferente; no se le vienen encima tantas dudas, tantas trampas; ternura no es una palabra grandiolocuente, suena a cosa sencilla y espontánea; uno dice ternura y se encuentra con una sonrisa entre los labios, siente algo enternecedor por dentro, calentito, nos sentimos bien unos con otros. Mientras que amor, ¡ay, amor! cuántas trampas esconde y cuanto eufemismo ambivalente... y equívoco, claro, bajo su dosel (hacer el amor: je... ¿de verdad que la cosa no suena un poco chusca?, porque a ver quien es el listo que se pone a determinar cuándo funciona como eufemismo y cuando no. Me follé a la Paca, le hice el amor a la Paca, hicimos el amor). Qué diferente a sentir la embriaguez de la propia ternura derrochada en el otro, en tu novia, en tu amiga, en tu pareja. Sí, hombre, ternura. ¿Para qué coño tantas convenciones, tantos cajones? ¿Quién no tiene medio metro de ternura encima que ofrecer y compartir? Las malas conciencias sólo ven fluidos vaginales, semen, horrores morales, pecados mortales; siempre mala conciencia, modos para evitar nombrar la ternura, los ojos húmedos, el deseo de una caricia, el consuelo de nuestra soledad, la gracia de compartir un pedazo de vida, el gozo llano y sencillo de otro cuerpo.&lt;br /&gt;Puaf, el amor. Antes de volver a utilizar esta palabra habría que barrer todo rastro de ella del mundo para reinstaurarla con el decoro y el respeto que se merece; a posteriori habría que ocupar a la guardia civil en multar a todos aquellos que se atrevieran a vilipendiarla de palabra o de hecho. Mientras tanto más nos valdría atenernos a esa otra, ternura, que tan bien puede definir nuestra relación con el otro. Palabras, siempre palabras.&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs0wbKCgFEI/AAAAAAAAGeo/Ao9HUb3LwE8/s1600-h/Img_9316.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5101787195990086722" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 395px; CURSOR: hand; HEIGHT: 572px" height="666" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs0wbKCgFEI/AAAAAAAAGeo/Ao9HUb3LwE8/s800/Img_9316.jpg" width="471" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Pero, si entre tú y yo hay ternura, una enorme ternura, ¿para qué diantres meternos en camisas de once varas, mancharnos con ese hijo equívoco de la ternura, tantas cosas que mal llamamos con tanta frecuencia amor?&lt;br /&gt;Descubrir la ternura subir como una borrachera dentro de uno es probablemente el hecho más notable de eso que llamamos enamorarse; pero no necesariamente hace falta enamorarse para sentirla en mayor o menor grado. Uno puede intentar ser más modesto; uno puede incluso tener necesidad de huir de los bordes de los precipicios, tan dolorosos en ocasiones; uno puede ser muy feliz sintiendo cómo la ternura hace acto de presencia dentro de nosotros. Es un tema demasiado largo para tan corto espacio; quizás más valdría haber intentado hacer algunos versos, algo que pudiera aproximarse a esa emoción tan nítida, tan cantarina, tan entrañable, la ternura. Una palabra sencilla, un acto simple, una emoción nítida que sustituya a aquella otra... tan equívoca.&lt;br /&gt;Es la una de la madrugada. En Dar es Salaam se ha hecho el silencio. El viajero, que partió del verano hindú, saltó al invierno de Sudáfrica y prosiguió carretera arriba hacia el norte con su amiga con nombre de guerra (que dice Santiago, aunque no me gusta mucho), pasando por una especie de otoño sembrado de baobabs a los que se les había caído la hoja, llegó, llegaron, un poco por debajo de la línea del ecuador, a lo que huele repentinamente a verano. De hecho el ventilador ya da vueltas hoy por enciman de nosotros. Un lío estacional: verano, después invierno, a lo que siguió el otoño que empieza a perfilarse como verano una vez más. Si uno se está quieto la lógica de las estaciones funciona, pero cuando uno se mueve, ya se ve. Yo salí de Bombay con cuarenta grados en pleno monzón y aterricé en Johannesburg con siete grados en también pleno invierno (con una camiseta, un pantalón liviano y los pies desnudos metidos en unas sandalias húmedas por las riadas de Bombay)... menos mal que ahora estoy otra vez en verano. También esto da gustito, como la ternura. Pondré velas a la virgen para que la ternura me siga visitando.Que os vaya bonito, a ver si entre todos podemos llenar el mundo de eso, ya lo sabéis.&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs0waaCgFDI/AAAAAAAAGeg/p0udxjzmJmo/s1600-h/Img_9507.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5101787183105184818" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 587px; CURSOR: hand; HEIGHT: 525px" height="578" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs0waaCgFDI/AAAAAAAAGeg/p0udxjzmJmo/s800/Img_9507.jpg" width="639" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-9109262298026132621?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/9109262298026132621/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=9109262298026132621' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/9109262298026132621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/9109262298026132621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/08/ternura.html' title='Ternura'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rs0wbqCgFGI/AAAAAAAAGe4/1QLayCjmnmk/s72-c/Img_9382.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-1626114970207555468</id><published>2007-08-22T08:46:00.000-07:00</published><updated>2007-08-22T09:10:07.310-07:00</updated><title type='text'>Sumisión al destino</title><content type='html'>Mzuzu (Malawi), 20 de agosto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RsxchaCgERI/AAAAAAAAGWc/tewv12ergFc/s1600-h/Img_9554.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5101554206899179794" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RsxchaCgERI/AAAAAAAAGWc/tewv12ergFc/s400/Img_9554.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El aspecto de aquella mujer reconcentrado y adusto. Tendría veinticinco años. Los veía a los dos a través del ángulo que dejaban libre los viajeros de los asientos precedentes. Él, con su cráneo cubierto apenas por unos incipientes rizos mostraba un aspecto parecido. Ambos vestían de blanco; ella una blusa, él una camiseta con el dibujo de un gato de ojos saltones en blanco y negro. Junto a ellos viajaba una mujer de unos cincuenta años, silenciosa, su mirada mostraba una determinación poco común. Cuando la furgoneta daba un bandazo podía ver también a su compañero de la izquierda. Cruzaba su rostro una larga cicatriz que nacía en el cabello y terminaba más abajo del pómulo; la cicatriz era oscura como su rostro. No sé por qué imaginé que una señal de un cuchillo debía de haber dejado una marca más clara. Se apoyaba en una voluminosa bolsa de plástico verde llena de pequeños pescados que viajaban desde el lago a la cercana ciudad de Mzuzu. Había entre los pasajeros varias bolsas de éstas. Sentados de espaldas al conductor, daban la cara al resto de los viajeros, era imposible no recurrir a sus rostros continuamente, ese era el paisaje de esta mañana. La joven podía haber formado pareja con el hombre de su derecha, iba absorta en algún pensamiento, aparentemente ausente. También la timidez, y la poca fuerza, la resignación.&lt;br /&gt;A mi derecha, en frente, viajaba una mujer enorme vestida de rojo; ésta era todo determinación. Su cuerpo apenas cabía en el reducido espacio que le habían destinado; bajo su asiento venía la rueda de repuesto, lo que la obligaba a viajar de lado y con las rodillas rozando la parte alta del asiento anterior. La japonesa de mi derecha, un asiento más allá del hombre menudo contra el que me veía comprimido hasta el punto de tener que ponerme de lado, había sido sorprendida por un sueño tenaz que la dejó derrumbada con la cabeza sobre el macuto que llevaba en el regazo. Se había quitado las gafas para no romperlas y éstas colgaban del dedo pulgar como si éste fuera una percha. La amortiguación del coche estaba rota; un ruido seco subía continuamente hasta nuestro esqueleto trasmitiendo los accidentes de la carretera a todos nuestros huesos. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rsxcg6CgEQI/AAAAAAAAGWU/W3BcesoT-fI/s1600-h/Img_9543.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5101554198309245186" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rsxcg6CgEQI/AAAAAAAAGWU/W3BcesoT-fI/s800/Img_9543.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La furgoneta olía a sardinas arenques. Hoy no tendríamos probablemente la posibilidad de quitarnos de la ropa este olor durante todo el día. El pasajero de enfrente apoyaba su espalda contra mi macuto en un lateral donde se había improvisado un pequeño asiento, y yo a mi vez veía desplazado hacia atrás mi cuerpo como en un sandwich entre el negro de delante y una de aquellas grandes bolsas de pescado arenque que llevaba en el regazo la mujer a mi espalda.&lt;br /&gt;Hoy casualmente no había niños entre el pasaje. Ayer se disculpaba Sholomon, un muchacho que nos acompañó en una larga excursión por las colinas de los alrededores, por el espectáculo que encontramos más arriba de Nkhata Bay, el pueblo en donde pasamos unos días junto al lago. Malawi is a poor country, decía. A un centenar de metros, en las afueras, sobre la ladera, estaba el hospital, la mitad de él dedicado a maternidad. Una larga hilera de mujeres en avanzado estado de gestación hacían tiempo sentadas sobre un bordillo de cemento. Al otro lado de la carretera bajo la sombra de un enorme árbol, otros grupos de embarazadas hablaban o miraban al infinito. Pobres edificios, simples caserones como largas cuadras, cubiertos por planchas de uralita. Más allá, sobre el suelo habían instalado varias hileras de camas. Hicimos muchas fotos de niños en nuestra excursión. Muy buenas. Cuando con el Photoshop las quitaba el color y las dejaba reducidas a una escala de grises, sus rostros adquirían una fuerza extraordinaria. Entre otras también las de un grupo de niños del orfanato. Un orfanato sobre la colina costeado por los propios vecinos. Los niños tenían un excelente aspecto. Les encantaba que les hiciera fotos. También encontramos a un ingeniero industrial, un chaval de cara inteligente, sin lugar a dudas, que arrastraba su ingenio, un camión de buenísima factura fabricado con alambres y material de desecho. No se necesita mucha experiencia para descubrir la inteligencia pintada en el rostro de un crío. Escondía su timidez inclinando la cabeza y dejando que fotografiara su obra de arte mientras él se retiraba unos metros. Casi le tuve que coger de la mano para que agarrara su invento y posara junto a él. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rsxch6CgESI/AAAAAAAAGWk/WvrliA39uZA/s1600-h/Img_9581.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5101554215489114402" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rsxch6CgESI/AAAAAAAAGWk/WvrliA39uZA/s800/Img_9581.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hoy los niños no viajaban en la furgo. Los niños viajan, sí, en los largos trayectos; autobuses atestados de ellos; niños formalitos como pequeños señores, pequeñajos en las espaldas de sus madres, resignados desde que nacen, habituados como esas crías que vemos agarradas al cuerpo de la madre, una mona que sube a las ramas con su equipaje viviente encima o que espía en la estación del tren dispuesta a robar un par de tomates de un cesto de mimbre que ha descubierto junto a un pasajero despistado. Me pregunto dónde van todas estas familias cargadas de críos con sus enormes fardos como si fueran parte integrante de una diáspora. Todas las estaciones cargados de ellos. ¿La esperanza de encontrar un mejor medio de subsistencia unos kilómetros más al norte en la orilla del lago, alguna chabola en las afueras de una pequeña ciudad donde poder ganar lo suficiente para alimentar a un puñado de niños? &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RsxdoqCgETI/AAAAAAAAGWs/bT8o-2W7x8I/s1600-h/Img_9583.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5101555430964859186" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RsxdoqCgETI/AAAAAAAAGWs/bT8o-2W7x8I/s800/Img_9583.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;La maternidad de Nkhata Bay&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana el lugar de los niños lo ocupan grandes bolsas de pescado arenque, unos peces chiquitos como boquerones producto de la “pesca de bajura” de estos ribereños. Las mujeres pasan todo el día en dos largas filas a ambos lados de la calle del pueblo con sus pescaditos. Se venden bien. Se los comen como pipas. Se puede ver a la gente sentada en peldaños y bordillos dando durante todo el día cuenta de ellos. Nuestros macutos los han embutido en la parte de atrás entre bolsas de pescado; necesitarán ventilación durante una semana. &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RsxcgqCgEPI/AAAAAAAAGWM/kAhSOnoxoR8/s1600-h/Img_9540.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5101554194014277874" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RsxcgqCgEPI/AAAAAAAAGWM/kAhSOnoxoR8/s800/Img_9540.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me pesa no poder llevarme un retrato de la joven con la que comencé estas líneas. La miro los ojos, los gruesos labios, la mirada perdida; un rostro hermoso. Recuerdo aquella moza de la que hablaba Unamuno en alguno de sus viajes por los pueblos del norte y que ya cité en algún lugar, la sumisión al destino. El destino. ¡Joder, con el destino! Tiene una boca bonita. ¿En qué pensaría, tan absorta, viajando en aquella pequeña aglomeración en donde los arenques compartían espacio con una veintena de personas de raza negra, una japonesa, una australiana y dos españoles? (mi hija habría escrito españolas, eso hace últimamente nuestra filóloga, para nombrarme a mí y a mi compañera de viaje... algo a considerar por más que tanto monte Isabel como Fernando). Después de todo hacía buena pareja con el chico de su derecha; después de todo si se gustaran y se enamoraran y se juntaran y tuvieran la cuarta parte de los hijos que tienen el resto de las mujeres de por aquí, acaso fuera muy feliz. Y más si le gustara el fútbol y pudiera irse con su chico a ver el partido de los domingos a una de las dos televisiones que hay en el pueblo. Después podría vender pescado en la calle o ropa o... A veces minusvaloramos lo que puede salir de una vida sencilla. Nos ponemos nerviosos porque reloj en mano transcurren dos horas antes de que nos hayan servido la comida que pedimos; queremos hacer muuuuchas muuuuuchas cosas y sin darnos cuentas nos perdemos alguna que otra importante. Este chico y esta chica si se quisieran tendrían más de media vida resuelta. A ella seguro que se le alegraba la cara; la sumisión se habría ido con viento fresco y a la noche lo que querría sería meterse con su chico en la cama y darse besos y llenarse el cuerpo de caricias. Como Dios manda, que diría mi madre. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RsxcgKCgEOI/AAAAAAAAGWE/HG2aPyqKQAs/s1600-h/Img_9507.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5101554185424343266" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RsxcgKCgEOI/AAAAAAAAGWE/HG2aPyqKQAs/s800/Img_9507.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-1626114970207555468?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/1626114970207555468/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=1626114970207555468' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/1626114970207555468'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/1626114970207555468'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/08/sumisin-al-destino.html' title='Sumisión al destino'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RsxchaCgERI/AAAAAAAAGWc/tewv12ergFc/s72-c/Img_9554.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-7641296247220866318</id><published>2007-08-20T03:22:00.000-07:00</published><updated>2007-08-20T03:23:13.326-07:00</updated><title type='text'>El espectador</title><content type='html'>Nkhata Bay (Malawi), 17 de agosto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Sólo palabras. En Malawi Internet no da para más...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás podía ser un lugar en donde quedarse media vida; el lago de Malawi a los pies, nuestra cabaña alzándose como un palafito sobre la inclinada ladera a pocos metros del agua. Cañas, tablas rústicas, troncos, clavos y una techumbre de paja. Dos metros de ancho de cama, una estantería, una mesita baja, una cama más, y una enorme terraza sombreada con baranda desde la que contemplar la luna meciéndose sobre el agua. Hoy amaneció neblinoso, abajo chapoteaban pequeñas olas contra las rocas verdosas de la orilla; a lo lejos era una masa algodonosa de gris ceniza claro; la línea de los árboles, al otro lado de una pequeña bahía, era una forma difusa que subrayaba el perfil de los árboles, más oscuro, contra el sedoso fondo del cielo. Dos canoas de troncos bogaban hacia el interior del lago. Los ruidos que llegaban hasta mi cama: una azada abriendo una zanja, algunos martillos, un serrucho, voces lejanas en el trajín del pequeño puerto, el esporádico motor de una motocicleta, el leve tecleo en el ordenador que usa mi compañera de viaje. &lt;br /&gt;No quiero abrir los ojos, estoy bien así, de bruces sobre la inmensa cama dura; dispuestos mis sentidos a lo que llega espontáneamente a ellos. El clap clap de las olas ocupa el lugar del bajo en el blues de la mañana. ¿Te puedo leer mi post?, dice ella, sentada en el umbral de la puerta que da al lago. Claro. Me giro un poco hacia ella para oír mejor. Mi camiseta venezolana, se titula; una camiseta que se encontró en un viaje a Canaima y que después de largos azares y muchos kilómetros sucumbió a la debilidad de cambiar de dueño, el randa de ocasión apostado en la oscuridad de una estación de autobuses a la espera de la primera distracción del viajero. Me gusta. Se lo digo. Y vuelvo a escuchar el clap clap, y ahora el motor fuera borda de una barca cercana. Vivimos en un poblado en construcción, The Big Blue, diez o doce cabañas, uno de los pocos albergues de la zona. Materiales nobles todos, madera, caña, paja, hierro, que, por qué no, conviven con un ordenador que sirve de herramienta de gestión en el establecimiento. Dos hombres y una mujer jóvenes levantan esto; gusto y buen humor; el hotel da trabajo a un buen número de lugareños. Por la noche la música dura hasta más allá de las doce. El aire es tibio, es muy agradable leer en la terraza hasta que el sueño nos vence. &lt;br /&gt;Algo que sucede cada mañana cuando no tenemos que salir pitando para coger algún autobús. Me cuesta abandonar este mundo de sensaciones que se arremolinan tras los párpados nada más despertar. Una experiencia nueva que se repite desde que dejé de trabajar; cada mañana me convierto en espectador de mí mismo y de la realidad que me rodea. Unos días es el ancho mundo por donde transitan gentes de color, imágenes que mi retina va coleccionando; otras es una desdichada amiga; es fácil que me despierte haciendo proyectos, trazando un itinerario por el mapa de África, abriéndome camino entre las montañas de Etiopía, intentando llegar a la enorme curva que describe el Nilo al norte de Sudán, antes de remansarse sus aguas en la gran presa de Assuan; con frecuencia, como hoy, es la búsqueda de un lugar en el mundo (por cierto, una buena peli, Un lugar en el mundo), un modo de seguir habitándolo lo que me ocupa. Formas de vida. ¿Cuántas formas de vida existen? Y puestos a elegir, ¿cuáles pueden ser más acertadas? En Kerala, India, conocí a Joan, un catalán de mi edad que se interesaba por las ciencias ocultas y que en compañía de un lama de Delhi iba a montar un establecimiento hotelero en la zona, mitad ashram, mitad lugar de descanso y relajación. Cuando aquello estuviera funcionando volaría a África, donde emplearía unos años más en otro proyecto que ya tenía bajo el brazo. Los dueños del establecimiento de hoy tan pronto empuñan una pala, como diseñan la geometría decorativa de un tambor, como teclean en el ordenador los datos contables del día. La vida transcurre sin prisas. Les veo charlar y reír durante gran parte del día con los clientes o con la gente de la zona. &lt;br /&gt;Un lugar remoto de África en donde la temperatura es agradablemente suave. Yo mismo, buscando día a día, aprendiendo cada mañana una cosa nueva, tratando de conocer el mundo y su gente, dándome de bruces con algún imposible, gozando de alguna amistad lejana, a última hora convertido casi ya en abuelo... y todo ello sin saber todavía en qué consiste con precisión esto de vivir; viviendo pero cuestionando continuamente mi propia existencia y la existencia de cuanto me rodea. En mi última novela, Invierno, suicidé a mi protagonista; era un suicidio simbólico, con más certeza un conjuro para propiciar de los dioses la única lluvia que podía salvar los restos de una catástrofe; pero el conjuro no funcionó. La realidad sigue su propio curso, no siempre los dioses se doblegan a nuestras peticiones. La realidad y el individuo son como dos gladiadores enfrentados en la arena de un solitario coliseum; dramática soledad por otra parte de esta lucha encarnizada. La realidad es tan fuerte y contundente a veces que no sirve de nada dejar un rastro de sangre por la arena. &lt;br /&gt;En otros momentos recreé en libros diferentes un estilo de vida a modo de quien habla y escribe con la idea latente de que diciendo y escribiéndolo uno va asumiendo con mayor convicción la fuerza de sus propios argumentos. Cuando me encontré con Joan en la India tuve la grata satisfacción de haber coincidido con una peculiar manera de concebir la realidad que era parte de mi propia búsqueda. Y de la misma manera que uno conoce geografía humana de oído, aquello de que hablaba hace tiempo sobre el punto G, uno llega a conocer de sí mismo y de la vida de parecida manera, de oído, moviéndose de un lado para otro siguiendo los trazos que la intuición va dibujando en mañanas como éstas en que lo más representativo es esa apariencia de estar haciendo nada, cuando en realidad son de esos instantes de donde nace la fuerza creadora que pone en movimiento los proyectos, en donde se aclara la niebla y se inventan caminos nuevos para seguir viviendo. Mi cuaderno de bitácora lo confirma de continuo. Las horas del amanecer son horas propicias para escucharse y para trascender la inmediatez de los problemas que no acosan; tiempo de luz para abrirse paso en la escurridiza realidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-7641296247220866318?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/7641296247220866318/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=7641296247220866318' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/7641296247220866318'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/7641296247220866318'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/08/el-espectador.html' title='El espectador'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-2791838702985108779</id><published>2007-08-20T03:12:00.000-07:00</published><updated>2007-08-20T03:21:15.533-07:00</updated><title type='text'>Cuellos</title><content type='html'>Nkhata Bay (Malawi), 15 de agosto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella parte del cuerpo que une la cabeza al tronco, con alguna frecuencia ocupa el primerísimo plano de mi visión durante horas. Los asientos del minibús en el que viajo hoy llegan apenas a la altura de los hombros. El cuello de la mujer que va delante es oscuro y fuerte, desciende elegante desde sus rizos morenos hasta el remanso de sus hombros; un vello ceniciento puebla el nacimiento de su pelo; un cuello bonito. Este es mi paisaje de hoy camino de Nkhata Bay, junto al lago Malawi. Ella es una mujer joven con un niño en los brazos. Ser una mujer joven y no tener un niño o varios encima es algo raro en estos países. La piernas del niño se quedaban enganchadas entre los pasajeros, pero ni el niño ni la madre le dieron importancia durante el trabajo de atravesar por el pasillo y encontrar un hueco para sentarse. Se acomodó frente a mí, sacó al niño del refajo, lo colocó en su regazo y yo me quedé encantado por la compañía. &lt;br /&gt;Me trajo bonitos recuerdos. ¿No me había enamorado yo hace unos años por culpa de un cuello? Hablábamos frente a frente en el lugar de trabajo quizás de algo intrascendente y de pronto ella alzó el brazo, llevó su mano derecha hacia el pelo y, con un elegante movimiento no exento de erotismo, recogió su melena hacia atrás y dejó al descubierto el cuello; luego su otra mano hizo un recorrido similar mientras yo admiraba la bellas curvas que quedaban al descubierto; mi corazón se inquietó inesperadamente ante aquella visión. Con su otra mano ella recogió coqueta todo su cabello en una coleta y se quedó observando, quizás valorando lo que estaba ocurriendo detrás de mi mirada sorprendida. Eso estaba sucediendo, me estaba enamorando. No pude fotografiar posteriormente nunca un instante así, los brazos en alto, el cuello, grácil, apareciendo como al otro lado de un telón, la carga erótica de un movimiento lleno de gracia y espontaneidad, pero quedó como un recuerdo indeleble aquella preciosidad descendiendo desde los cabellos oscuros hacia el perfil de los hombros.&lt;br /&gt;Ingres rescató admirablemente del cuerpo femenino esa belleza tan particular; en algunos de sus cuadros los cuellos de las mujeres parecen ser algo autónomo, como si la confección del lienzo sólo persiguiera ponerlo de relieve y realzarlo. Así sucede con una de sus pinturas que más me gustan. Junto a Zeus, sentado en su trono, una diosa, acaso, levanta los brazos hacia el dios del Olimpo.  En Malawi malamente voy a rescatar los detalles del lienzo (ni siquiera por Internet que aquí funciona como aquejado de asma, inválido, con desesperante lentitud), pero en mi recuerdo es asombroso el atrevimiento con que aquella diosa alza su brazo hacia Zeus, sentado plenipotenciario y lleno de realeza y majestad, describiendo una curva cuya única razón de ser parece estar en ceñirse a esa otra curva del cuello, largo, desproporcionado, como el de un cisne surcando el cielo camino del sol. Toda la gracia de lo femenino parece concentrada allí en claro contraste con un dios cuyos atributos varoniles subrayados por su oscura y larga melena, su espesa barba, su porte colosal y una esbeltez de otro mundo, parecen servir, en acusado contraste, únicamente de fondo a esta graciosa curva que nace de los hombros desnudos de la diosa elevándose en el cielo como un canto de sirena.&lt;br /&gt;¿Y aquel otro de Boticcelli sobre el que se alza la dorada cabellera de su Venus en su nacimiento, largo, primoroso, saliendo de las muselinas y del recato de la diosa del amor para sostener su rostro de tranquila y sosegada exhibición? Allí estaba probablemente el ángel de Leonardo en sus primeros trabajos, rindiendo también homenaje a lo femenino. &lt;br /&gt;O sus precedentes, el de la Nefertiti de las riberas del Nilo, expectante como una cobra cimbreándose sobre un fondo de dunas. La elegancia del viento rizando el filo curvo de la arena, el despegue del vuelo de la garza sobre el río. Algo envarado, primitivo pero presagiando ya la admiración que aquella parte de lo femenino ha suscitado en tantos pintores.&lt;br /&gt;También yo conservo algunas bellas muestras recogidas con mi cámara; una, por ejemplo, que rescaté de un domingo por la mañana cuando la luz empezaba a dorar los muros enjalbegados de mi cabaña; ella estaba allí, desnuda, con su risa y las líneas de su cuerpo completando el cuadro del amanecer, y tuve que alzarme para buscar la cámara. Apenas había luz; quedó sin embargo el trazo curvo, único, sobre la oscuridad desdibujada del cabello. Nada más. Con el tiempo sembraría un poema sobre su piel. Creo que todavía está la imagen en mi web, en aquel libro que titulé Algunos versos. &lt;br /&gt;Algunos pueblos indígenas de África encontraron también en los cuellos de las mujeres una belleza muy significativa; también ellos dilataban aquella parte del cuerpo hasta hacerlos anómalamente largos por el procedimiento de ir agregando anillos que terminaban deformando esta parte del cuerpo para adaptarla a los cánones de belleza del momento. Un procedimiento quizás de dudosa licitud pero que muestra, al igual que en la pintura de Ingres, hasta qué punto la belleza puede ser motivo y medio de supervivencia y placer.&lt;br /&gt;Hace tiempo que trabajo en dossiers fotográficos diferentes, uno de ellos se titula Amarillo, otro Texturas; otros están en ciernes, como Paisajes humanos; temas que el paisaje y las ciudades que visito me van sugiriendo. Hoy que me dio por hablar de cuellos caigo en la cuenta de que también éste podría ser un tema. Y recuerdo ahora uno robusto de toro de un indio, un sikh que en algún ferry del mar del Sur de China ocupaba un asiento por delante del mío. Su enorme turbante verde cerraba las curvas morenas de un cuello fuerte y hermoso que nada tenía que envidiar a estas bellas curvas negrísimas que se levantan hoy sobre el asiento de delante del microbús. Cabría recordar también a muchas mujeres senegalesas arriba de cuyos vistosos y abigarrados vestidos se erguían hermosos cuellos de matronas sobre los que descendían los grandes aros dorados de sus pendientes. &lt;br /&gt;Haré memoria estos días para ver de qué modo puedo ir rindiendo homenaje a la belleza andante que me voy encontrando por aquí. Como se ve el ánimo del viajero se parece mucho a las subidas y bajadas de las líneas de un cardiograma. Hoy se le alegró pensando en los bonitos cuellos que hay por el mundo. El filón, como se ve, puede ser interminable. Nada más hay que abrir los ojos y mirar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-2791838702985108779?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/2791838702985108779/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=2791838702985108779' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/2791838702985108779'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/2791838702985108779'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/08/cuellos.html' title='Cuellos'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-1966024706051297862</id><published>2007-08-15T01:46:00.000-07:00</published><updated>2007-08-15T01:49:11.621-07:00</updated><title type='text'>El principio de redistribución</title><content type='html'>Mzuzu (Malawi), 15 de agosto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer noche funcionó el principio de redistribución de que hablaba Coetzee y que citaba aquí hace unas semanas. El principio de redistribución se produce cuando de los bolsillos más favorecidos algo pasa a otros más vacíos; una especie de fondo de compensación donde el dinero va de los que más tienen a los que menos. Si te roban en un país del Tercer Mundo, el principio, con mayor o menor justicia actúa; sin embargo si te roba Vodafón o la Telefónica con alguna de sus frecuentes triquiñuelas, o cualquiera de los grandes mangantes, sea de la construcción o de otro sector, aquí no hay principio de redistribución que valga.  El que tiene mucho tendrá más todavía como suele suceder casi siempre.&lt;br /&gt;Ser ladrón requiere algunas habilidades, como tantos oficios de bien. Saber algo de psicología, esperar la oportunidad; determinación, capacidad para actuar con rapidez y saber poner los pies en polvorosa sin dejar rastro. El ladrón de ayer, por ejemplo, no dejó rastro. Llevábamos esperando media tarde en la oscuridad de la estación de autobuses y, cuando un autobús más empezó a entrar en la terminal tuve que espabilarme para averiguar si era el nuestro. Yo salgo pitando, Victoria estira el cuello y da un paso para adelante para tratar de leer el cartel de destino del autobús; y, date, ese es el momento esperado, unas décimas de segundo; el instante en que nuestra atención se polariza hacia la puerta del autobús donde se aglomeran los pasajeros; se relaja nuestra vigilia y el caco la aprovecha tan bien tan bien, que cuando vuelvo Victoria todavía no se ha enterado de que le han mangado el macuto; no algo pequeño como una billetera, sino todo un macutazo entero. Todo alrededor es oscuridad, nada por aquí nada por allá. Genial. &lt;br /&gt;El principio de redistribución se ha puesto marcha. El randa hizo su trabajo y no dejó rastro. La organización  del mundo va a hacer posible que sin comerlo ni beberlo un currito de Malawi se haga con una pasta algo considerable, que nosotros suframos el fastidio de aguantarnos a nosotros mismos por el despiste, así como el tener que comprar unas cuantas cosas para reponer la pérdida, y finalmente que Mapfre tenga que desembolsar cierta cantidad de dinero en relación con nuestra póliza de seguro. El mundo está bien organizado: se ha producido simplemente un acto de redistribución. &lt;br /&gt;Vodafón y la Telefónica roban de otra manera; además, como nuestros códigos éticos son algo peculiares no consideramos robo multitud de hechos delictivos que cometen a cada momento los que tienen mucho dinero y su único objeto en la vida es conseguir más y más... hasta reventar. No sólo en la construcción, por supuesto. Aparte de que en este caso no hay redistribución que valga, que los que tienen mucho y roban son ladrones sin remedio, mientras que los cacos del Tercer Mundo al fin de cuentas lo que hacen es detraer un pequeña parte de las rentas más abundantes. Además no tienen la desfachatez de hacerse pasar por gente respetable, como les sucede a los otros. &lt;br /&gt;De momento la experiencia nos ha servido para recordarnos lo evidente, que de noche todos los gatos son pardos y que si no estás al loro te pueden desplumar en cualquier momento. Entre otras cosas hemos perdido un ordenador averiado, unos pocos libros y algunos discos, además de las consabidas cosas necesarias para arreglarse y algo de ropa. Poca cosa para que no cunda el desconcierto. Mejor todavía, creo que ello nos acostumbra el cuerpo a no enfadarnos demasiado ni con nosotros mismos ni con el personal que te hace la puñeta. Encontrar la oportunidad de ejercitar la paciencia y la capacidad de comprensión no se da todos los días. Si lográramos tomarnos los inconvenientes de la vida como ejercicios de entrenamiento para nuestra mejor adaptación al mundo y para el fortalecimiento de alguna que otra virtud por ahí perdida, de seguro que la tolerancia a la frustración mejoraba; todo nos iría mejor. Tampoco está de más que el viaje se llene de vez en cuando de imprevistos y anécdotas. De momento el asunto me aisló del ambiente deprimente que presentaba ayer tarde la estación. Aparte de que nos iba a proporcionar la oportunidad de conocer a unos polis agradables con los que era difícil entenderse pero que reían con ganas por cualquier nadería.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-1966024706051297862?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/1966024706051297862/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=1966024706051297862' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/1966024706051297862'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/1966024706051297862'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/08/el-principio-de-redistribucin.html' title='El principio de redistribución'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-3631916515507356589</id><published>2007-08-15T01:42:00.000-07:00</published><updated>2007-08-15T01:45:34.580-07:00</updated><title type='text'>El trabajo de viajar</title><content type='html'>Mzuzu (Malawi), 14 de agosto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy viajar se me hace un duro trabajo. Será por que estoy algo melancólico, será porque cinco meses de patear el mundo le pesa ya a mi cuerpo, será que... lo que veo clama al cielo; será porque la niña que tengo delante, sí, niña, me deprime con su sonrisa amigable, su crío a la espalda, su otro niño agarrado a su falda. Descalzos, sucios, todo mugre; la misma que las otras vecinas cargadas también con críos a la espalda. Me encoge el ánimo tanta miseria y tantos niños con las narices llenas de mocos y el cuerpo cubierto de roña. &lt;br /&gt;Estamos sentados en el suelo grasiento de la estación de autobuses. El nuestro demora ya por dos horas; se hizo de noche. Dos tubos fluorescente alumbran levemente a un par de centenares de viajeros repartidos por dos andenes entre el amontonamiento de sus equipajes. Le doy una manzana al criajo que se sienta junto a nosotros. Huele a decrepitud, a sudor, a orina. Aquí no les atosiga la Iglesia Católica como en Guatemala, pero es lo mismo, los preservativos no deben de ser muy usuales. Son tan jóvenes, y tan llenas de niños, y tan pobres. En nuestro próximo destino dormiremos en un albergue que pertenece a la iglesia Presbiteriana; en la entrada encontraremos un gran cartel: protégete contra el SIDA, abstente o ten sólo relaciones en el matrimonio. A los presbiterianos como a los católicos nos les preocupa en exceso esta miseria andante de familias con seis o siete hijos... todos por supuesto con aspecto de muertos de hambre.&lt;br /&gt;¿Y si cogiera un avión y me plantara en El Cairo después de despedir a Victoria en Dar Es Salaam? Me tienta la idea, estoy muy cansado. Ya me sucedió también en India; tanta miseria me deprime. Hoy nada más que veo dificultades por todos los lados. Los conflictos en Sudán y los problemas para conseguir el visado; Etiopía, cuyas gentes parecen ser muy poco hospitalarias; Somalia otra pobreza hiriente. ¿Para qué coño voy a prolongar mucho más mi visita a este continente? En la India hay pobreza, pero la India tiene dioses y templos, y cultura; y bellas mamposterías con que alimentar mi cámara, colores, hermosos saris adornando el cuerpo de las mujeres. África es más árida, es una pobreza deslustrada, ramplona. Hoy especialmente que los llantos de los niños y la miseria lo llenan todo; esta ineficiencia que se extiende a tantas facetas de la vida social; esta lucha a brazo partido cada vez que tienes que coger un autobús. A mi lado hay un niño que llora ininterrumpidamente desde hace más de una hora.&lt;br /&gt;La última vez que estuve en África me dije que no volvería. De eso hace dos años. En este momento si pudiera saldría huyendo, me marcharía a las islas griegas, por ejemplo. Pero me temo que tendré que esperar aunque sólo sea para ser un poco coherente conmigo mismo; también debo terminar de leer un par de libros que hablan sobre este continente. Tengo la convicción de que es necesario conocer el mundo de primera mano. Lo comentamos entre nosotros algunas veces, una de las partes de la enseñanza obligatoria debería consistir en dar la vuelta al mundo durante un curso entero; con los medios imprescindibles, mirando a un lado y a otro lo que la realidad es. Acaso una inmejorable enseñanza. Estaremos junto al lago Malawi en seguida. Intentaremos buscar una casa, un lugar bonito en el que descansar unos días. Lo mismo allí se me pasa y vuelvo a coger el camino con fuerzas... ójala. &lt;br /&gt;¿Para qué viajo?,  me pregunto. Me pasa con frecuencia no saber muy bien para qué hago las cosas que hago. Salvador Pániker decía cínicamente: Ah, ¿pero todavía viajas? No, no creo que se trate de un sarampión; ni de huir de nada, como decía mi amiga Raquel. ¿Por qué subir montañas difíciles?, ¿o atravesar continentes en estas circunstancias cuando el sofisticado y culto mundo de Europa puede ofrecerme tantas cosas interesantes? O acaso una de esas islas que un pasajero de un relato de Cortázar ve desde un avión que atraviesa el Egeo y que se convierte semanas después en su hogar; Creta que me prometí volver a visitar después de una larga estancia con nuestros hijos; Ítaca, para recordar aquel tema de Lluis Llach que pusimos en casa tras Campanades a mort, Viaje a Ítaca, la madrugada que murió mi madre; Rodas, donde el coche casi se nos cayó al mar al bajar del ferry porque los prácticos eran unos cachondos; o incluso Sicilia que recorrimos excesivamente deprisa un verano después de atravesar el Sahara porque a Mario Mariete le había entrado una diarrea que no remitía. Las islas griegas, Sicilia, la Lombardía, los paises balcánicos...? Las islas del Egeo sobrevuelan mis pensamientos estos días como un oasis de descanso para este periplo, de la misma manera que las islas Canarias fueron mi paraíso soñado cuando navegando hace dos años por el río Níger creía que había enfermado de disentería. Una isla es siempre un proyecto atractivo. Ver acaso transcurrir parte del otoño leyendo la Odisea, o recordando la historia de Dido y Eneas, o releyendo a Kavafis... &lt;br /&gt;Hoy me duele África.&lt;br /&gt;Sin embargo creo que las islas griegas tendrán que esperar. No puedo permitirme el lujo de dejar así sin más un puñado de curiosidades en la cuneta de la carretera. Las curiosidades y los retos constituyen algo más que un manjar para el futuro, sin ellos me temo que la vida sería muy difícil. &lt;br /&gt;Hace casi tres horas que debía haber salido nuestro autobús. Pero no hay rastro de él. It’s coming, nos dicen cuando preguntamos a unos y a otros. Es posible que nuestro bus se pase toda la noche viniendo... esperemos que no.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-3631916515507356589?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/3631916515507356589/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=3631916515507356589' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/3631916515507356589'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/3631916515507356589'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/08/el-trabajo-de-viajar.html' title='El trabajo de viajar'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-7270595174098804801</id><published>2007-08-12T09:13:00.001-07:00</published><updated>2007-08-12T09:24:54.397-07:00</updated><title type='text'>Autoestima</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr8zrSVqEyI/AAAAAAAAGUk/YDvBQRHgnAo/s1600-h/Img_8940.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Blantyre (Malawi), 11 de agosto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Años atrás, en la larga cola de inmigración para atravesar la frontera entre El Salvador y Honduras, hablando con un vecino de Tegucigalpa, terminamos, cómo no, llevando la conversación hacia los principales males de América Latina. Nuestro interlocutor, un hombre grueso y de mirada tranquila, con aspecto de haber pasado ya por encima de las veleidades de opiniones poco responsables, nos decía que sin lugar a dudas el problema esencial de la población de su país, era la baja autoestima de sus habitantes. Hablaba de cifras alarmantes de niños sin padres deambulando por la calle, más del treinta por ciento, decía. El porqué de los males de aquel continente, ese enorme espacio que colonizamos los españoles y portugueses, probablemente tiene razones que puede compartir perfectamente con África. &lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr8yLiVqEtI/AAAAAAAAGT8/T0aLcFEZgcI/s1600-h/Img_8944.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5097848476984283858" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr8yLiVqEtI/AAAAAAAAGT8/T0aLcFEZgcI/s800/Img_8944.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, al fin, me encontré con esa palabra que estaba echando de menos en la lectura de mi libro, África camina, que me acompaña estos días. Después de casi doscientas páginas de análisis políticos y económicos, me parecía inverosímil no habérmela encontrado no sólo de manera accidental sino como argumento esencial con que explicar la situación de este continente. No parece posible una omisión de estas características cuando tratamos de conocer las razones del subdesarrollo. África surtió de esclavos durante siglos a diferentes culturas, desde Arabia y Europa hasta Estados Unidos. Fueron los parias de la tierra por un tiempo suficientemente largo como para que tanto el subsconciente colectivo como el individual quedara marcado por un sentimiento abrumador de inferioridad. Los hijos de los esclavos terminan asumiendo su papel, la evidencia de una realidad que les viene dada acaba por convertirse en la única realidad conocida, la dependencia y la esclavitud. La colonización europea no cambió mucho las cosas en este sentido; más, la esclavitud se asentaba precisamente sobre la firme idea de la inferioridad de los hombres de raza negra, de la misma manera que antes se atribuyó una inferioridad similar a las mujeres.&lt;br /&gt;La historia y el retraso cultural pesan sobre estas poblaciones y lastran las posibilidades de desarrollo; pero probablemente en tantos y tantos rostros que vemos lo que pesa realmente, se ve en sus caras, es una depauperación espiritual. Hoy me reconcilio con los autores de África camina, porque al final creo que enfrentaron un tema clave y controvertido con decisión; algo que la mala conciencia de los colonizadores impedía decir claramente hasta ahora (precisamente porque esas diferencias culturales fueron utilizadas por colonizadores como instrumento de dominación y desprecio), es decir, que una de las causas importantes del no desarrollo sea la “cultura africana” que incluye: apatía, una gran dosis de fatalismo, una particular relación con la noción de tiempo, la insignificancia del individuo frente a la comunidad, la tendencia a holgar en exceso y el peso de lo irracional y las supersticiones. Un puñado de características que bien podían aplicarse sin más a una parte importante de la población indígena de América Latina. ¿Por qué no llamar a las cosas por su nombre? Quien ha visto los rostros de Tierra sin pan, el documental de Buñuel sobre las Hurdes, puede hacerse una idea de lo que intento decir. La cultura y la civilización ennoblece los rostros, les lava de su primitivismo, de su tosquedad. A nosotros sin ir más lejos en los años setenta nos apedrearon en el Gasco, uno de sus remotos pueblos, cuando bajábamos de la sierra. No tenemos en España el primitivismo del que hablo tan lejos. &lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr8zsSVqE1I/AAAAAAAAGU8/dMImobNaHMM/s1600-h/Img_8549.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5097850139136627538" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr8zsSVqE1I/AAAAAAAAGU8/dMImobNaHMM/s800/Img_8549.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;La autoestima se nutre de un entorno acogedor, de la cultura, de cierto refinamiento espiritual, de la valoración del individuo como persona. Hablo de una parte importante de la población, de lo que veo, de los rostros de los niños que viajan en autobuses apelotonados entre fardos, de esas largas hileras de negros sentados en el bordillo de las aceras durante todo el día en actitud de estar esperando a Godot. Naturalmente abunda la gente despierta, no cabe cometer la bobada de imaginar una gente con diferente inteligencia, es obvio; pero los índices de analfabetismo, la pobreza y esa ristra de características “culturales” que mencionaba más arriba parecen hacer casi imposible que las clases más pobres puedan levantar cabeza en unas cuantas generaciones. Y posiblemente se hacen esfuerzos en todos los países por los que hemos pasado para ir poco a poco dando una formación a toda la población; es posible. Cuando con frecuencia preguntamos a alguien por un destino, una dirección, es fácil que no nos entienda y nos lleve a la presencia de otra persona que viste y calza de manera muy diferente a la suya. Uno ve ese largo camino que tienen que recorrer todavía, lo repito, en los rostros, en sus gestos, pero sobre todo la falta de aplomo, de seguridad; es la actitud de alguien que vive un tanto de prestado en la vida.&lt;br /&gt;Los siglos de esclavitud, la tosquedad de la cultura propia, la carencia de alicientes, la falta de autoconfianza, ¿no marcará a una gran parte de los individuos del continente todavía durante décadas? Y pienso en nuestra avanzada España y recuerdo esa calamitosa realidad para la que se usa el eufemismo de violencia de género, y no se me parecen hechos muy diferentes a estos que sugiero aquí: brutedad, primitivismo de maridos que parecen no haber sido pulidos mínimamente por la civilización que habitan; y de alguna manera ellas, tantas también, asumiendo servilmente una indigna dependencia. &lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr8zryVqEzI/AAAAAAAAGUs/adLNjauweNc/s1600-h/Img_8579.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5097850130546692914" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr8zryVqEzI/AAAAAAAAGUs/adLNjauweNc/s800/Img_8579.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;Hace un par de meses, descendiendo en tren de las alturas del Parque Nacional de Taman Negara, en Malasia, camino de Singapur, pude observar durante horas a una numerosa familia que ocupaba los asientos delanteros. Tres generaciones, todos ciudadanos de aquel pequeño país. Seguridad, deferencia, cortesía, espontaneidad, cultura, algo muy agradable de ver, para mí entonces; un espectáculo el oír conversar a la abuela con el nieto, con la hija, el padre con la madre; escuchar las bromas, observar sus gestos, sus actitudes, la elegancia de sus movimientos. Singapur es un país que apenas tiene unas décadas; tampoco posee grandes recursos, el setenta por ciento de su producto interior bruto se lo lleva el sector servicios. Tuvieron que superar grandes problemas y someterse a una severa disciplina. La mayoría de su población es china, gente laboriosa; los indios y malasios tampoco se quedan atrás en laboriosidad. Hoy es un país que no tiene nada que envidiar a Europa. Naturalmente África no es Singapur, pero el contraste ilustra probablemente ese largo camino que la autoestima debe recorrer para que llegando a ser los individuos dueños de sí mismos puedan optar por una vida acorde a sus deseos.&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr8yMyVqExI/AAAAAAAAGUc/qCjPmGg8RUI/s1600-h/Img_8580.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5097848498459120402" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr8yMyVqExI/AAAAAAAAGUc/qCjPmGg8RUI/s800/Img_8580.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-7270595174098804801?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/7270595174098804801/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=7270595174098804801' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/7270595174098804801'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/7270595174098804801'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/08/autoestima.html' title='Autoestima'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr8yLiVqEtI/AAAAAAAAGT8/T0aLcFEZgcI/s72-c/Img_8944.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-3415920302078508277</id><published>2007-08-11T09:13:00.000-07:00</published><updated>2007-08-11T09:38:13.236-07:00</updated><title type='text'>Osito</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Blantyre (Malawi), 11 de agosto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Once upon a time there was a little bear...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr3h-iVqEeI/AAAAAAAAGQ0/86StHRnoU6g/s1600-h/Img_8962a.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5097478817739051490" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr3h-iVqEeI/AAAAAAAAGQ0/86StHRnoU6g/s800/Img_8962a.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;Hacía tiempo que no recordaba aquí a mi amiga desconocida. Hoy, un corto correo suyo me invita a nombrarla a propósito de los baobabs y del Principito. Mi hijo más chico, me cuenta ella, se tira al piso, se cubre con una toalla y pregunta siempre: "¿que soy?", y de inmediato le respondo: "una boa que se comió un elefante... ¿es eso correcto?" Y él, contento, me dice: "acertaste !!! ¿ Cómo lo sabías?" Y ambos nos reímos.&lt;br /&gt;Quizás recordéis aquel dibujo de la boa tragona. Mi amiga y yo no nos conocemos pero ambos hemos leído más de una vez con delectación El Principito. Me es grato en esta tarde redescubrir en la retina del otro esa enorme serpiente con un elefante dentro. Mi amiga con nombre de mar, Mer, que perdí antes de que llegara el otoño, también amaba al Principito. Ella sabía de memoria largos fragmentos del ingenuo parloteo de este personaje mitad niño mitad sabio. Volví a leerlo entonces. Una tarde dejé al conspicuo Cortázar y, mientras sonaba un disco de Carlos Gardel que acompañaba mi lectura, cerré Rayuela y me sumergí en el viaje interplanetario del librito que tenía entre las manos mientras mi hamaca se mecía suavemente en la hora de la siesta.&lt;br /&gt;También me dice que no sabía que los baobabs existían de verdad, y que pensaba que eran parte de la imaginación del escritor… y añade: perdón por mi ingnorancia, que diría Borges.&lt;br /&gt;Una gran suerte tener la oportunidad de poder confundir la realidad con la imaginación, que su hijo se convierta en boa bien alimentada, o mejor, que se pueda dar la curiosidad de que mi amiga desconocida haya descubierto ayer mismo la existencia de un baobab, lo que supone para ella un salto del campo de lo imaginado al real; o al contrario, que otra amiga mía se enfadara conmigo cuando leyó cierto post en Pies de foto, titulado La cabra, en donde yo confesaba haberme acostado con eso, con una cabra, lo que supone…. no, mejor no suponer nada; García Márquez hace muy bien lo segundo y Jorge Borges sería un maestro de lo primero si algún día se descubriera que sus tratados de historia y geografía imaginada se los dictaba un amanuense que hubiera tenido el privilegio de habitar una realidad a la cual nosotros, siguiendo las convenciones de la ficción, atribuimos existencia sólo literaria, cuando de hecho, por ejemplo, y siguiendo un relato de este autor, El Quijote pudo ser escrito, llegado el caso, por alguien que no fuera precisamente Cervantes. &lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr3hjyVqEYI/AAAAAAAAGQE/faWN-dZAcuM/s1600-h/Img_8878.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5097478358177550722" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr3hjyVqEYI/AAAAAAAAGQE/faWN-dZAcuM/s800/Img_8878.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;Lo que nosotros llamamos realidad parece estar expuesto a un cuestionamiento continuo. Queremos suelo firme bajo los pies, necesitamos nombrar de forma precisa la experiencia, saber el número y los tamaños… igual que aquel sabio de aspecto circunspecto y serio de El Principito cuya misión era contar estrellas y meteoritos. Soñamos y decimos: es un sueño; un sueño, algo "diferente" a la realidad. Como hablar aquí de la gente: blancos a un lado, negros a otro. Cuando la lluvia caía sobre Macondo década tras década y enmohecía de humedad las casas y las verandas se cubrían de oscuros líquenes, la maestría narrativa de García Márquez es capaz de hacernos experimentar una profundización en nuestras sensaciones, hasta el punto en que éstas se convierten en la prolongación de nuestra limitada experiencia de largos días de lluvia. Lleva la realidad más allá, ahonda en las sensaciones, en nuestra capacidad para percibir la monotonía, soledad, la grisura húmeda de los días sin principio ni final. &lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr3h-SVqEdI/AAAAAAAAGQs/FVLBIWZQGa8/s1600-h/Img_8956.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5097478813444084178" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr3h-SVqEdI/AAAAAAAAGQs/FVLBIWZQGa8/s800/Img_8956.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;En realidad el juego entreverado de la realidad y la ficción parece ser uno de los componentes esenciales de la literatura. Un juego en donde un niño cubierto con una toalla puede convertirse en un elefante tragado por una boa, o donde una bella historia de amor puede darse entre un ciudadano británico y una cabra, es un terreno muy propio para poner en evidencia eso que mi amiga llama lo esencial. Dice mi amiga, apostillando las palabras de su hijo: "... Lo esencial es invisible a los ojos, no se ve bien si no es con el corazón." Quizás sea esa la fuerza de la literatura, el modo en cómo las palabras, el relato, suscita en nosotros la visión de lo esencial utilizando para ello tanto esa realidad tangible como la imaginada. En definitiva que sea imaginado o no carece de importancia a efectos narrativos, lo que sí es significativo es la capacidad que tiene el relato para hablar de lo que consideramos esencial y para suscitar a su vez emociones y sensaciones concomitantes.&lt;br /&gt;Y recuerdo ahora un día que discutíamos mi amiga con nombre de flor y yo, mientras una ricksaw nos llevaba, atravesando Pune, camino de la estación de autobuses, sobre las buenas o malas excelencias de Bukowsky en relación a Hemingway; y mientras ella defendía la crudeza del primero, su descarnada relación con el sexo y su exposición sin ambages, yo me quedaba con Hemingway y su capacidad de evocación. Y cuando me tocaba argumentar recordaba a Roland Barth y su defensa de la faceta erótica de la literatura, en el sentido de lo que tiene ésta de evocadora, sugeridora; esa delicada tensión erótica que se produce en el umbral de las emociones a punto de desencadenarse. La realidad por sí misma no basta para hacer literatura, defendía yo. Y quizás lo único que retenía en aquel momento era un relato corto de Hemingway de un hombre que pasa unos días pescando en un apartado paraje del suelo americano. &lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr3hkyVqEaI/AAAAAAAAGQU/N29aLIAJEI4/s1600-h/Img_8934.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5097478375357419938" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr3hkyVqEaI/AAAAAAAAGQU/N29aLIAJEI4/s400/Img_8934.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Un encuentro con la naturaleza y con él mismo. No recuerdo la historia, pero sí permanece la emoción; no el relato en sí, sino lo que lo que el relato me sugirió, las emociones que suscitaron su lectura.&lt;br /&gt;Un día Osito coge unos muelles, los engancha en una caja de zapatos; se pone ésta en la cabeza a modo de casco y sale de su casa camino de un árbol próximo. Se sube a una rama, se tira, y cuando se levanta del suelo, dice: ya estoy en la Luna. Y entonces se da una vuelta por los alrededores y se encuentra con una casa parecida a la suya. Osito entra en ella y habla con la señora osa que hay dentro como si ésta fuera una selenita. Ella naturalmente le sigue la corriente, ella también tiene un hijo que se fue de paseo. Y la conversación se alarga y Osito se mosquea cada vez más… porque podría ser que en definitiva estuviera de verdad en la Luna… y entonces abre los ojos y gimotea: no es verdad, no es verdad, tu eres mamá Osa, y tu hijo soy yo. Mamá Osa sonríe entonces y abraza a Osito. A Osito le gustan las pelis, pero cuidado, con las cosas importantes no se juega. Su mamá Osa es su mamá, ¡a ver qué iba a hacer él solito en el mundo sin los brazos amorosos y protectores de ella!&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr3hlCVqEcI/AAAAAAAAGQk/WP9-zptawPs/s1600-h/Img_8940.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5097478379652387266" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr3hlCVqEcI/AAAAAAAAGQk/WP9-zptawPs/s800/Img_8940.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr3hkSVqEZI/AAAAAAAAGQM/-HY7Sa93VRs/s1600-h/Img_8931.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5097478366767485330" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr3hkSVqEZI/AAAAAAAAGQM/-HY7Sa93VRs/s800/Img_8931.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr3hkyVqEbI/AAAAAAAAGQc/cQ9PEM1y7VA/s1600-h/Img_8936.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5097478375357419954" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr3hkyVqEbI/AAAAAAAAGQc/cQ9PEM1y7VA/s800/Img_8936.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-3415920302078508277?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/3415920302078508277/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=3415920302078508277' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/3415920302078508277'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/3415920302078508277'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/08/osito.html' title='Osito'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rr3h-iVqEeI/AAAAAAAAGQ0/86StHRnoU6g/s72-c/Img_8962a.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-7899369870635785659</id><published>2007-08-10T07:47:00.000-07:00</published><updated>2007-08-10T08:13:22.567-07:00</updated><title type='text'>One family one tree</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Blantyre (Malawi), 10 de agosto&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rrx9lyVqEXI/AAAAAAAAGP8/BvAkXjB3Mk4/s1600-h/arbol+blog.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5097086966397800818" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rrx9lyVqEXI/AAAAAAAAGP8/BvAkXjB3Mk4/s800/arbol+blog.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Los versos que siguen son un regalo&lt;br /&gt;de abuelo en ciernes para Rosa y Guillermo.&lt;br /&gt;Desde estas tierras lejanas de África... un beso&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;ONE FAMILY ONE TREE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;llenas sus ramas de sol y viento&lt;br /&gt;brisa marina&lt;br /&gt;sol de agosto,&lt;br /&gt;de invierno,&lt;br /&gt;raíces hendiendo la tierra&lt;br /&gt;bebiendo los arroyos,&lt;br /&gt;la lluvia,&lt;br /&gt;bebiendo las estrellas de leche&lt;br /&gt;de los Picos oscuros&lt;br /&gt;en la greda dura de la Tierra,&lt;br /&gt;sombras profundas&lt;br /&gt;asomadas en lo alto&lt;br /&gt;sobre nuestro vivac.&lt;br /&gt;Contar estrellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;One family one tree&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;seguro que recordáis las hayas&lt;br /&gt;un día perdidos en Roncesvalles,&lt;br /&gt;desnudos fantasmas&lt;br /&gt;pacientes en los brazos de la niebla&lt;br /&gt;robustos y esbeltos troncos&lt;br /&gt;de mansos brotes la madera.&lt;br /&gt;En el principio fue un hayuco&lt;br /&gt;después un árbol&lt;br /&gt;más tarde el terciopelo de las hojas nuevas,&lt;br /&gt;allá allá la primavera.&lt;br /&gt;O la higuera de anchos brazos&lt;br /&gt;y hojas rasposas&lt;br /&gt;en cuyos pies nacieron&lt;br /&gt;también jóvenes renuevos...&lt;br /&gt;sí, frente a la cabaña.&lt;br /&gt;O aquel otro arbolillo de la abuela,&lt;br /&gt;el ligustro despelucado de la parcela:&lt;br /&gt;o el plátano que guarda entre sus raíces&lt;br /&gt;a nuestra perra Lola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;One family one tree&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;árboles entre cuyas ramas y raíces&lt;br /&gt;duermen el fluir de nuestras vidas,&lt;br /&gt;ramas de sol y viento,&lt;br /&gt;de mar y olas y&lt;br /&gt;tormentas sobre el Pirineo.&lt;br /&gt;El inquieto y poderoso mar&lt;br /&gt;o simplemente aquel tojo en las cuestas de Gredos,&lt;br /&gt;retorcido, añoso, paciente buen amigo.&lt;br /&gt;Árboles, mar y viento...&lt;br /&gt;y nuevos brotes,&lt;br /&gt;una dulce ola con el quiriqui de su espuma&lt;br /&gt;dejando un beso,&lt;br /&gt;efímera, apacible, buenos días.&lt;br /&gt;Primavera, un brote nuevo.&lt;br /&gt;Este año fundiremos una campana&lt;br /&gt;y la instalaremos en una rama alta&lt;br /&gt;de El Chorrillo para cuando llegue el momento.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;Gracias vida, gracias viento. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rrx9liVqEWI/AAAAAAAAGP0/HA9jTinb0oA/s1600-h/arbol+2.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5097086962102833506" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rrx9liVqEWI/AAAAAAAAGP0/HA9jTinb0oA/s800/arbol+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-7899369870635785659?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/7899369870635785659/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=7899369870635785659' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/7899369870635785659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/7899369870635785659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/08/one-family-one-tree.html' title='One family one tree'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rrx9lyVqEXI/AAAAAAAAGP8/BvAkXjB3Mk4/s72-c/arbol+blog.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-4546865111626751549</id><published>2007-08-09T05:43:00.000-07:00</published><updated>2007-08-10T08:09:47.261-07:00</updated><title type='text'>Camino de Malawi</title><content type='html'>Harare (Zimbabwe) – Malawi, madrugada del 9 de agosto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrsNgCVqEQI/AAAAAAAAGPE/CjBnmmvvcmk/s1600-h/Img_8905.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5096682247334531330" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrsNgCVqEQI/AAAAAAAAGPE/CjBnmmvvcmk/s400/Img_8905.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Últimamente la sal del viaje está en nuestra relación con los autobuses. Apagar el despertador a las cuatro de la mañana. Salir a la boca de lobo de la calle. Despertar al taxista que duerme encerrado en su coche frente a nuestro hotel. Conducir por las calles desiertas de una ciudad abandonada profundamente al sueño y llegar a otra oscuridad, lo que tanto puede ser un rincón de un sueño de Kafka como una estación de autobuses. Bultos de durmientes en lo negro de una acera junto a un muro de ladrillos. Tanteando con las manos para no pisar una cabeza, un pie, buscar a alguien que se mueve y pueda responder a ¿Is it the queue for Malawi bus? No, this is for Zambia, contesta la voz de una mujer que acaba de despertar del sueño unos metros más allá. Los durmientes cubren toda la fachada del edificio de la oficina Zupco, la compañía de transporte que hace el servicio de la zona norte de Zimbabwe. Dar la vuelta al edificio y volver al mismo sitio, familiarizarse con el lugar. Your are the first for Malawi, oigo a otra voz junto a una puerta cerrada a cal y canto. This is the right place to wait? Yes. Aposentar los macutos en la perpendicular de la cola de Zambia. Y esperar. Y cuando hay que utilizar los servicios, toda la explanada un túnel negro lleno de negros que como una sombra forman filas aquí y allá en el páramo, deambular y encontrar un empleado que ante la pregunta correspondiente, dice, dangerous, thieves, y busca en su refajo de llaves y abre una puerta a la vuelta de la esquina. Luego, como siempre, termina amaneciendo. La acera se ha llenado de gente y bultos mientras las primeras luces van iluminando la silueta de los edificios próximos; las formas se van definiendo y se convierten en personas, árboles, barandillas, un pequeño lago rodeando la reducida y nauseabunda construcción de los servicios públicos; un cagómetro que no había vuelto a ver desde una temporada que viajamos por China, un urinario a la derecha y, a la izquierda, ocho compartimento enfrentados a cuatro, sin puertas, con un agujero en el suelo. Cagar en comunidad, compartir frente a otro viajero los esfuerzos matinales por liberar al organismo de la presión del estómago. Y salir a la incipiente animación de la estación de autobuses, ya sí, fuera del oscuro de betún de la noche. Y volver a la cola.&lt;br /&gt;Charla matinal, un mozambiqueño, antiguo refugiado de la guerra de este país durante los años noventa (que me recuerda inmediatamente la terrible realidad de un país donde, junto con Liberia y Sierra Leona, la violencia civil llegó a hechos escalofriantes tales como la amputación de miembros o a forzar a niños a que mataran a sus padres y hermanos). Mi compañero de la fila de espera huyó de su país en los momentos de mayor violencia, consiguió ganarse la vida (decir aquí que uno ha conseguido trabajo sería un eufemismo cuando en una gran parte de África la mayoría lo que busca es subsistir, encontrar con qué terminar el día), conoció a una chica, se casó, y ahora tiene dos críos. Vuelve a su país después de diez años de ausencia. No habla bien del país que le acogió, falta de alimentos básicos, ropa, productos de primera necesidad; un estado policial nunca es un buen lugar para vivir. Mozambique es otra cosa. Lo comprobaremos más tarde en la oscuridad siguiente al final del día, chiringuitos naciendo de la oscuridad que se alumbran con lámparas de queroseno o la llama de la fogata, chiquillos, gente transitando por las calles... algo ya propio de los países mediterráneos. Probablemente la influencia de los portugueses, de la misma manera que en Namibia y Zimbabwe la influencia centroeuropea deja las calles vacías después de la caída del sol. Vivirá en Mozambique con ciento cincuenta dólares; lo dice satisfecho, dinero suficiente para toda su familia. Tengo que dejarle para vigilar más de cerca nuestro equipaje y defender nuestro lugar preferente en la cola de Malawi.&lt;br /&gt;¿Para qué alargar más el relato de la mañana? Se abrió la puerta ya en pleno día y a continuación se produjo el consabido revuelo: empujones, forcejeos; pero no llegó la sangre al río. Victoria se había quedado con el equipaje. Cuando los cinco o seis viajeros de Zambia que me preceden terminan, me encuentro frente a un enrejado con un empleado que me dice que el autobús para Malawi está completo. Quizás haya otro a lo largo del día. ¿Cuándo se confirmará? No lo sabe.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrsNgSVqESI/AAAAAAAAGPU/uWuD7q9kMzw/s1600-h/Img_8925.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5096682251629498658" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrsNgSVqESI/AAAAAAAAGPU/uWuD7q9kMzw/s400/Img_8925.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Fuera se ha levantado un fuerte viento que nos deja helados, una nube de polvo barre los andenes; nos refugiamos, sentados en el suelo, junto a unos árboles. ¿Y ahora qué? Me entra un inmenso cansancio, que se esfuma cuando un grupo de jóvenes se acercan animosos a hacerse el calimocho matinal del país precisamente en el lugar en que estamos sentados nosotros. This is the place of the beer, dicen. A nosotros también nos gusta la cerveza les digo, animado. Pero no, no es precisamente el momento de compartir con aquelllos jóvenes el brevaje que están preparando con cerveza, fanta de limón, vodka y un brick de leche; a saber qué efectos puede tener ese cóctel. Les seguimos la broma pero nos vamos unos metros más allá, a rumiar nuestro problema inmediato. ¿Volver a hotel en otro taxi y regresar al día siguiente para iniciar una vez más la historieta de hoy? ¿Hacer guardia durante todo el día para ver si se confirma otro autobús, acaso para poder comprar un billete para el día siguiente o alguno de los otros días posteriores? Victoria llega a sugerir la posibilidad de tomar un vuelo, para salvar Mozambique cuyo visado supone un importante desembolso. Echamos cuentas: demasiado dinero para un vuelo de cuatrocientos o quinientos kilómetros, cerca de los seiscientos euros.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrsNgSVqERI/AAAAAAAAGPM/VX3EYMl7B4A/s1600-h/Img_8929.jpg"&gt;&lt;/a&gt;Se está bien al sol cuando el viento cesa; es el sol invernal de un antiguo viaje a la India, cuando las mañanas doradas de un lejano invierno me sorprendían llegando a alguna ciudad después de un viaje en tren durmiendo como podía sobre los barrotes del maletero. Allí era un sol dorado y acogedor y la estación era todo color y gentío, saris vistosos, niños correteando entre el equipaje, pero sobre todo, el sol de miel, acariciador del sur de la India, todavía lleno de sueño, puro oro matinal para la pátina de las paredes de aquella ciudad. Un día que me hice a la calle, recién finalizado un largo viaje que comenzó en las cercanías de Calcuta, en Puri, y que me dejaba de repente en el mundo encantado que yo había soñado durante décadas, envuelto en el polvo dorado y fino que bañaba a los ricksaws, a los acarreadores de leche, a las mujeres con cubos de latón balanceándose sobre sus cabezas, a la calle entera como un animal viviente que desperezara envuelto en los colores cálidos y herrumbrosos del Canaletto.&lt;br /&gt;Aquí era una mañana cálida rota por ráfagas de viento frío. Allí sentado se me ocurrió penssar en alguno de los viajeros famosos, Marco Polo, Starley, Livingston, cuya estatua de bronce se erguía días atrás frente a las cataratas Victoria. Aquellos admirados viajeros veían palidecer su aura frente a la lucha a brazo partido que suponía viajar en este país en autobús.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrsNgiVqETI/AAAAAAAAGPc/hsIIkPk2jKQ/s1600-h/Img_8911.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5096682255924465970" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrsNgiVqETI/AAAAAAAAGPc/hsIIkPk2jKQ/s400/Img_8911.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La mañana terminó haciéndose amable. Nos sentamos pacientemente en el suelo frente al edificio de los tickets, paseamos arriba y abajo del andén, y yo me sumergí en la lectura de los azares de la historia de Africa. Sí, después encontramos un empleado, una de esas personas serviciales y de amabilidad natural que le dejan a uno con un gusto en el cuerpo de querer ir besando por ahí a toda la humanidad. A partir de entonces todo fue coser y cantar. Tuvimoss que esperar, pero al final llegó el autobús. Ni siquiera hubo que pegarse para subir a él.&lt;br /&gt;Ahora es de noche, escribo a la luz de la candela mortecina que refleja el portátil (el hermano gemelo del que feneció en el viaje anterior). Son las cinco de la mañana en tierra mozambiqueña; a la nueve de la noche el autobús había parado inesperadamente en una calle de la ciudad de Tete... y ya no se movió más. Ni siquiera hicimos ganas por indagar la razon de la parada. Terminé durmiéndome; hasta que a las cuatro me despertó el motor; volvíamos a la carretera. Era una lástima echarse a dormir otra vez. Yo siempre hablé del encanto de la noche, pero desde hace muchos años en mi familia quien se convirtió en poeta de la nocturnidad fue mi hijo Mario, forzosamente hacer referencia a la noche es recordarle en invierno y verano con la ventana abierta metido en algún libro de filosofía. Mario no se enteraba nunca de cuando era verano o invierno; tan pronto te le encontrabas con un jersey grueso en una espléndida noche de primavera, como con una camiseta en el mes de febrero. Mientras todos dormíamos en casa él vigilaba la noche, daba pábulo a su imaginación y contaba estrellas. Algo así me sucede hoy a mí. Veo las constelaciones, empiezo a reconocerlas poco a poco según nos vamos acercando al hemisferio norte. Una noche anterior me dio alegría descubrir a Orión cabalgando sobre el horizonte acompañado de sus perros. Las estrellas aquí son como los árboles, árboles o estrellas, no tienen nombres, no es la familiaridad con que miras al cielo en nuestras latitudes y contemplas Casiopea, o el Triángulo del Verano, o el Boyero; aquí mis ojos no están habituados a este cielo que desconozco. Igual sucede con los árboles, tantos que sólo a veces puedo identificar alguno de la familia de los ficus; o ayer tarde, esa preciosidad de árbol que aparecía de continuo en las carreteras de Senegal y Malí, el baobab, el árbol sin lugar a dudas más bello del mundo. Ahora desnudo y sin hojas, de inmenso tronco, robusto, plantado sobre la tierra como si hubiera nacido con ella, un conjunto armonioso que me incita a mirar constantemente por la ventanilla a la búsqueda del siguiente ejemplar. Ayer tarde se alzaban frente al crepúsculo con una belleza entrañable; el sentimiento de la tierra, la vetusta y recia urdimbre de vida que la puebla y la llena de conmovedora hermosura. El baobab es un árbol que apreciaba el Principito de Saint-Exuperi, ese delicioso libro que hay que seguir leyendo para nuestro deleite y aprendizaje.&lt;br /&gt;Ha empezado a amanecer. Tiempo de contemplación. Me gusta ser el único en el autobús que mira la noche y esta primera luz cenicienta de la mañana. Volver a transitar por las emociones, imaginar a los habitantes de las cabañas que van apareciendo en la semioscuridad, habitáculos circulares hechos de caña y paja; y las montañas cubiertas hoy con el capirote de las nubes, y unos árboles parecidos a encinas cubriendo la ondulación del terreno. Y vivirme a mí mismo viviendo esto que pasa frente a mis ojos vestido ya de gris perla. Tiempo para pensar también en vosotros. Un beso. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrsR5iVqEVI/AAAAAAAAGPs/-14F0eQWRJM/s1600-h/Img_8872+Zimbabwe+Great+Z.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5096687083467706706" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrsR5iVqEVI/AAAAAAAAGPs/-14F0eQWRJM/s800/Img_8872+Zimbabwe+Great+Z.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-4546865111626751549?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/4546865111626751549/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=4546865111626751549' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/4546865111626751549'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/4546865111626751549'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/08/camino-de-malawi.html' title='Camino de Malawi'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrsNgCVqEQI/AAAAAAAAGPE/CjBnmmvvcmk/s72-c/Img_8905.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-2500635071307135912</id><published>2007-08-07T03:54:00.000-07:00</published><updated>2007-08-07T04:15:54.216-07:00</updated><title type='text'>Paradojas</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhRsSVqDBI/AAAAAAAAGE0/Z8TmE4LvHFY/s1600-h/Img_8674.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Bulawayo – Masvingo, 4 de agosto &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhQoSVqC8I/AAAAAAAAGEM/IDpl09P0P8I/s1600-h/Img_8646.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5095911631417379778" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhQoSVqC8I/AAAAAAAAGEM/IDpl09P0P8I/s400/Img_8646.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Venimos del campo de batalla, así que suerte por haber salido casi indemnes. La pantalla de mi ordenador se quebró en dos, cruza su superficie una gran dibujo irregular parecido a un espejo al que se le hubiera saltado el azogue; el tercio izquierdo de la pantalla ha desaparecido, ahora es de un blanco oxidado, y horizontalmente hay otra banda de un grosor similar que va de parte a parte imitando los trazos de alguna bandera. El resto está surcado por grandes nebulosas, como agujeros negros frotando dentro del universo de mi principal herramienta de trabajo. Además de estrábico, tuerto, y medio sordo, ahora esto, lo que me faltaba. Pero como digo llegamos bien, bonitos y contentos de un viaje sumamente colorista, que incluso, si hay oportunidad de encontrar un ordenador que funcione, podré ilustrar con algunos retratos de nuestros compañeros de penurias. Termino con la introducción y paso a mi post de hoy que mediohice en el último tramo del viaje cuando el asiento próximo quedó libre.&lt;br /&gt;Satisfacer las necesidades básicas y encontrar la oportunidad de divertirse un poco. Que los juegos no sean encerronas, sólo juegos; y mejor si están llenos de intensidad; intensidad no fatua, intensidad inteligente. Después de la rotura de las gafas y el portátil, no estaba mal comenzar así, era la impresión que tenía mirando a la gente a mi alrededor un buen rato después de que el autobús se hubiera puesto en marcha. Había una conversación general que iba de parte a parte del vehículo. Algo acalorado que exaltaba a unos y hacía reír a otros. Hablaban de política y de dinero, tema que debe de ser el pan de cada día aquí. Cuando tomé asiento y saqué mi cuaderno, ese era el ambiente. La gente se divertía despreocupadamente. Estos personajes que aparecen en la fotografías eran parte del cotarro de la reunión.&lt;br /&gt;El bus había salido a las cinco de la mañana; a esa hora, después de que todos los asientos estuvieran ocupados, veinte o treinta personas forcejeábamos por conseguir acceder al peldaño de la puerta del autobús, negros y negras, un par de blancos –nosotros-, mujeres con el atajo a la espalda donde siempre va un niño, un gordinflón de traje y corbata.... Toda la fuerza disponible para hacerse un sitio, no perder el agarre de un manubrio, el filo de la puerta, algo con que contrarrestar el empuje que me venía por la derecha. Cosa parecida debe de ser aferrarse a un bote de salvamento donde no cabe un alma. Aquí fue donde mis gafas y mi portátil debieron quebrarse. Notaba mi corazón disparado por el esfuerzo. También mantengo con energía mi posición por la izquierda tratando de impedir el paso a un individuo que quiere forzar mi brazo para pasar delante. Me aseguro de que Victoria no quede atrás. Cuando alcanzamos la puerta a ella se le engancha el macuto en algún lugar, y desde atrás empujan hasta desgarrar casi las correas. Finalmente logro desenganchar el tirante con gran esfuerzo y ambos ponemos pie en el interior. El pasillo ya esta casi lleno y no hay espacio reservado para el equipaje. Ahora arrastro el macuto entre los asientos por un espacio más estrecho que el propio macuto. Los pasajeros llevan el equipaje sobre las piernas, grandes bultos que los aprisionan contra el respaldo. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhQoiVqC9I/AAAAAAAAGEU/gu_q9OUDG_o/s1600-h/Img_8650.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5095911635712347090" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhQoiVqC9I/AAAAAAAAGEU/gu_q9OUDG_o/s800/Img_8650.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Voluminosos culos de negras que sortear, barrigas, un anciano que mira desde una edad enorme aquello con escepticismo. Sobrepasando a un hombre grueso apaciblemente sentado, me dedica una sonrisa; ¡funy!, le digo, y suelta una carcajada. Una lucha campal en la oscuridad negra atestada de gente de color; local people, que dicen aquí. Ni turistas ni viajeros utilizan estos medios bárbaros de transporte. Y nosotros no es que lo busquemos, es que es el modo en que se viaja en este país. Si no logras un sitio hoy tendrás que venir mañana, o esta tarde. La lucha campal va a ser similar. Los autobuses no tienen horarios. Para el anterior que tomamos, en Victoria Falls nos dijeron que las cuatro de la mañana era buena hora para ir; fuimos a las tres y cuarto y pillamos asiento de casualidad; hoy nos dijeron a las seis y a las cinco el autobús estaba ya como estaba. Cuando el vehículo está lleno, no lleno como en nuestro país, sino cuando ya no cabe una mosca, se arranca. Desde delante nos empujan hasta que ya no es posible apoyar los dos pies en el suelo. Quince minutos más tarde nos ponemos en marcha. Ahora es el momento de las chirigotas y las risas; el público está feliz después del pugilato para hacerse un hueco en el pasillo para sí y para el equipaje. Todo el autobús suelta la risa tras la cháchara de un negro de aspecto mordaz que le saca punta a todo en medio de la oscuridad. Admirable buen humor el de esta gente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhQoiVqC-I/AAAAAAAAGEc/hhD2UDUZoAc/s1600-h/Img_8654.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5095911635712347106" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhQoiVqC-I/AAAAAAAAGEc/hhD2UDUZoAc/s400/Img_8654.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Amanece. Mientras, mis pensamientos, despacio, despacio, se van acomodando a la marcha tranquila del autobús; por ciento que terribles, incómodos, multitudinarios, sin paradas para mear, pero sin, tan bien, ¡gran ventaja!, sin televisión... naturalmente, lo que quiere decir que uno puede pensar, disfrutar del paisaje y ser acompañado de la racha de buen humor de los compañeros de viaje. Decía que los pensamientos se me habían ido de paseo, y en algún momento se encontraron intentando hacerse un hueco entre la maldad y acaso el amor de una amante. Era el mundo de las paradojas en las que tan frecuentemente incurrimos; como este modo de viajar, que no busco, pero que me encuentro y después disfruto, de la misma manera que el personal que me rodea. Paradojas. Y es que a veces hacemos prolijo uso de las paradojas, el tiempo sin tiempo de mi hijo Mario, el odio-amor, una alegría teñida de tristeza. Paradojas que esconden en ocasiones verdades tan densamente consistentes como para poder saciar con ellas toda nuestra sed de comprensión, pese a su apariencia inexplicable, dada nuestra afición a pasar por el tamiz de la razón todos los asuntos. Y no lo digo yo solo, que el otro día volví a retomar otro de los volúmenes de los ensayos de Montaigne, y allí estaba escrito (lease en De la inconstancia de nuestros actos). Los latinajos lo corroboran: &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Malum consilium est, quod muturi non potest. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;Mala opinión es la que no se puede cambiar (esto de citar en latín en medio del barullo de este autobús suena a cachondeo, pero ahí está... y que conste que nunca fui capaz de aprender latín). Así que si junto al reconocimiento de nuestra afición por mudar de opinión, colocamos también la afición a las paradojas, es como dar un pasaporte válido a cualquier cosa que te pase por el ánimo. Montaigne no sólo hablaba de la facilidad con que mudamos de parecer sino de la evidencia de que vivimos en continua contradicción con nosotros mismos y con los otros, y por consiguiente en continua lucha... no sólo lucha amorosa, claro.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhQpCVqDAI/AAAAAAAAGEs/L8EC9aRxcHg/s1600-h/Img_8665.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5095911644302281730" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhQpCVqDAI/AAAAAAAAGEs/L8EC9aRxcHg/s800/Img_8665.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El viaje da para mucho hoy. Las tiendas y los supermercados de Victoria Falls, nuestro anterior destino, y Bulawayo, ofrecían un aspecto desolador; largas hileras de estanterías vacías, en donde yacían como condenados en un mundo de austeridad, algunas latas de alubias, otras de mermelada, algunas sopas; junto al supermercado había una larga cola que doblaba la manzana, era la cola del pan. Ayer tardamos una hora en encontrar un lugar en donde comer algo, trozos de cordero guisado (más hueso que cordero) y sadza, algo parecido a la polenta italiana. Después buscamos un cíber. En una hora sólo pude acceder a la bandeja de entrada y comprobar que había dos correos, uno de Santiago y otro de mi amiga con nombre de flor; ninguno de los dos los conseguí leer. Había sacado mi novela de Nadine Gordimer, El conservador, y leía mientras mi cuenta del Google intentaba abrirse paso en el ciberespacio. Pensaba en estas cosas oyendo las continuas bromas de los pasajeros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhQpCVqC_I/AAAAAAAAGEk/2G3QgqOUS4k/s1600-h/Img_8659.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5095911644302281714" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhQpCVqC_I/AAAAAAAAGEk/2G3QgqOUS4k/s400/Img_8659.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Amanecía muy bonito hoy, un sol rojo como un medallón de hierro recién sacado de la fundición.&lt;br /&gt;Satisfacer las necesidades básicas y encontrar la oportunidad de divertirse. Hacía un rato que había un cierto sosiego en el autobús, cuando un hombre a mi lado, gorro de tela de ala mediana, barba de dos días y aspecto de padre de familia responsable, se alza y llama a voces al conductor; habla con él desde su sitio. El pasaje arranca en una carcajada, y él toma a su nena que lleva en brazos, tres años acaso, y la pasa por los aires a los pasajeros de los asientos delanteros; más risas, caras risueñas, comprensivas de los límites de aguante de los esfínteres infantiles. Paramos. El buen humor ha subido unos puntos. La comprensión del público para las necesidades primarias: hacer pis. Follar también es una necesidad básica pero el público sudafricano, blanco, de la novela de Coeetze que terminé ya hace días, miraba rijoso y nada divertido esta necesidad del protagonista: lo exilan, lo dejan sin trabajo. Estos negros y negras de hoy son más comprensivos. Cuando la nena vuelve en volandas, entre las nuevas risas de los pasajeros, muestra un morro de enfado. Esto de que una tenga que servir de chirigota a tanta gente no le gusta. Salta finalmente junto a su padre y se encoge enfurruñada entre sus brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autobús para de vez en cuando y, entonces, una montonera de aspirantes a viajeros atraviesa corriendo la nube de polvo que ha dejado el vehículo y forcejea por subir al autobús. Sólo lo consiguen dos o tres de ellos. Arranca, miro fuera y veo reír y gastar bromas a los que se quedan en tierra en medio de sus bultos. Ríe mucho esta gente. El tiempo existe menos que en Occidente, acaso puedan coger algún autobús a lo largo del día. Mientras, se ríen, charlan, pasan el tiempo con sus chirigotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, no sólo de pan vive el hombre, que ya lo decía el Evangelio; y es cierto, porque no todo es reír, hacer pis, follar o llorar desconsoladoramente por la amada de otro tiempo. También es cierto que no son excesivas las cosas que se necesitan para vivir medianamente bien. Estos días, por ejemplo, me da lástima el protagonista de Gordimer, un tal Mehring, un hombre de negocios de altos vuelos cuya actividad en definitiva más gratificante se desarrolla en una finca en donde pasa los fines de semana plantando árboles o vigilando la cosecha de trebol, o cuidando que los huevos de las gallinas de Guinea no se pierdan entre los setos. El señor Mehring, los fines de semana, trata de olvidarse de los negocios, de su vida formal, la que le da nombre y prestigio en el mundo, plantando arbolitos y durmiendo la Nochevieja en un saco de dormir mientras contempla las estrellas desde su finca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el bus para en un enorme recinto con aspecto de desguace lleno de autobuses con las tripas al aire. Problemas. No se puede salir fuera. Somos demasiados, tardaríamos una hora en recomponer las piezas de este puzzle humano. El fresco de la mañana empieza a convertirse en agobiante calor de rebaño apretujado que mira paciente al exterior; suelo de cemento lleno de aceite, más lejos un páramo sobre el que brillan las ramas desnudas de algunas acacias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontrar la oportunidad de divertirse un poco. Pero de hecho contravenimos con frecuencia esta básica ley de la vida, y llevados por fuerzas, aquí dirían atávicas, para explicar alguna que otra masacre (Ruanda, Liberia, por ejemplo), o irracionales, en el extremo más sencillo de la cotidianidad, nos dedicamos a hacer la puñeta unos a otros; o a hacérnosla a nosotros mismos, perdiendo con frecuencia algún norte elemental. Y mira que si todavía nos damos cuenta a tiempo, vale, pero si no es así, si sólo nos han puesto delante un señuelo de esos con que engañan a los galgos por delante del hocico en un canódromo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De estas cosas se compone hoy el viaje. Y menos mal que parece que no ha habido que meter mano al motor y ahora estamos otra vez en la carretera aunque con un ruido mecánico muy sospechoso que en cualquier momento puede añadir diversiones suplementarias al viaje. Estamos en África, paciencia. Los ciento y pico pasajeros de este trasto no sucumbirán a la debilidad de protestar por nada. Es lo habitual. Aquí no se tiene prisa. Carpe diem.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y le toca el turno al dinero. Cuando entramos en el país, con el lío del visado de Zambia, ni sé a cuanto cambiamos, pero después, más tranquilos, nos pusimos a hacer indagaciones, porque había algo que no cuadraba. En la frontera de Zimbabwe nos habían ofrecido cien mil dólares de este país por euro. Así que para comparar cambios nos pasamos por las oficinas del primer banco que pillamos. ¿El cambio, por favor, del euro? La contestación: 341 por un euro (????). Salimos, sin cambiar, claro. En el hotel nos dan 160.000 zimbabwe dolars por euro. Bueno, pues después de una semana en este país todavía no nos aclaramos del todo. Tendremos que tomar clases de economía cuando lleguemos a casa. Algunos precios no cuadran entre ellos, un billete de tren para quinientos kilómetros 100000 dólares, entrar en un servicio 10.000, una noche de hotel medianamente barato 3.000.000. De momento, ayer previendo gastos para estos cuatro o cinco días, cambiamos 130 euros a 180.000 dólares, nos dieron 23.200.000 dólares. Total que nuestros macutos van cargados hasta la mitad de billetes de banco. Si hubiéramos cambiado en el banco, o sucumbido a sacar dinero con la tarjeta de crédito, nos hubieran dado 44.200. Llevamos dos días devanándonos los sesos para intentar comprender cómo funciona la economía de este país de inflación galopante. Esperamos que los veintitantos millones de dólares que llevamos en los macutos, nos den para llegar en unos pocos días a la frontera de Mozambique. El Gran Zimbabwe, que prestó su nombre al país, es el principal centro arqueológico de África al sur de Egipto. El pueblo Shono tuvo aquí su centro de expansión a partir del siglo XI, una cultura que desapareció totalmente a principios del siglo XIX. Esta cultura es la razón de nuestro viaje a esta parte del país. Hoy, de la mano de Mugabe, este país sigue los pasos de los antiguos países del Este. Ayer mismo, en Bulawayo los supermercados nos recordaban aquellos otros que visitamos en Checoslovaquia a principio de los ochenta, un enorme espacio en donde los productos a la venta se podían contar con los dedos de la mano. Las comunicaciones también son lentas. Los servicios de Internet, los pocos que hay, van trabajando cada vez con más lentitud; ayer en una hora no fuimos capaces siquiera de recoger el correo, había algunas cartas en la bandeja de entrada, pero fue imposible abrirlas. Las velocidades de Internet parecen ir descendiendo en relación a la renta per capita. No sabemos si podremos seguir trabajando siquiera con el correo. Unos datos para hacerse una idea: Renta per capita de España, aproximadamente, 30.000 dólares; Sudáfrica, 3.000; Zambia, 200; Zimbabwe, 500; y Malawi hacia donde nos dirigimos, ciento y pico. Si hubiera una correlación entre la velocidad de Internet y la renta, está claro que en unos pocos días nos quedaremos incomunicados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace un momento estaban tan contentos por la parte trasera del autobús, que me decidí a sacar la cámara. Pedí permiso y un grupo de pasajeros asistió sonriente. Después de hacer algunas tomas cundió la curiosidad y ya fue coser y cantar, algunas mujeres pedían ser fotografiadas. Había tan poquita luz y eran todos tan tan negros, que ni siquiera una sensibilidad de 1600 ASA bastaba para hacer los retratos. Confiemos en que algo salga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Satisfacer las necesidades básicas y encontrar la oportunidad de divertirse un poco. El autobús termina por llegar a destino. La bus station, era una feria de color y gente asaltando nuevos autobuses con nuevos destinos. Es sábado, esta ciudad rinde culto de procedencia británica y centroeuropea: austeridad y contención. Las calles están casi vacías, limpias, los negocios cerrados a cal y canto. Sólo conseguimos encontrar unas pocas mandarinas, unos tomates, un poco de chocolate y algo de pan. Para ser sábado por la tarde el panorama es más bien triste. Recordamos el ambiente festivo de los negros de Saint Louis, al norte de Senegal; el barco en que viajamos en Malí camino de Tombuctú: aquella gente llevaba la música en el cuerpo, los oías cantar o bailar tras cada esquina. Hoy nos sorprende esta quietud de fiesta de guardar, que sólo será interrumpida al día siguiente, cuando visitemos el Gran Zimbabwe, por los cánticos religiosos que entonaron durante todo el viaje los pasajeros. Se les veía felices y contentos; cantaban con entusiasmo. Quizás tenga que repasar yo las opiniones que vertía el otro día en un post que titulaba Religiones primitivas. Si una de las posibles razones de la vida es ser feliz y esta gente lo parecía tanto, quizás habría que ver cómo cuadra esto con lo que decía allí. Si satisfacer las necesidades básicas y encontrar la oportunidad de divertirse un poco es importante, acaso haya que volver a plantease el modo con que percibimos a todas estas culturas que habitan el continente, quizás tengamos que reconsiderar la suficiencia con que nos solemos referir a sus habitantes. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhRtiVqDFI/AAAAAAAAGFU/uzkZlgPnCRc/s1600-h/Img_8828.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5095912821123320914" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhRtiVqDFI/AAAAAAAAGFU/uzkZlgPnCRc/s800/Img_8828.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhRsyVqDCI/AAAAAAAAGE8/54aJ4m2Zo-g/s1600-h/Img_8715.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5095912808238418978" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhRsyVqDCI/AAAAAAAAGE8/54aJ4m2Zo-g/s800/Img_8715.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhRsSVqDBI/AAAAAAAAGE0/Z8TmE4LvHFY/s1600-h/Img_8674.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhRtSVqDEI/AAAAAAAAGFM/WA7oqZuhfu4/s1600-h/Img_8780.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5095912816828353602" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhRtSVqDEI/AAAAAAAAGFM/WA7oqZuhfu4/s800/Img_8780.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhRtCVqDDI/AAAAAAAAGFE/mjGa_iNnERY/s1600-h/Img_8742.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5095912812533386290" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhRtCVqDDI/AAAAAAAAGFE/mjGa_iNnERY/s800/Img_8742.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-2500635071307135912?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/2500635071307135912/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=2500635071307135912' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/2500635071307135912'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/2500635071307135912'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/08/paradojas.html' title='Paradojas'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhQoSVqC8I/AAAAAAAAGEM/IDpl09P0P8I/s72-c/Img_8646.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-5537666219708605885</id><published>2007-07-31T07:51:00.000-07:00</published><updated>2007-08-07T04:25:13.446-07:00</updated><title type='text'>Religiones primitivas</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="COLOR: rgb(0,0,0); TEXT-INDENT: 0cm"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Victoria Falls, Zimbabwe, 29 de julio&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="COLOR: rgb(0,0,0); TEXT-INDENT: 0cm"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Mañana emplearemos todo el día en recorrer el escenario de las cataratas Victoria en el río Zambeze; uno de los principales espectáculos de la naturaleza en este continente. Una amiga sin lugar a dudas habría calificado el espectáculo de divino, un adjetivo con el que bromeábamos amigablemente a menudo porque ella, siguiendo los usos de alguna parte de América Latina, usaba con frecuencia para todo aquello que merecía la pena ver o experimentar. Hoy me acordé de ella, y no sé cuales fueron los caminos de mi reflexión, pero el caso es que de lo divino pasé a la divinidad, y de ahí a algunas consideraciones que intentaban ver cuál es el camino que lleva a un creyente a prescindir de la divinidad y conformarse a continuación con ser un simple ser vivo que a no más tardar terminará por dejar de existir en unos pocos años. La divinidad, y con ello lo divino, refugio de penas e infortunios, regazo materno y otorgadora de una dicha eterna –o fuego, igualmente eterno (así de bondadoso y comprensivo es el dios cristiano)-, cediendo el paso al individuo de carne y hueso, humilde y sencillo que sólo cree que algún día la tierra benevolente le acogerá entre sus brazos sin necesidad de que haya nadie que vaya a despertarlo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhVnCVqDGI/AAAAAAAAGFc/URdZGqNhlHc/s1600-h/Img_8376.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5095917107500682338" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhVnCVqDGI/AAAAAAAAGFc/URdZGqNhlHc/s800/Img_8376.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="COLOR: rgb(0,0,0)"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Hay creencias que se nos imponen como certezas de manera tal desde la infancia que es necesario a posteriori buscarle la razón de esa seguridad sobre la que se asientan si, pasado el tiempo y habiendo abandonado nuestra fe, queremos dejar a nuestra curiosidad tranquila comprendiendo alguna de las razones de su persistencia en nosotros; qué sucede en ese camino que va desde la creencia asumida y responsable a la negación de la misma. La idea de Dios en nuestras latitudes, por ejemplo; y en África la concepción distinta de la frontera entre los vivos y los muertos, también un ejemplo, tan distinta de cómo se concibe en Occidente; en África todos habitan en el mismo mundo, lo que significa que la presencia y el poder de los que se han ido ocupa un lugar preeminente en sus creencias, de ahí el culto a los ancestros. Dos realidades que el tiempo y la formación humana y cultural de las personas harán retroceder continuamente hasta convertir a aquellos que siguen las prácticas religiosas en paradigma de un primitivismo que no ha tenido todavía tiempo o formación suficiente para acercarse a una realidad humana en donde no son necesarios los dioses. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhVniVqDJI/AAAAAAAAGF0/syId0p_k8vw/s1600-h/Img_8533.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5095917116090616978" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhVniVqDJI/AAAAAAAAGF0/syId0p_k8vw/s800/Img_8533.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="COLOR: rgb(0,0,0)"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Desde nuestra perspectiva occidentalcentrista no es difícil que al referirnos a las creencias religiosas africanas, experimentemos una cierta sensación de superioridad, algo así como si nuestros dioses tuvieran mayor solidez que los de los “pobres” africanos tan cargados de tabúes, supersticiones y culto a los muertos. Pero en definitiva no hay muchas &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;diferencias entre lo que a la muerte o la vida de ultratumba se refiere entre unas religiones y otras; todas tienen por igual algo de primitivismo en sus entrañas, y ello pese a que tengamos cierta disposición a otorgar mayor grado de aceptación a los dioses que vienen respaldados por tradiciones de culturas más desarrolladas. Así nos resulta más difícil refutar la existencia del dios cristiano, de Alá, o las reencarnaciones del hinduismo, que aquellas otras religiones animistas del continente africano. Sin embargo el término primitivismo aplicado a una religión parece que igualmente se lo podríamos asignar al cristianismo, que al hinduismo o al mahometismo, si desde una postura de secularización entendemos este concepto como irracional o proveniente de la necesidad del hombre de aligerar dentro de su cerebro el abismo de la muerte, de la nada; primitivismo, porque el hombre no resignándose a la muerte, no aceptando el ciclo natural de la vida, inventa dioses que traigan agua con que regar los campos, curar enfermedades o remediar lo irremediable. Es decir, la renuncia a aceptar la realidad lleva al hombre a reinventar otra nueva realidad que sea más aceptable, más acorde con sus deseos. De manera que las religiones, negando la realidad, intentan el consuelo más allá de la misma en la otra vida. Algo que no sería difícil definir como primitivismo en cuanto a que los medios de que se valen y las creencias que sustentan no difieren en su esencia de las ancestrales creencias religiosas de África.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="COLOR: rgb(0,0,0)"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;La persistencia en ese primitivismo, entendido como sistema de valores obsoletos común a la concepción de la realidad de todas las religiones, en algún momento se rompe; y en nuestra época se rompe con mucha más frecuencia que en otras. Es esa ruptura por la que me interesaba en estas líneas. Pretendía encontrar trazas del camino que recorre el individuo desde aquellos momentos en que asume la idea de la divinidad como algo tan real como él mismo, hasta llegar al otro extremo, un lugar en que los dioses no son más que la creación compensatoria e imaginativa del hombre para sustraerse a sus miedos y dar cabida a sus expectativas y deseos. En mi caso, ocho años de infancia en los Salesianos en la época franquista pudo suficiente para hacer creer a mí y a todos los infantes que pasaron por sus aulas, todo aquello que estuvieran en disposición de hacer creer aquellos frailes. Si hubiera nacido en Bombay igual estaba ahora haciendo ofrendas florales a la diosa Kali o a Siva; y si hubiera sido en Teherán y fuera chica, no solamente llevaría sadhor, o estaría dividida entre llevar o no llevar velo, sino que creería en todas las bondades de Alá e incluso podría ser un integrista. Estas cosas no parecen aprenderse de muy distinta manera a como se comienza a hablar, se habla la lengua de casa, no la de Bombay ni la de los países islámicos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhVnSVqDII/AAAAAAAAGFs/x3aUvDIMOLA/s1600-h/Img_8494.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5095917111795649666" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhVnSVqDII/AAAAAAAAGFs/x3aUvDIMOLA/s400/Img_8494.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="COLOR: rgb(0,0,0)"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;¿Qué sucede para que las cosas cambien tan diametralmente en algún momento de la vida? En mi experiencia personal fue el lento descubrimiento, año tras año, de la hipocresía de la Iglesia Católica lo que me indujo a buscar otras explicaciones al sentido de la vida (no sólo sus prelados y adeptos, la Iglesia como tal, como institución sustentadora de privilegios, superstición, poder, etc.); y más tarde el contacto con los descubrimientos científicos, el ir encontrando cómo la capacidad camaleónica de la Iglesia podía cambiar la interpretación del Génesis de un día para otro sin más, el aprender que la lógica de la existencia -nacer, reproducirse y morir- si nos apeamos del burro de nuestra poca humildad, de nuestras obsesiones de pervivencia, es mucho más explicable y sencilla que la otra lógica, sea la de Alá o la del jeroglífico ese de la Santísima Trinidad (cuando a los padres de la Iglesia no les salían las cuentas eran capaces de hacer cuadrados con los círculos, no sólo ese tres en uno en donde una paloma ocupaba la cúpula, sino que podían poner en pie la figura de un convidado de piedra, como ese san José que cuidaba el fruto del dios padre en el vientre de su esposa no visitada por varón).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhVnCVqDHI/AAAAAAAAGFk/blCAPtQJwUI/s1600-h/Img_8446.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5095917107500682354" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhVnCVqDHI/AAAAAAAAGFk/blCAPtQJwUI/s400/Img_8446.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="COLOR: rgb(0,0,0)"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Lo que se nos ha impuesto gota a gota durante tantos años desde la temprana infancia necesita también de mucho trabajo y tiempo para llevar la conciencia y nuestra concepción del mundo al lugar que le correspondía. ¿Qué lugar es ese? Creo que el que puede alcanzar una persona normal que lee, piensa y tiene capacidad para discernir por sí misma en el batiburrillo de la vida. Desde luego entra en el programa la posibilidad de equivocarse y estar poniendo velas en el altar de alguna otra creencia. Es posible, ¿por qué no? Sin embargo, y volviendo al principio, aunque a uno le faltara la razón, lo que no le iban a quitar de cualquier manera sería la satisfacción de ir encontrando lentamente el camino de la individualidad por encima de la demoledora presión del grupo y del entorno que actúan sobre el individuo como una apisonadora, reduciendo a éste a un mero acumulador de normativas, creencias y dioses cuya única finalidad parece ser convertirnos en pacientes feligreses. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="COLOR: rgb(0,0,0)"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Así que el hecho de que a muchos se nos imponga como evidencia la no existencia de Dios, puede tener su razón de ser tanto en el hecho de que hayamos crecido lo suficiente como para no necesitar las bendiciones de la Iglesia, como en el de haber vivido una larga experiencia que hizo posible que nos acercáramos a percibir la vida en esa peculiar manera en la que los dioses no son necesarios en absoluto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="COLOR: rgb(0,0,0)"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhVniVqDKI/AAAAAAAAGF8/fn1kWweClNU/s1600-h/Img_8556.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5095917116090616994" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhVniVqDKI/AAAAAAAAGF8/fn1kWweClNU/s400/Img_8556.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;Las cataratas nos esperan mañana temprano, la generosidad y el esplendor de la naturaleza es tal que es inútil buscar dioses y altares en los que hacer nuestras plegarias, cuando bosques, montañas, desiertos, mares y ríos pueden servirnos para parecidos propósitos que las divinidades. Al fin de cuentas de ella salimos y a ella regresamos al final de nuestra vida; la Naturaleza, con mayúscula, como gusta escribirlo ella. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-5537666219708605885?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/5537666219708605885/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=5537666219708605885' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/5537666219708605885'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/5537666219708605885'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/07/religiones-primitivas.html' title='Religiones primitivas'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RrhVnCVqDGI/AAAAAAAAGFc/URdZGqNhlHc/s72-c/Img_8376.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-7654436537221064898</id><published>2007-07-29T08:47:00.000-07:00</published><updated>2007-07-29T09:07:36.615-07:00</updated><title type='text'>Mi portátil</title><content type='html'>&lt;p class="MsoBodyTextIndent3"  style="text-indent: 0in; color: rgb(0, 0, 0);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Windhoek (Namibia) – Linvington (Zambia), madrugada del 28 de julio&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"  style="text-indent: 0in; color: rgb(0, 0, 0);font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="text-indent: 0in; color: rgb(0, 0, 0); font-family: arial;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy4oiVqC0I/AAAAAAAAGDM/-qGvtpaqzgw/s1600-h/Img_8190.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy4oiVqC0I/AAAAAAAAGDM/-qGvtpaqzgw/s400/Img_8190.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5092648285201107778" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Nueva noche de viaje, esta vez desde el desierto de Namib siguiendo el extremo occicental del Kalahari, camino de Zambia y de las catarartas Victoria en el río Zambeze. Recuerdo otras noches de autobús, hoy una camino de Rurrenabaque en la selva boliviana, junto al río Beni. El bus había trotado todo el día en medio de un inmenso calor –algún cocodrilo o caimán dormía en el arcen de la pista de tierra- y atravesado un par de ríos en unas rudimentarias plataformas que hacían de ferries, y al final se había hecho de noche. Tuve necesidad de encender el portátil, un trasto que se acercaba a los tres kilos y que nos había acompañado mientras atravesábamos los Andes a pie, o en las tierras heladas de los alrededores de Ushuai en Tierra del Fuego; incluso estuvo allí, en los altos del Parinacota, al norte del desierto de Atacama, a casi cinco mil metros de altitud y a una temperatura que bruscamente con la caída del sol había pasado de la calidez del atardccer fotografiando los flamencos de la laguna a una inesperada temperatura de congelación que hizo cristalizar el líquido de las lentillas y congelarse la leche. Allí, cuando me hube metido en el saco de dormir también tuve necesidad de levantar la tapa del Compaq para teclear alguna cosa, pese al frío. No puedo dejar a mi memoria una idea porque a la mañana, cuando quiero volver a atraparla ésta ha volado. Así que allí dejé aquella noche unos pocos versos tecleados con las manos enfundadas en los guantes. Era uno de los paiseajes más bellos del mundo. Menos entonces aunque la luna bañaba las laderas de los seis mil metros largos del volcán, el espléndido Parinacota, un rato después en que cientos de aves sobrevolaran la laguna en donde se reflejaba entero el señor de todo aquello, una enorme ladera de hielo y nieve que servía de frontera a Bolivia y a Chile; sobrevolaran y el cielo se llenara del esplendor dorado de la tarde que iba a caer repentinamente para convertir todo en un páramo helado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="text-indent: 0in; color: rgb(0, 0, 0); font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3"  style="text-indent: 35.45pt; color: rgb(0, 0, 0);font-family:arial;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy5fyVqC6I/AAAAAAAAGD8/8IkY8iMgRk4/s1600-h/Img_8313.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy5fyVqC6I/AAAAAAAAGD8/8IkY8iMgRk4/s400/Img_8313.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5092649234388880290" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hace escasamente una semana también hubo viaje de noche. Y la noche siempre tiene la posibilidad de ser noche fértil. Un trozo de cosa diferente, incluso extraordinaria, que se interpone en la cotidianidad y a la que hay que hacer caso si logras zafarte del sueño o de los pensamientos alargados y pìsciformes, escurridizos y divangantes, que también gustan de acaparar las largas horas de los viajes. Aquella noche, influido por la constancia con que mi cuerpo busca razones de las cosas de la vida, de esas que se nos agarran por dentro pidiendo explicación, comencé unas líneas que titulaba &lt;i&gt;Las fuentes del dolor&lt;/i&gt;. Hubiera preferido escribir algunos versos, pero no hubo suerte; hace ya mucho tiempo que los versos no me visitan por más que enciendo velas y me encomiendo a santos y patrones; me han abandonado. Mi musa, morruda y despechada, incapaz de arrinconar sus celos, parece haber perdido la capacidad para convocarlos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent3"  style="text-indent: 35.45pt; color: rgb(0, 0, 0);font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3" face="arial" style="text-indent: 35.45pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy4oSVqCzI/AAAAAAAAGDE/gWbxpIe8UqQ/s1600-h/Img_8154.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy4oSVqCzI/AAAAAAAAGDE/gWbxpIe8UqQ/s400/Img_8154.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5092648280906140466" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Sucede a veces que uno es un hervidero de emociones que piden un medio de expresión, la posibilidad de pintar un cuadro con ellas, componer versos, conversar en prosa con algún interlocutor que uno no sabe siquiera que existe, y entonces este aparato, siempre tan suave al tacto, a falta de pinceles, se me ofrece como objeto de placer –placer es el que proporciona el contacto suave y leve de sus teclas- con que darles forma y especular sobre sus fuentes –las de la emoción- y también con alguna frecuencia sobre el compañero de viaje que le acompaña, parece que ineludiblemente, el dolor. Pero no sólo se alimenta mi portátil de estas cosas, aunque en el fondo sabe que todo aquello que suscita una emoción está llamado a convertirse en la razón de ser de una vida. Por ejemplo, estos días mis hijos, ellos y sus parejas, son fuente de emoción; los siento cerca, comunicativos, activos, vivos –sí, los hijos son fuente de emoción y de dolor muchas veces. Todos a cuantos queremos necesariamente nos emocionan y nos hace sufrir. Ya cité a este respecto en este medio a Unamuno, que ya muy mayor decía que cuando a su mujer le dolía una pierna, le dolía a él con tanta intensidad o más que a ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3" face="arial" style="text-indent: 35.45pt; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Mi portátil me acompaña pues esta noche, aunque hoy hay otros acompañantes; desagradables acompañantes por cierto. Es pasada la media noche; el pasaje está prácticamente dormido en su totalidad, pero la televisión desgrana las secuencias ruidosas de su tercera película. Mucho me temo que lleguen incluso a seguir con películas toda la noche. Terrible realidad de la que tiene que dejar constancia también mi ordenador. La idiotización generalizada en el mundo entero por este aparato de fabricar ruidos, gritos, disparos, prepotencia. Ya me quejé en otra ocasión de este horror que son las televisiones en los autobuses de todos los continentes. Recuerdo no hace mucho, en Indonesia, un concurrido mercado callejero donde era difícil hacerse atender por los dueños del negocio, cinco o seis personas, porque todos, de espaldas a los posibles clientes, seguían en aquel momento la telenovela de ocasión. La televisión ha invadido la totalidad de los momentos de la vida hasta lograr privarnos de placeres tan apreciados como el silencio, la contemplación del paisaje, el tránsito de los pensamientos mezclado con los colores del campo o con la oscuridad de la noche. En el último hotel, en el que pasamos una semana, hubimos de refugiarnos de continuo en la habitación para huir de la invasión televisiva. El salón común, poco más tarde de las diez de la mañana ya se veía monopolizado por los viajeros telemiradores del omnipresente aparato.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="text-indent: 35.45pt; color: rgb(0, 0, 0); font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent3" style="text-indent: 35.45pt; color: rgb(0, 0, 0); font-family: arial;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy4nyVqCxI/AAAAAAAAGC0/eAJNqZTdDCw/s1600-h/Img_8121.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy4nyVqCxI/AAAAAAAAGC0/eAJNqZTdDCw/s400/Img_8121.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5092648272316205842" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;De lo de Rurrenabaque hace más de diez años. Probablemente ni siquiera allí en medio de la selva se habrán salvado de esta plaga. La realidad del televisor terminará eclipsando cualquiera otra realidad posible. Existen hoteles que son visitados por gente joven occidental en los que he podido observar un nutridísimo número de viajeros que apenas se despegan del televisor durante todo el día. Las salas comunes donde antes de conversaba son ahora lugares llenos por los consabidos ruidos que larga la teletonta; los autobuses, que son un modo de mirar el mundo y recrearse en la ociosidad de pensar, recordar o proyectar, terminan convirtiéndose en lo mismo. Quizás consista en esto el progreso. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style=";font-family:arial;font-size:100%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:10;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;A mi portátil está a punto de acabársele las pilas, tengo que ir terminando. Mi tapones de cera no sirven de nada. Paciencia. Quizás antes de dormirme pueda tener un poco de tranquilidad para pensar apaciblemente en vosotros, en todos los que suscitais mis emociones... y mi dolor. Buenas noches. Un beso&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy4oiVqC1I/AAAAAAAAGDU/Q3134vRpTkw/s1600-h/Img_8268.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy4oiVqC1I/AAAAAAAAGDU/Q3134vRpTkw/s800/Img_8268.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5092648285201107794" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy5fSVqC3I/AAAAAAAAGDk/w_aHrWcdFHE/s1600-h/Img_8283.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy5fSVqC3I/AAAAAAAAGDk/w_aHrWcdFHE/s800/Img_8283.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5092649225798945650" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy5fSVqC4I/AAAAAAAAGDs/oXADjqkCN1U/s1600-h/Img_8291.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy5fSVqC4I/AAAAAAAAGDs/oXADjqkCN1U/s800/Img_8291.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5092649225798945666" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy5fiVqC5I/AAAAAAAAGD0/Lv_GEOLo8yM/s1600-h/Img_8293.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy5fiVqC5I/AAAAAAAAGD0/Lv_GEOLo8yM/s800/Img_8293.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5092649230093912978" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy4oCVqCyI/AAAAAAAAGC8/LhWJ4NC5UuU/s1600-h/Img_8122.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy4oCVqCyI/AAAAAAAAGC8/LhWJ4NC5UuU/s800/Img_8122.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5092648276611173154" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-7654436537221064898?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/7654436537221064898/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=7654436537221064898' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/7654436537221064898'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/7654436537221064898'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/07/mi-porttil.html' title='Mi portátil'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqy4oiVqC0I/AAAAAAAAGDM/-qGvtpaqzgw/s72-c/Img_8190.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-7543069881084429029</id><published>2007-07-25T04:07:00.000-07:00</published><updated>2007-07-26T06:32:37.278-07:00</updated><title type='text'>Violencia</title><content type='html'>Swacopmund, Namibia, 24 de julio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqcwaSVqCsI/AAAAAAAAGCM/MxOXDqj_1CI/s1600-h/Img_8017.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091091131923040962" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqcwaSVqCsI/AAAAAAAAGCM/MxOXDqj_1CI/s400/Img_8017.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;“¿Por qué habrían de desmantelar las élites políticas africanas un sistema político que les resulta tan útil y provechoso?” ¿Por qué los colonizadores habrán de abandonar las tierras que son fuente de enormes beneficios? ¿Por qué el poder cede en algún momento una parcela de ese poder o el poder entero? ¿Se convierten acaso de la noche a la mañana en almas de la caridad? No hay otra explicación para estos cambios que la aparición de otra fuerza de signo contrario capaz de echarle un pulso o derrocarla. África, la África profunda, no parece tener medios, ni ahora ni en el futuro para salir de ese círculo maldito de la violencia.&lt;br /&gt;Una ley universal: la supervivencia del más fuerte. En las entrañas de esta dialéctica de la violencia es donde siente hoy que habita el viajero. Desde hace ya tiempo ve la violencia allá donde mire. Violencia en pie de guerra: una historia de un ciclista sueco que le contó Leo el otro día, un madrileño que lleva un año recorriendo África en moto; pedaleaba el sueco por una pista de tierra, en Tanzania, atravesando el contienente de norte a sur, cuando dos individuos le salieron al paso con un machete; el machete cayó en pleno rostro abriéndole los labios y las mandíbulas por la mitad (salvó la vida y la cara. Un año después volvía desde Stocolmo al camino abandonado). Violencia de color: recursos económicos y preparación técnica contra la pobreza y la ignorancia de los de piel oscura. La violencia de la energía atómica contra el Paleolítico; ayer recorría las instalaciones del museo local, en una de cuyas salas se describía el proceso de depuración del uranio, las medidas de seguridad, el modo en cómo la mina será clausurada en su día; todo lo necesario para que la población local no se alarme: todo está controlado. Eficiencia alemana. Los alemanes exterminaron dos tercios de la población del pueblo herero, unas doscientas mil personas; Namibia tenía entonces una población en torno al millón de habitantes. El colega Bismarck y el colega Leopoldo, rey de los belgas, se apropiaron una buena parte del pastel africano, los alemanes necesitaban nuevas tierras para sus agricultores. Planea el viajero atravesar Etiopía y Sudán, camino del Mediterreno; Sebastian, un ciclista alemán que desciende el contienente también en bicicleta, desde El Cairo, le pone al tanto de donde puede sacar el visado para Sudan, en Dar es Salaam, le dice, pero le mira excéptico, no es difícil ser apedreado en aquel ancho país. Otra violencia: cuando los países subsaharianos adquirieron la independencia, las naciones del oeste disponían de varios millares de licenciados, en Tanzania había doce y Zaire no tenía siquiera uno. Más violencia: frente a nuestros &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqcv_SVqCrI/AAAAAAAAGCE/dTR2beAUxso/s1600-h/Img_7993.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091090668066572978" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqcv_SVqCrI/AAAAAAAAGCE/dTR2beAUxso/s400/Img_7993.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;veinticuatro o veintisiete mil dólares de renta per cápita, la renta de Etiopía, Tanzania, Zaire y Mozambique, que apenas sobrepasa los doscientos o trescientos dólares. El sida se habrá llevado en unos años veinte milllones de africanos a la tumba... historias sin cuento: violencia. Occidente tendrá que construir una alta valla de espinos alrededor de la mayoría del continente, que se cuezan y pudran en su propia salsa con sus Amines, Mobutus, Macías, con todos los señores de la guerra y sus conflictos tribales; una valla bien alta para que no nos manchen el felpudo del hemisferio norte. ¿Será violencia también ese dato que nos muestran las estadísticas, el hecho de que la población de África se duplique cada veinte años?&lt;br /&gt;Se está calentito aquí en Swakopmund, junto al mar de invierno, una antigua ciudad alemana donde se concentra el turismo “de aventura”, gente adinerada de todo el mundo, autobuses a todo terreno repletos con jovencitos allende las fronteras, con aspecto de hijos de papá y mamá. No hay que dramatizar, en Namibia se vive bien. Windhoek, la capital, no se diferencia mucho de cualquier pequeña ciudad alemana o francesa. Sudáfrica y Namibia son una excepción en el continente, pero se siente sin embargo la tragedia tras el bienestar del hombre blanco. Aquí las calles ya no son streets sino strasse, el alemán ha pasado a ser la lengua de la calle, mujeres de aspecto culto y eficiente están al cargo de los negocios. Quizás aquí la violencia tenga oportunidad de amortiguarse lo suficiente en las próximas décadas, un tiempo en que las papeleras y los cubos de la basura no sean visitados por gente de color. Eduardo Galiano recogía la observación de un economista boliviano que decía que con la plata que sacaron los españoles de Potosí podría haberse hecho un puente que cruzara el Atlántico. Aquí hay uranio y diamantes, una buena razón también para atravesar el Atlántico, en esta ocasión de norte a sur.&lt;br /&gt;Al viajero le produce una cierta inquietud hoy el ser él también parte beneficiada de esa violencia generalizada del continente, un regalo excesivamente descarado, por ejemplo, el poder andar por el mundo con la sola ayuda de un trozo de plástico que sirve para tener acceso a todo aquello que puede satisfacer sus necesidades. Algo tan corriente, por otra parte, que no tenía por qué llamarle la atención, pero que sí se la llama después de que ayer pasara junto a unos pescadores en la playa que repartían su tiempo entre la pesca y la búsqueda de algo aprovechable en todas las papeleras de los alrededores. Parte beneficiada porque no deja de ser violento, que como consecuencia de un bienestar en Occidente, en parte sustentado durante siglos sobre la explotación de continentes colonizados, él pueda visitar un país donde muchos de sus habitantes necesitan acercarse a los basureros para subsistir.&lt;br /&gt;El libro que leo, África camina, de dos investigadores especializados en temas africanos, uno inglés y otro de Burdeos, lleva un subtítulo sintomático: El desorden como instrumento político, cuya hipótesis de trabajo es precisamente demostrar que la instrumentalización del (des)orden político predominante es el principal obstáculo para el establecimiento de un estado de derecho en el continente. Con lo cual a la violencia externa sufrida durante la colonización le sigue ahora la violencia interna por parte de las élites políticas africanas que tratarán, según toda lógica, de perpetuar un sistema político nepótico que sirva a los intereses de las élites que lo promueven. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqcvmiVqCjI/AAAAAAAAGBE/FBekuDxIG8Q/s1600-h/Img_7877.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091090242864810546" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqcvmiVqCjI/AAAAAAAAGBE/FBekuDxIG8Q/s400/Img_7877.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Un sentimiento de contrariedad que me asalta casi siempre que viajo por países cuya problemática golpea mi conciencia de ciudadano occidental bien alimentado, que no puede ver más que con dolor la disparidad entre su acomodado modo de vida y la vida que el viaje le pone en ocasiones frente a los ojos.&lt;br /&gt;Y más allá de la ciudad, producto de esta contradicción que es ver la vida y la historia de los pueblos, sólo agua y arena, la superficie del ancho mar, la infinita extensión de la arena del desierto. La belleza. Huir de la violencia (mientras puedas) para &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqcwaiVqCtI/AAAAAAAAGCU/e5aKLKiYvuo/s1600-h/Img_8023.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091091136218008274" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqcwaiVqCtI/AAAAAAAAGCU/e5aKLKiYvuo/s400/Img_8023.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;dedicarte a lo perdurable, los colores, los rubios rizos de la arena que llenan de delicados arabescos las dunas, esa inmensa superficie que estos días atrás alimentó nuestra cámara, nuestro delicado y exquisito paladar de viajeros con tarjeta de crédito en el bolsillo. Es inevitable que a la hora de escribir estas líneas un rastro de mala conciencia debilite la espléndida belleza del desierto, el intenso azul del mar rompiendo sobre la costa rocosa, un barco encallado frente a la playa enseñando su ventruda estructura oxidada entre la niebla como si se tratara de un busque fantasma. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqcwayVqCvI/AAAAAAAAGCk/Wp7Tm_o8eTk/s1600-h/Img_8087.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091091140512975602" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="425" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqcwayVqCvI/AAAAAAAAGCk/Wp7Tm_o8eTk/s800/Img_8087.jpg" width="657" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqcv-yVqCoI/AAAAAAAAGBs/ArcnuRM-CRg/s1600-h/Img_7931.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091090659476638338" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="414" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqcv-yVqCoI/AAAAAAAAGBs/ArcnuRM-CRg/s400/Img_7931.jpg" width="538" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqcvnCVqClI/AAAAAAAAGBU/_iM0fjHaAZg/s1600-h/Img_7887.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091090251454745170" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="435" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqcvnCVqClI/AAAAAAAAGBU/_iM0fjHaAZg/s800/Img_7887.jpg" width="687" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;.&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqcv_CVqCqI/AAAAAAAAGB8/-9hz9vZKSnA/s1600-h/Img_7992.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091090663771605666" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 654px; CURSOR: hand; HEIGHT: 411px" height="298" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rqcv_CVqCqI/AAAAAAAAGB8/-9hz9vZKSnA/s400/Img_7992.jpg" width="536" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqcvmiVqCiI/AAAAAAAAGA8/PwAZqpjO7dA/s1600-h/Img_7866.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091090242864810530" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="422" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqcvmiVqCiI/AAAAAAAAGA8/PwAZqpjO7dA/s800/Img_7866.jpg" width="678" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqcvnCVqCmI/AAAAAAAAGBc/m9qgtQlO3Nc/s1600-h/Img_7909.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091090251454745186" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 564px; CURSOR: hand; HEIGHT: 353px" height="458" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqcvnCVqCmI/AAAAAAAAGBc/m9qgtQlO3Nc/s800/Img_7909.jpg" width="683" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqcwayVqCwI/AAAAAAAAGCs/IU5nLMUyuns/s1600-h/Img_8113+Sud%C3%A1frica+Table+Mountain.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091091140512975618" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 559px; CURSOR: hand; HEIGHT: 367px" height="455" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqcwayVqCwI/AAAAAAAAGCs/IU5nLMUyuns/s800/Img_8113+Sud%C3%A1frica+Table+Mountain.jpg" width="680" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-7543069881084429029?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/7543069881084429029/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=7543069881084429029' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/7543069881084429029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/7543069881084429029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/07/violencia.html' title='Violencia'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqcwaSVqCsI/AAAAAAAAGCM/MxOXDqj_1CI/s72-c/Img_8017.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-8978469367249629237</id><published>2007-07-20T03:47:00.000-07:00</published><updated>2007-07-20T04:06:05.210-07:00</updated><title type='text'>Las fuentes del dolor</title><content type='html'>Ciudad del Cabo – Windhoek (Namibia), 19 de Julio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqCTlgRRe_I/AAAAAAAAF6U/57w9-4du--E/s1600-h/Img_6839.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5089229851455486962" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqCTlgRRe_I/AAAAAAAAF6U/57w9-4du--E/s400/Img_6839.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El autobús cabecea de vez en cuando como un barco que fuera embestido de frente por las olas. Terminé una carta a mi amiga desconocida, concluimos los trámites de las oficinas de inmigración en la frontera entre Sudáfrica y Namibia, y el pasaje, tras un pequeño intervalo en el que se tomaba té o café, se quedó sopa, se sumió en el sueño. Las luces se apagaron y el monótono rodar del autobús por terreno desértico, iluminado débilmente por una luna cuyos cuernos se alzan a lo alto como los de una res encaramada en el cielo, se convirtió en ruido de fondo que acompañaba agradablemente mi lectura. Noche de viaje. Comenzamos a rodar a las diez de la mañana en Ciudad del Cabo y cuando empiece a amanecer estaremos llegando a Windshoek, la capital de Namibia. Me desbelé. Voy a aprovechar el silencio de la noche para mirar dentro de eso que más arriba he titulado Las fuentes del dolor.&lt;br /&gt;En días pasados era las fuentes de la emoción; hoy, paralelamente, leyendo un texto de Naipaul sobre Indonesia (Al límite de la fé, Entre los pueblos conversos del Islam), me encuentro una idea que roza aquella en lo que son las causas y razones esenciales de alguno de nuestros estados de ánimo más penosos. El concepto de sufrimiento viene asociado para mí en este instante al dolor que nuestro comportamiento puede generar en el otro; me refiero especialmente a ese entorno que podemos llamar afectivo o amoroso; dos conceptos con distinto valor de intensidad pero que apuntan en la misma dirección del deseo, del aprecio del otro aunque sea en grado diferente. &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqCTlQRRe9I/AAAAAAAAF6E/imjGkqIHbgU/s1600-h/Img_6834.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los dolores que nos causamos unos a otros pueden ser tremendos. Alguien que ama puede dejar de amar, y si la situación no es recíproca necesariamente el dolor aparece en el otro; bien poco se puede hacer en este caso. Alguien que ama con una necesidad en que la exclusividad es un elemento inherente a ese amor (suponiendo que eso sea amar), sufre cuando la persona amada mira a derecha o a izquierda, digamos a otro hombre o mujer (el amor es exclusivista, se oye decir muchas veces, y quizás se oye decir más desde el lado femenino. Las malas lenguas podrían decir que más bien la razón sea que los varones son más libidonosos –algo más bien incierto, lo de libidinosos, digo, que ya se sabe que hay quien las mata callando-). El/la exclusivista del amor produce dolor, quiere al objeto de su amor al modo de ese Dios bíblico, Yavhe, que prefería exterminar a todos sus oponentes y aquellos que se habían ido tras algún becerro de oro antes de compartir las migajas de una devoción no exclusiva (Amarás a Dios sobre todas las cosas: esa clase de bestia celosa que se asomaba al catecismo Ripalda de la infancia. Puro primitivismo, acto para un pueblo de esclavos; mercantilismo, tú me amas y a cambio yo cuido de ti, te alcanzo el gelocatil cuando estás pachucho). Produce dolor el despecho, la incomprensión del otro. Produce dolor el egocentrismo; también la sequedad del otro cuando nuestro ánimo está húmedo, caliente, sediento. Dolores siempre recíprocos, aunque no igualmente justificados, porque mientras en uno es perplejidad, amor contrariado, alucine... en el otro es furia desatada, celos purulentos. &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqCTlQRRe-I/AAAAAAAAF6M/gH0alssicQE/s1600-h/Img_6836.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5089229847160519650" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 570px; CURSOR: hand; HEIGHT: 499px" height="705" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqCTlQRRe-I/AAAAAAAAF6M/gH0alssicQE/s800/Img_6836.jpg" width="800" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Habíamos decidido viajar a Keetmanshoop para acercarnos a Fish Cagnon River, pero queda demasiado fuera de camino, falta transporte público, llegábamos a las doce de la noche y el hotel no había contestado a nuestra petición de reserva. Nos sentimos acogidos por la comodidad del autobús. Sucede a veces que a uno le entren ganas de no bajarse de este vehículo que atraviesa el continente; mirar desde el segundo piso el paisaje, hacer meditación zen, pensar en esos terribles celos que amargan las vidas de algunas personas, considerar qué es eso del amor, considerar sus diferencias con una póliza de seguros, con un negocio en donde las partes contratantes se ven sujetas a obligaciones recíprocas y taxativas; considerar qué es eso de la fidelidad y la confianza; desbrozar el campo tan lleno de hierbas inmundas; decidir que uno preferiría vivir solo en un bosque a tener por compañero/compañera a alguien que no sabe mirar a los ojos, que desconoce el afecto, la ternura, la confianza en el otro. Uno aprende cosas mirando por la ventanilla del autobús; se lo decía hace un momento en un correo a mi amiga desconocida. No sabe exactamente el qué, pero aprende; y mucho. Sería preferible el destierro y la soledad a soportar al lado a alguien que te persigue con los zurriagazos de los celos, con la lengua bífida, con el título de propiedad en alto; el título que avalaba la propiedad de algunos seres humanos de tez negra en el siglo XIX. Esto no es conocimiento, es tratar de poner en palabras algo más sutil, irse por las ramas con las comparaciones, que no es lo mismo que lo que uno sabe y conoce mirando atravesar los bosques, las montañas inundadas por la calina blanquiazul que recorría las laderas hoy mientras caía la tarde. Pero a falta de pan, ya lo decia mi madre, más valen tortas; este intento de aproximación. &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqCTlARRe7I/AAAAAAAAF50/GNUiTLjmaPM/s1600-h/Img_6828.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5089229842865552306" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="566" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqCTlARRe7I/AAAAAAAAF50/GNUiTLjmaPM/s800/Img_6828.jpg" width="663" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El celoso sufre porque no sabe amar. En gran parte sufrimos porque los Reyes Magos no nos traerán el juguete preciso y determinado que nuestro antojo, nuestro deseo ha puesto en su punto de mira. Y nos revelamos contra ello, abrimos la espita del llanto. Llanto contaminado de aguas sospechosamente poco claras.&lt;br /&gt;O acaso sufrimos, como decía mi amiga con nombre de flor, porque dejamos de dar pedales. Ya se sabe, cuando uno deja de dar pedales, la relación se va al suelo, al carajo, todo va por tierra. Dar pedales. Sí, sufrimos a la postre porque en muchos momentos de nuestras relaciones hemos dejado de dar pedales. Hasta la Luna se caería encima de nosotros si perdiera velocidad, si se durmiera en los laureles. Porque, de la misma manera que el mundo da vueltas sin que le empujemos, creemos que nuestras relaciones y afectos es lo mismo. No señor, dar pedales y además mirar a todas las chicas bonitas con las que nos cruzamos; que pa eso están ahí, coño, para ser miradas... y que bien que les gustan, por cierto; que no, que no se va a hundir el mundo por eso. Que un árbol con raíces no se cae así por las buenas, que el mundo no es una tarta de bodas ni un viaje de luna de miel (por cierto, que qué horror, ¿no?... bodas, trajes, tartas, hoteles de veinte estrellas, con lo oportuno que podía haber sido hacerlo en aquel Simca 1000 que cantaban (¿Los Brincos, Los Sirex?)... todo aséptico, novedoso, como de ricos vamos, pero sin ser ricos... penita). &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqCTlQRRe8I/AAAAAAAAF58/smEHXNwFT_Y/s1600-h/Img_6829.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5089229847160519618" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqCTlQRRe8I/AAAAAAAAF58/smEHXNwFT_Y/s400/Img_6829.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sufrimos en fin, qué le vamos a hacer, cuando nuestros caminos no coinciden o no coinciden del todo; cuando podemos guardarnos afecto pero éste no llega a ese bochornoso estar siempre pensando en la persona que acapara nuestros sueños. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqCT7gRRfAI/AAAAAAAAF6c/_aNM4N5Clq4/s1600-h/Img_6840.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5089230229412609026" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqCT7gRRfAI/AAAAAAAAF6c/_aNM4N5Clq4/s400/Img_6840.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente, mi amiga, con la que tanto disiento, ayer mismo no más hablando de expresión, en la valoración del modo en que afirmo tantas cosas, tendrá materia más que suficiente aquí para discrepar. Peor sería que el régimen no ofreciera ideas, porque entonces no habría posibilidad de debate. Pero habiendo ideas nada más sano que debatirlas y buscarles las cosquillas a los argumentos. A lo mejor así esto dejaba de ser un permanente monólogo y se convertía en algo más divertido y atractivo por obra y gracia de la discrepancia.&lt;br /&gt;Las fuentes del dolor. Hay un dolor remediable y otro que no lo es. Al que no lo es más vale recluirlo en un monasterio zen o echar mano de la paciencia del santo Job, pero para el que sí tiene remedio porque sólo reside en la cabeza de uno, bien vendría el hacer el esfuerzo de emprender un largo viaje y derrochar muchas horas en mirar el campo, el mar, las montañas.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqCWBARRfDI/AAAAAAAAF60/JYQ8FjXKgaQ/s1600-h/santiago.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5089232522925145138" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqCWBARRfDI/AAAAAAAAF60/JYQ8FjXKgaQ/s400/santiago.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Llenarse el cuerpo y el alma de montañas y bosques, como dice nuestro amigo Santiago Pino, que no estudió psicología pero que conoce la sabiduría de enterrarse en la naturaleza a caminar cuando uno se ve atosigado por las penas o el desánimo.&lt;br /&gt;En fin, más que refocilarnos masoquistamente en el dolor, echarle una mirada, ver de qué está hecho. Es bueno visitar las fuentes de todo. Henry Roth, en Como una corriente salvaje, hablaba con frecuencia de volver a las fuentes, un concepto ambivalente que tanto serviría para volver a encontrar la materia prima esa de que puede estar hecho el amor, como para ver precisamente donde “nuestros amores” naufragan en medio de un reguero de sangre porque no somos capaces de reencontrar esa edad de la inocencia que perdimos algún día.&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqCT7gRRfCI/AAAAAAAAF6s/9kmCuYL-jTU/s1600-h/santiago.jpg"&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqCT7gRRfBI/AAAAAAAAF6k/aJYVXTFoo6c/s1600-h/Img_6841.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5089230229412609042" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="431" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqCT7gRRfBI/AAAAAAAAF6k/aJYVXTFoo6c/s800/Img_6841.jpg" width="664" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-8978469367249629237?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/8978469367249629237/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=8978469367249629237' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/8978469367249629237'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/8978469367249629237'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/07/las-fuentes-del-dolor.html' title='Las fuentes del dolor'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RqCTlgRRe_I/AAAAAAAAF6U/57w9-4du--E/s72-c/Img_6839.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-1439193087804420850</id><published>2007-07-18T08:14:00.000-07:00</published><updated>2007-07-18T08:45:40.013-07:00</updated><title type='text'>El derecho de expresión</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;Ciudad del Cabo, 18 de julio&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;Dedico estas lineas a Marisa en recuerdo&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;de alguna divergencia sobre la escritura&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4zPwRRe6I/AAAAAAAAF5s/hz-12w6BVR8/s1600-h/Img_7759.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088560974723644322" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4zPwRRe6I/AAAAAAAAF5s/hz-12w6BVR8/s400/Img_7759.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Marisa, que tanto me advierte de la improcedencia del modo en que escribo, como de quien sienta cátedra con sus ideas, dice ella, me hace dudar en ocasiones cuando empiezo a escribir. Repaso algunos de mis textos, los miro como quien valora la verdad de la afirmación de ella, pero no encuentro eso que ella dice. Pienso que el lenguaje no contempla tantas variables que serían necesarias para advertir a quien lee de la humilde pretensión de quien escribe, que entre otras cosas puede hacerlo por simple necesidad de escribir, de la misma manera que se tiene necesidad de respirar; expresarnos es una necesidad de las más básicas del hombre. Ella aboga por la simplicidad de Juan Rulfo, por la prosa precisa de Borges, querría llegar a la mayor simplicidad del lenguaje, me escribió hace unas semanas. &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4xjwRReyI/AAAAAAAAF4s/WoOd_DM9W9k/s1600-h/Img_7640.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que más quisiera uno llegarle a la altura de los zapatos al tímido Rulfo; de Borges ya es otra cosa, porque Borges con su ironía y maestría en la utilización del lenguaje tenía asomos de engreimiento del que uno querría estar a mucha distancia (y bastaría citar aquella anécdota de cuando un reportero le pregunta que si era consciente de su genialidad; su respuesta fue elocuente, aunque cínica y con sentido del humor; no, no me extraña dijo, probablemente sea la mediocridad del siglo que vivimos la que tenga la culpa de ello).&lt;br /&gt;La verdad es que uno no podría hablar de casi nada si tuviera en cuenta que en todo hay especialistas y que los escribidores son millones. Uno escribe unos poemas en un arrebato amoroso que parecen más enajenación que otra cosa y en seguida cree oportuno situarlos juntos a los sonetos de Shakespeare; procede en consecuencia a mandarlos a ciertos concursos literarios y el día posterior a la adjudicación de los premios, se le ocurre leer alguno de los poemas del ganador y entonces le entra la vergüenza por haber tenido aquella pretensión; se encuentra con hermosos versos, con profundidad, con una música que uno nunca habría sabido hacer. Aunque también sucede lo contrario, repasar la gran cantidad de novedades en las librerías y tropezarse con muchos libros en los que sería imposible pasar de las diez primeras páginas. El vicio, la mala costumbre de comparar (ya lo decía Osho, el místico millonario, que eso de compararse continuamente es malo; lo decía un hombre que no predicaba con el ejemplo pero que encontraba el modo de engrosar su patrimonio vendiendo como suyas por todo el orbe las flores que él había ido recolectando en los jardines de los místicos hindúes, budistas, taoístas y sufíes. Parece que le gustaba mucho el dinero. Desde que vi en Pune, en India, en qué podía consistir la congregación de míster Osho, todos uniformados de túnica vino burdeos oscura como cualquier feligresía que se precie, cada vez que encuentro un resquicio me siento en la tentación de aventar el aprovechamiento monetario que de la mística hacen algunos gurúes postmodernos). &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4zPgRRe2I/AAAAAAAAF5M/iBOKBMTlqbQ/s1600-h/Img_7698.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088560970428676962" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4zPgRRe2I/AAAAAAAAF5M/iBOKBMTlqbQ/s800/Img_7698.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4zPgRRe3I/AAAAAAAAF5U/iv8bVWNniSc/s1600-h/Img_7707.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088560970428676978" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4zPgRRe3I/AAAAAAAAF5U/iv8bVWNniSc/s800/Img_7707.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué no permitirnos el lujo pues de escribir lo que nos plazca, lo mejor que sepamos hacerlo, sin tener que estar atados a la consideración de que tanto sobre el tema como sobre el modo siempre habrá gente que sabe hacerlo mucho mejor que nosotros? ¿Se puede hablar de psicología con sólo unas pocas lecturas sobre este tema, de política, de religión, de antropología? &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4zPgRRe4I/AAAAAAAAF5c/hRVET7rXrpM/s1600-h/Img_7719.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088560970428676994" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4zPgRRe4I/AAAAAAAAF5c/hRVET7rXrpM/s800/Img_7719.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4xjwRRexI/AAAAAAAAF4k/T5F9qs0_IH8/s1600-h/Img_7623.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088559119297772306" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4xjwRRexI/AAAAAAAAF4k/T5F9qs0_IH8/s800/Img_7623.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Mi amiga me tendrá que perdonar si sigo escribiendo de la misma manera. En la escuela enseñamos que las oraciones pueden ser de varios tipos, y de ellas, las más usadas son las enunciativas afirmativas. El lenguaje está lleno de ellas. Miramos la realidad, la analizamos y como consecuencia de ello sentimos la necesidad de afirmar tal o cual extremo; nos vamos abriendo camino en el mundo, tanto a través del análisis como a través de nuestra propia experiencia. Si junto a ello, además, tratamos de confrontar nuestras deducciones, nuestras evidencias provisionales con el respaldo de que en la práctica nuestras verdades funcionan, estaremos caminando bastante derechos; y no sólo nosotros, sino también todos aquellos que unidos en la comunicación intentamos desde nuestras distintas capacidades abrirnos paso en la a veces tan poco clara realidad. Vamos, que no es tanto si las palabras están escritas en verde o en azul, como lo que las palabras intentan decir. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4xkQRRe1I/AAAAAAAAF5E/VaPiVLWxZMg/s1600-h/Img_7658.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088559127887706962" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4xkQRRe1I/AAAAAAAAF5E/VaPiVLWxZMg/s800/Img_7658.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una de las finalidades de las palabras deberían ser la de ayudarnos a construir un mundo mejor, y no precisamente un mundo que nos viene dado por los hábitos, las costumbres, la voz del Papa o la conciencia moral de los integristas de todo tipo. Hace media hora oímos jaleo en la calle y nos asomamos a la ventana; abajo desfilaba un numeroso grupo de fieles de Alá que emitían gritos y voces a la casi vacía calle por la que pasaban. En alguna pancarta se leía: “Bring the penalty death”; en otra: “África islámica”. Los carteles los firmaba una comisión que parecía velar por el restablecimiento de “las buenas costumbres” en esta parte del mundo. Igual más o menos que el Vaticano lo hace en el hemisferio norte. En la manifestación participaban numerosas mujeres bajo el telaje negro del sadhor. Interrumpí estas líneas para mirar por la ventana. Me vino en seguida aquel concepto tan querido que aprendimos en los tiempos en que en las calles de Madrid se gritaba de continuo por la amnistía y la libertad: recuperar la palabra. Pertenecía al lenguaje de la pedagogía de Paulo Freire, ese libro que había que buscar en la trastienda de Fuentetaja porque estaba tan prohibido: Pedagogía del oprimido. Debería ser posible que el ciudadano de a pie recuperara la palabra, su palabra. Estamos inmersos en un mundo que nos absorbe, nos deja poco tiempo para elegir y pensar, nos empuja con la necesidad de conseguir dinero; es difícil saber a ciencia cierta cual es nuestra palabra, cual nuestro pensamiento, conocer el origen de nuestras ideas. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4xkARRe0I/AAAAAAAAF48/J53GHYXae_4/s1600-h/Img_7652.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088559123592739650" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4xkARRe0I/AAAAAAAAF48/J53GHYXae_4/s800/Img_7652.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No hay tiempo para ello; sufrimos la ilusión de que somos nosotros los que pensamos cuando es en realidad el sistema que lo hace por nosotros: la prensa, la televisión, los grupos de presión, sean estos políticos, religiosos o simplemente encandiladores de la moral pública. El integrismo se sustenta sobre una inmensa masa sin formación adecuada; de parecida manera muchas de las verdades de nuestro mundo, entre ellas el consumo y el dinero, viven de la ausencia crítica y del adormecimiento que produce en las personas la imposibilidad de expresar su vida en términos de sus propios criterios individuales. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4xkARRezI/AAAAAAAAF40/r8qTBX4f1jI/s1600-h/Img_7647.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088559123592739634" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4xkARRezI/AAAAAAAAF40/r8qTBX4f1jI/s800/Img_7647.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Y cómo va a ser posible, Marisa, orientarse en la realidad y salir adelante con ella si no expresamos con cierta contundencia esas “verdades” que cada uno vamos encontrando en nuestro camino; esas verdades que son de lo más preciado de nosotros mismos porque han salido de nuestras manos, porque hemos sido nosotros los que las hemos parido?&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4zPwRRe5I/AAAAAAAAF5k/efF3-3RbVJk/s1600-h/Img_7726.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088560974723644306" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4zPwRRe5I/AAAAAAAAF5k/efF3-3RbVJk/s800/Img_7726.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-1439193087804420850?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/1439193087804420850/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=1439193087804420850' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/1439193087804420850'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/1439193087804420850'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/07/el-derecho-de-expresin.html' title='El derecho de expresión'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rp4zPwRRe6I/AAAAAAAAF5s/hz-12w6BVR8/s72-c/Img_7759.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-8925125264909462556</id><published>2007-07-16T23:55:00.000-07:00</published><updated>2007-07-17T00:12:54.296-07:00</updated><title type='text'>Ecuanimidad</title><content type='html'>Ciudad del Cabo, 16 de julio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxoWwRReTI/AAAAAAAAF0k/3fEKbiRZrAY/s1600-h/Img_7477.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088056419145578802" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxoWwRReTI/AAAAAAAAF0k/3fEKbiRZrAY/s800/Img_7477.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Acceder a la historia de los pueblos sentado junto a la ventana de una habitación en un último piso de un céntrico hotel de Ciudad del Cabo desde donde se admira la bella silueta de los rascacielos, a contraluz de un atardecer ya avanzado, me trae hoy una disposición a la ecuanimidad no muy frecuente en mí cuando se trata de hacer un repaso a la historia colonial de los últimos doscientos años. Pienso en esa palabra, ecuanimidad, y en la difícil tarea que el vocablo evoca. Ningún pueblo colonizador -o invasor que sería un término más apropiado- se libra de tener en su curriculum el exterminio de muchos millares de nativos allá donde fuere la tierra en donde se aposenta; sin embargo la brutalidad de la ocupación japonesa en todo el área del Pacífico e Indochina, o el modo en cómo los holandeses utilizaron Indonesia como si fuera una simple plantación, se matiza en otras naciones, que de un modo u otro sí hicieron una aportación más o menos importante a la economía o entorno cultural de las zonas colonizadas.&lt;br /&gt;Paseando por las calles de las ciudades de este país, habría que ser ciego para no llegar a ver inmediatamente la gran diferencia que hay entre la población blanca y la negra. Para nosotros, herederos de una cultura democrática ya antigua, el asunto del apartheid es algo que produce retortijones de tripa sólo pensar en ello. Pero no es muy diverso a otras situaciones en donde las diferencias raciales no son tan notables. Recuerdo, cuando visitaba algunos museos de los países andinos, ese gran quiebro allá por 1492, al pasar de una sala a otra, en la mayoría de los casos una cultura en las cercanías del neolítico (en otros casos no tanto debido a los incas) daba lugar directamente a los tiempos del Renacimiento europeo. Los pueblos andinos habían dado un salto en el tiempo de miles de años y habían aterrizado de golpe en el otro extremo, muchos siglos después, cargados con sus herramientas y armas paleolíticas. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxpggRRefI/AAAAAAAAF2E/q0hDO536Oa4/s1600-h/Img_7658.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088057686160931314" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxpggRRefI/AAAAAAAAF2E/q0hDO536Oa4/s800/Img_7658.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;En África no fue muy diferente. ¿Son los hombres y mujeres de raza negra, considerados como entorno, posibilidades, cultura, igual que aquellos otros, hijos de una cultura milenaria? Está claro que no; ni las posibilidades, ni la cultura, ni la preparación técnica son iguales. También los cholos y cholas de La Paz, en Bolivia, son diferentes; y la gente que viven en los arrabales de Lima; o los yanomanis que habitan el interior de la selva del Orinoco. Les quedan generaciones todavía para alcanzar un status que se parezca al de Occidente. En Ciudad del Cabo los mendigos son negros, piden monedas, hablan de Mandela; ¿cuándo los hijos de estos mendigos podrán graduarse en una universidad? &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxpgARRedI/AAAAAAAAF10/54YfZScjExI/s1600-h/IMG_7647.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088057677570996690" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxpgARRedI/AAAAAAAAF10/54YfZScjExI/s800/IMG_7647.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hay una pregunta quizás oportuna: ¿Sin la feroz rapiña, sin la extorsión de unos sobre otros, sin el aprovechamiento de los más capaces sobre los más débiles, como es el caso en las ocupaciones de todo tipo -y dado que el espíritu de alma caritativa es un producto que raramente crece en los huertos del mundo “civilizado”-, habría sido posible el desarrollo, poco o mucho, que han alcanzado en la actualidad los países de este continente? &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxoXgRReXI/AAAAAAAAF1E/7ETFj0YMaPw/s1600-h/Img_7557.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088056432030480754" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxoXgRReXI/AAAAAAAAF1E/7ETFj0YMaPw/s800/Img_7557.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxpQARReaI/AAAAAAAAF1c/IXQkjHH7wxM/s1600-h/Img_7604.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088057402693089698" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxpQARReaI/AAAAAAAAF1c/IXQkjHH7wxM/s800/Img_7604.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Intentar ser ecuánimes puede pasar por acercarse a estos problemas con un poco de realismo, quizás más humildemente dispuestos a reconocer el lado positivo de la brutalidad occidental; hasta las masacres de Pizarro, de Cortés, los desafueros de Magallanes en Filipinas podrían ser vistos con el grado de bondad de quien estima que el mundo no cambia ni progresa de la mano de la filantropía, sino más bien bajo la tutela del renegrido egoísmo. Porque suponer que tanto ferviente creyente -absolutamente todos los colonizadores, al menos nominalmente, lo eran- debía usar de la caridad más que de la codicia, es algo que habría estado en contradicción interna con ese amasijo de mentiras que viven como los gusanos dentro de la parafernalia del cristianismo. También está por otra parte esos personajes históricos que teniendo tras de sí un reguero de exterminio no dejan por ello de ser admirados fervorosamente; aquella devoción, por ejemplo, de Fabrizio, el personaje de Stendhal en La cartuja de Palma, cuando recorre enfebrecido los campos de batalla de Waterloo tras el rastro de su admirado Napoleón. No sólo admirado, sino que sirvió como eficaz transmisor de la cultura y del progreso, de las ideas de la Revolución Francesa. También hay quien dice que las guerras son necesarias, que despabilan a los pueblos. Quizás fuera necesaria tanta barbarie para llegar donde llegamos, y sin justificar la barbarie tengamos que echar mano de la ecuanimidad para entender que las cosas no pudieron ser muy diferentes de cómo fueron, pese a nuestra necesidad de encerrar dentro de la moralidad los hechos históricos. También una parte de la lectura del apartheid podría hacerse desde una minoría, los afrikáners, que se defendió de una avasalladora mayoría negra con uñas y dientes, a fin de conservar sus privilegios. Como los americanitos, que bajo la égida del señor Bush padre hacían de la defensa de su estilo de vida una bandera con la que pisotear a sus hermanos los irakíes. &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxoXQRReVI/AAAAAAAAF00/-EnxjCxTTGM/s1600-h/Img_7540.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088056427735513426" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxoXQRReVI/AAAAAAAAF00/-EnxjCxTTGM/s800/Img_7540.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El sistema capitalista es también rapiña y extorsión de unos pocos sobre la gran mayoría, sin embargo también es cierto que es el sistema que produce una mayor riqueza y que puede alimentar a más personas; le sucede lo que a la macana esa de la democracia; no es lo mejor, ni mucho menos, pero sí quizás sea lo menos malo. A falta de pan buenas son tortas, que diría mi madre.&lt;br /&gt;¿Bastarán en África unas pocas generaciones para ponerse al día? ¿Es posible atravesar el largo laberinto de la historia y la cultura, la acumulación de tantos esfuerzos, la Revolución Industrial, la lucha por la democracia, los avances científicos, y colocarse sin más al otro extremo, en el siglo XXI? Hay países en el área geográfica que vengo recorriendo que sí están siendo capaces de ello, el más notable es Singapur, cuyos ingresos dependen esencialmente del sector servicios; Malasia, por su parte, cuenta con estar en una década a la altura de Europa. Sin embargo tanto Indonesia como Filipinas, como India necesitarán mucho más tiempo para que sus habitantes puedan tener un nivel adquisitivo y cultural similar al que hay en Occidente.&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxpPgRReYI/AAAAAAAAF1M/FM7Zo6NxX9U/s1600-h/Img_7578.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088057394103155074" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxpPgRReYI/AAAAAAAAF1M/FM7Zo6NxX9U/s800/Img_7578.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; En África, las universidades que hay apenas superan el medio siglo de existencia, y es obvio que los países sólo se pueden desarrollar si se desarrollan sus recursos humanos.La afición a arreglar el mundo quizás tenga que rendirse a la evidencia de que el camino que se hizo hasta ahora no podía ser muy diferente del que fue, al menos mientras no salvemos esa evidencia de que la filantropía no parece ser algo inherente a la condición humana, a juzgar por la historia. A estos países les queda por delante la prioridad de desarrollar sus recursos humanos; ese tiempo en que la educación sea efectiva para toda la población. No parece que en Sudáfrica esta diferencia entre blancos y negros vaya a mantenerse durante mucho tiempo si importantes recursos económicos se dedican a la educación. Oímos hablar con frecuencia en nuestro viaje del gobierno como alma benefactora. No sabemos bien hasta donde llega el esfuerzo, pero también es cierto que esta democracia no ha cumplido apenas las dos décadas. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxoXgRReWI/AAAAAAAAF08/Mjk5MDBOBsI/s1600-h/Img_7554.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088056432030480738" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxoXgRReWI/AAAAAAAAF08/Mjk5MDBOBsI/s800/Img_7554.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxoXARReUI/AAAAAAAAF0s/aRJu61FhNg4/s1600-h/Img_7491.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088056423440546114" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxoXARReUI/AAAAAAAAF0s/aRJu61FhNg4/s800/Img_7491.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxpQARRebI/AAAAAAAAF1k/SuTD6Uh36TA/s1600-h/Img_7609.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088057402693089714" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxpQARRebI/AAAAAAAAF1k/SuTD6Uh36TA/s800/Img_7609.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxpQQRRecI/AAAAAAAAF1s/Cbt4F9DQLtY/s1600-h/Img_7623.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088057406988057026" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxpQQRRecI/AAAAAAAAF1s/Cbt4F9DQLtY/s800/Img_7623.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxpgQRReeI/AAAAAAAAF18/0zVmj9X46VI/s1600-h/Img_7652.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088057681865964002" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxpgQRReeI/AAAAAAAAF18/0zVmj9X46VI/s800/Img_7652.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-8925125264909462556?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/8925125264909462556/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=8925125264909462556' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/8925125264909462556'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/8925125264909462556'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/07/ecuanimidad.html' title='Ecuanimidad'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpxoWwRReTI/AAAAAAAAF0k/3fEKbiRZrAY/s72-c/Img_7477.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-4487516932464133207</id><published>2007-07-16T02:43:00.000-07:00</published><updated>2007-07-16T03:08:56.976-07:00</updated><title type='text'>450 millones de años</title><content type='html'>Ciudad del Cabo, 15 de julio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps-QARRdiI/AAAAAAAAFuA/UgFy9fewsdw/s1600-h/Img_7304.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087728648716383778" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps-QARRdiI/AAAAAAAAFuA/UgFy9fewsdw/s400/Img_7304.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Caminamos por la península Robberg, un parque natural en las cercanías de Plettenberg Bay. Un cartel narra la historial de los últimos cuatrocientos cincuenta millones de años del lugar. En la línea del tiempo, a la derecha, como un diminuto punto, aparece la silueta de los primeros homínidos, un grano de arena en el relato de la historia del mundo.&lt;br /&gt;Unos ridículos pocos años en relación a los seis mil quinientos millones de la historia del planeta. Y mirando todo esto recuerdo alguna de las discusiones con mi amiga con nombre de flor, esas ideas suyas: hemos vivido otras vidas, transmigramos, todo ese complejo de relaciones con nuestros yoes antes y después de la muerte. Algo no muy lejano al espíritu de todas las religiones. &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RptAOQRRdlI/AAAAAAAAFuY/gwMfN3bMTVM/s1600-h/Img_7373.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087730817674868306" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RptAOQRRdlI/AAAAAAAAFuY/gwMfN3bMTVM/s800/Img_7373.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hemos escalado un alto promontorio y desde la cumbre vemos a las focas y a los lobos marinos desperezarse al sol sobre un resalte rocoso; un poco más allá del borde externo del acantilado está el mar rompiente donde los delfines juegan a hacer cabriolas en el aire. La estela del sol se tiende vibrante sobre el océano; la línea de la costa, al otro lado, envuelta en una calina sobre la que sobresalen las montañas de Tsitsikalmma, cierran en un inmenso círculo de luz el horizonte. Si suprimiéramos el rastro de las construcciones que se levantan junto a la playa, hiciéramos desaparecer el camino que se adentra en el promontorio de la península rodeándolo, y nos quedáramos con el ruido de las olas, con el vuelo de las gaviotas, con el cielo azul y la amable belleza del lugar tan solo, igual podríamos imaginar ese tiempo en que al hombre todavía le faltaban algunos cientos de millones de años para nacer. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RptAiARRdqI/AAAAAAAAFvA/y9zTvTyXduM/s1600-h/Img_7466.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087731156977284770" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RptAiARRdqI/AAAAAAAAFvA/y9zTvTyXduM/s800/Img_7466.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps-PwRRdgI/AAAAAAAAFtw/dymfLU4-kNQ/s1600-h/Img_7286.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087728644421416450" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps-PwRRdgI/AAAAAAAAFtw/dymfLU4-kNQ/s800/Img_7286.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Un tiempo en que los seres de la tierra no necesitaban a los dioses para existir; un tiempo en que probablemente habría sido absurdo la existencia de las reencarnaciones, que parece sólo acta para seres inteligentes dotados de eso que llamamos alma y que es el objeto de las religiones y las transmigraciones más allá de nuestra consistencia física. También un tiempo en que habría sido absurda la presencia de un dios sin un ser inteligente que pudiera reconocerle como tal.&lt;br /&gt;¿Tuvieron que esperar los dioses, sumidos en el vacío de la nada, a que lo que ese ser que iba a convertirse en hombre bajara de los árboles y a que su capacidad craneana adquiriera suficiente dimensión para que éstos tuvieran necesidad de ellos? Las pruebas de la existencia de Dios que estudiábamos en los libros de filosofía del bachillerato, hoy pueden parecer simples juegos de lógica para entretenimiento de colegiales. Un dios que se pasa pacientemente seis mil quinientos millones de años esperando a que aparezca un ser que sea capaz de reconocerle y rendirle culto es absurdo, por mucho que fueran las ganas de ese dios de que se le rindiera pleitesía por encima de cualquier otro ser. No puede ser, habría sido una espera excesiva; no, demasiados siglos de aburrimiento por medio. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps-PwRRdhI/AAAAAAAAFt4/AVudJTV0ioY/s1600-h/Img_7289.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087728644421416466" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps-PwRRdhI/AAAAAAAAFt4/AVudJTV0ioY/s800/Img_7289.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Y por otra parte, desde la vertiente de las creencias en las reencarnaciones o de la existencia de otras vidas pasadas o futuras; o de esto que tanto discutía con mi amiga de la posibilidad de volver a otros momentos de una vida anterior mediante ejercicios de regresión; ¿cómo suceden estas cosas?, ¿en qué momento de la etapa de la evolución del hombre se produce, se puede hablar de esas existencias que traspasan las fronteras de la muerte? &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RptAiQRRdrI/AAAAAAAAFvI/n9nwysP_Nbg/s1600-h/Img_7468.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087731161272252082" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RptAiQRRdrI/AAAAAAAAFvI/n9nwysP_Nbg/s800/Img_7468.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RptAOQRRdmI/AAAAAAAAFug/xoKEHNdC9k8/s1600-h/Img_7394.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087730817674868322" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RptAOQRRdmI/AAAAAAAAFug/xoKEHNdC9k8/s800/Img_7394.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A mí se me hace incómoda esa sensación de que el hombre quiera, en ese minúsculo, inapreciable momento de la historia del planeta, hacerse una interpretación de la vida para su uso exclusivo. ¿En qué instante, por cierto, homo erectus, habilis, sapiens?, ¿acaso fue más adelante, en el Paleolítico Superior, en Neolítico?, ¿tenía esta existencia tras la muerte el hombre de Neanthertal, el de Cromagnon?, ¿o acaso hubo que esperar a Platón para que el hombre adquiera la certeza de haber vivido una vida anterior?&lt;br /&gt;Y se me hace incómoda creo por ese afán que podemos llegar a demostrar cuando situándonos más allá de nuestra humilde condición de ser que nace, se&amp;shy; desarrolla y muere; como si el hombre quisiera elevarse intentando tirarse de los pelos para arriba, haciendo lo posible por dar pedigrí a su existencia al intentar colocarse por encima del proceso natural de la muerte de la que no se salva ningún ser vivo. &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RptAOgRRdnI/AAAAAAAAFuo/UInQGUc1MQ8/s1600-h/Img_7455.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087730821969835634" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RptAOgRRdnI/AAAAAAAAFuo/UInQGUc1MQ8/s800/Img_7455.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El mar rompía al fondo estrepitosamente, las focas tomaban el sol, un ave desconocida de proporciones parecidas a un cernícalo se sostenía inmóvil en el aire batiendo las alas mientras hacía la corte a su compañera posada en una rama próxima; mientras, a su vez, Victoria fotografiaba a ésta, que indiferente y un poco estirada ella, como fémina muy segura de su valía, miraba hacia el horizonte. La montaña dejaba al aire tres estratos diferentes correspondientes a épocas distintas; entre uno y otro distaba la friolera de algún centenar de millones de años. Hasta Darwin era inconcebible entender una evolución de la manera en como la entendemos ahora; jugaba a su favor una valoración del tiempo muy diferente; ya no era necesario dilatar la edad de Matusalén o de algún relevante personaje bíblico para llenar la inmensidad de tiempo que poco a poco se iba dilatando cada vez más con los conocimientos científicos. Entender la evolución sólo fue posible cuando el nacimiento de la vida pudo retrotraerse a miles de millones de años atrás. Empinarse sobre los estratos y los cantos rodados de la península Robberg, cerrar los ojos e intentar ver en qué podía consistir lejanamente eso de cuatrocientos cincuenta millones de años, ayudaba a ver desde una perspectiva muy diferente los problemas de teología o aquellos temas de discusión que nos habían acompañado en nuestro viaje por India. Mi sensación era de que el hombre, asumido de una relevancia excesiva, que no tiene en cuenta su pequeñez en el tiempo y en el espacio, intenta saciar necesidades “espirituales” o anímicas de orden diverso poniendo el universo a su disposición o interpretando la realidad global desde un centro en donde él es la explicación y la razón de toda existencia; se hace un hueco muy personal en la realidad, una excepción en el mundo de los seres vivos, intentando con ello salvarse de la muerte, pensando incluso que su existencia trasciende en sentido inverso su propia vida. Un mundo en donde el nacimiento y la muerte serían simples accidentes, saltos existenciales entre una y otra realidad en donde los sujetos pueden o no conservar su propia identidad, según las creencias que se tengan. &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps-QQRRdkI/AAAAAAAAFuQ/eIh9VIdOKUs/s1600-h/Img_7354.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087728653011351106" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps-QQRRdkI/AAAAAAAAFuQ/eIh9VIdOKUs/s800/Img_7354.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La geología, los paisajes, las transformaciones del relieve, el movimiento de los continentes, transmitían hoy la sensación de provisionalidad y pequeñez del hombre sobre la tierra; los estratos de la península de Robberg, como aquellos números también incomensurables de uno de los personajes a los que visita en su asteroide el Principito, hacían del paseo por esta parte de la costa africana una reflexión sobre la existencia de Dios y de la otra vida. Las sensaciones tienen a veces una fuerza impositiva de la que carecen los razonamientos, y hoy su empuje era enorme: la vida se simplificaba, la existencia de Dios era negada por la convulsión de la vida, por la erosión, por nuevos movimientos de tierra; los avatares del planeta se sucedían unos a otros por el efecto combinado de la meteorología, la geología, la vida en continua transformación. Una existencia loca si se quiere pero liberada de la fatiga de seres todopoderosos fabricados para paliar nuestra incapacidad para ser hombres y mujeres sin destetar. &lt;br /&gt;¿Que hay que morirse?, pues nos morimos, qué coño.&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RptAOwRRdpI/AAAAAAAAFu4/Nn1wgtq5FZE/s1600-h/Img_7466.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087730826264802962" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RptAOwRRdpI/AAAAAAAAFu4/Nn1wgtq5FZE/s800/Img_7466.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps-QARRdjI/AAAAAAAAFuI/xstj8wJbpMQ/s1600-h/Img_7320.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087728648716383794" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps-QARRdjI/AAAAAAAAFuI/xstj8wJbpMQ/s800/Img_7320.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RptAOgRRdoI/AAAAAAAAFuw/p3A4iMjJFLE/s1600-h/Img_7460.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087730821969835650" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RptAOgRRdoI/AAAAAAAAFuw/p3A4iMjJFLE/s800/Img_7460.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-4487516932464133207?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/4487516932464133207/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=4487516932464133207' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/4487516932464133207'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/4487516932464133207'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/07/450-millones-de-aos.html' title='450 millones de años'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps-QARRdiI/AAAAAAAAFuA/UgFy9fewsdw/s72-c/Img_7304.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-5415225060092213058</id><published>2007-07-16T02:26:00.000-07:00</published><updated>2007-07-16T02:42:34.520-07:00</updated><title type='text'>Solo piedras</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;Peninsula de Robberg, Plettenberg, 14 de julio&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Variaciones sobre el mismo tema&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps8mQRRddI/AAAAAAAAFtY/JvZFKmIfVxQ/s1600-h/Img_7452.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087726831945217490" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps8mQRRddI/AAAAAAAAFtY/JvZFKmIfVxQ/s800/Img_7452.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps8mARRdbI/AAAAAAAAFtI/HqwQVHeRL2M/s1600-h/Img_7413.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087726827650250162" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps8mARRdbI/AAAAAAAAFtI/HqwQVHeRL2M/s800/Img_7413.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps8mQRRdcI/AAAAAAAAFtQ/WUAv3fXHwKs/s1600-h/Img_7442.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087726831945217474" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps8mQRRdcI/AAAAAAAAFtQ/WUAv3fXHwKs/s800/Img_7442.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps8mgRRdeI/AAAAAAAAFtg/1ATuiJ2p8bc/s1600-h/Img_7443.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087726836240184802" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps8mgRRdeI/AAAAAAAAFtg/1ATuiJ2p8bc/s800/Img_7443.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps8mwRRdfI/AAAAAAAAFto/zYtQtv-zXpw/s1600-h/Img_7453.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087726840535152114" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps8mwRRdfI/AAAAAAAAFto/zYtQtv-zXpw/s800/Img_7453.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps7nARRdWI/AAAAAAAAFsg/DxV-1eunaYY/s1600-h/Img_7302.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087725745318491490" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps7nARRdWI/AAAAAAAAFsg/DxV-1eunaYY/s800/Img_7302.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps7nQRRdXI/AAAAAAAAFso/I6LpOhi4vwI/s1600-h/Img_7381.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087725749613458802" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps7nQRRdXI/AAAAAAAAFso/I6LpOhi4vwI/s800/Img_7381.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps7ngRRdYI/AAAAAAAAFsw/bYJ4u094Bjc/s1600-h/Img_7383.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087725753908426114" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps7ngRRdYI/AAAAAAAAFsw/bYJ4u094Bjc/s800/Img_7383.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps7nwRRdaI/AAAAAAAAFtA/R7bEgKy5KfM/s1600-h/Img_7410.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087725758203393442" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps7nwRRdaI/AAAAAAAAFtA/R7bEgKy5KfM/s800/Img_7410.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-5415225060092213058?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/5415225060092213058/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=5415225060092213058' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/5415225060092213058'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/5415225060092213058'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/07/solo-piedras.html' title='Solo piedras'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rps8mQRRddI/AAAAAAAAFtY/JvZFKmIfVxQ/s72-c/Img_7452.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-8072340927838070261</id><published>2007-07-11T04:06:00.000-07:00</published><updated>2007-07-11T04:24:08.515-07:00</updated><title type='text'>Warning</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;Pretemberg Bay- Sudáfrica, 11 de Julio&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS6kBx1fsI/AAAAAAAAFnc/14NH_pPL4LI/s1600-h/Img_7202.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5085895007323651778" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS6kBx1fsI/AAAAAAAAFnc/14NH_pPL4LI/s800/Img_7202.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;En Canadá el cartel "advertencia–peligro" prolifera en todo el país, unos cartelitos que ponen en alerta al viajero y al ciudadano allá por donde pase; material para ciudadanos adormilados, sobrepotegidos; ciudadanos del porvenir, vamos, de esos de los que se hará cargo en el futuro un estado que pensará en todo, hasta cuando y cómo sea necesario echar un polvo. En Canadá el cartel WARNING sirve para alertar a los amorosos padres para que sus cachorros no sufran grandes percances cuando caminaban, por ejemplo, por un parque nacional: la posibilidad de sufrir una raspadura en la rodilla, caer en un precipicio de diez o quince centímetros; cosas así. También servía para poner en guardia a los ciudadanos de ese espécimen tan poco deseado, los cacos; y para ello los carteles habían adoptado la imaginería de los comix: antifaz negro, ojos escrutadores, gorrita de paño a lo Sheerlock Holmes. Lo más que le podía ocurrir a un obediente ciudadano canadiense si no tenía en cuenta la advertencia, parecía, era que se hiciera un raspón o que le desapareciera la cartera del bolsillo. En cualquier modo se trata de una raza bien alimentada, no era mucho el peligro. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS6jhx1fqI/AAAAAAAAFnM/i4I14nw3zNU/s1600-h/Img_7128.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5085894998733717154" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS6jhx1fqI/AAAAAAAAFnM/i4I14nw3zNU/s800/Img_7128.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Aquí en Johannesburgo la cosa es bien diferente, los warnings no van dirigidos al ciudadano de a pie sino a una amplia, parece, generalidad de malhechores que merodean especialmente después de la caída del sol por la ciudad. El warning que aparecía junto a la estación de autobuses, encuadrado en la clásica forma de la chapa policial a que nos tienen acostumbrados las películas del oeste, decía: "Los transgresores serán disparados, y si resultan ilesos serán disparados de nuevo". Nuestro autobús se había parado frente a una cancela donde colgaba este cartel de letras blancas sobre fondo azul; mi mirada escrutaba la calle intentando contrastar la información recibida con la realidad: gente normal que iba de aquí para allá; negros todos pero gente corriente. Lugar infecto: warning, ghetto bajo el parasol de los modernos rascacielos, las tiendas de Benetton, toda la luminotecnia y oferta de consumo de una moderna ciudad. Y sin embargo la calle, parece, estaba podrida. &lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS8fBx1fxI/AAAAAAAAFoE/FMXzRIbPN30/s1600-h/Img_7097.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5085897120447561490" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS8fBx1fxI/AAAAAAAAFoE/FMXzRIbPN30/s800/Img_7097.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Días después estamos en Durban, en la costa del océano Índico; el dueño del hotel nos alerta en seguida, que no salgamos a la calle después del atardecer, nada de dinero en los bolsillos, caminar lejos de la gente, no llevar mochila, no ser centro de atención, dejar el disfraz de turista en la habitación del hotel. Uno de aquellos días, al final de la tarde, preguntamos a un hombre de raza blanca, uno de los pocos con los que nos cruzamos, por un cajero; nos mira con los ojos de plato. No, no es aconsejable sacar dinero a esa hora. Luego se lo piensa y, ante nuestra insistencia, decide acompañarnos; nos mete por un laberinto de calles arriba y abajo que no tiene otro objeto que despistar a un posible perseguidor de los dineros del turista. Al fin entramos en una entidad bancaria, Victoria se acerca al cajero y nosotros montamos guardia, él mira constantemente el movimiento de la gente que pasa, el entrecejo arrugado, los ojos escrutadores. Cuando ella ya ha conseguido el dinero nos indica el camino de la calle, pero huye de la acera, nos hace caminar por la calzada, mira constantemente a los lados y no ceja hasta que estamos en la puerta del hotel.&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS8ehx1fvI/AAAAAAAAFn0/zeDEaE0yyZQ/s1600-h/Img_7040.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5085897111857626866" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS8ehx1fvI/AAAAAAAAFn0/zeDEaE0yyZQ/s800/Img_7040.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;¿Será cierto? La verdad es que a uno le entran ganas de que lo asalten para comprobar primero si es verdad aquello y segundo para ver en qué consiste la fuente de tanto miedo que circula por la calle, ¿simples carteristas?, ¿rufianes armados de navajas dispuestos a rajarle a uno la tripa por unos pocos billetes de banco?, ¿gente armada dispuesta a liarse a tiroz? Otra tarde paro a un coche de la policía. Conduce una mujer negra de enormes proporciones; su cabeza roza el techo del vehículo; la compañera, ésta de raza blanca y también con aspecto de armas tomar, atiende a mis preguntas. Tendría que coger a las cinco de la mañana del día siguiente un taxi que me lleve a la estación, ¿sería recomendable salir a la calle a buscarlo?, pregunto. Por supuesto que no, no sería buena idea, más bien es bastante peligroso. Un asunto menos, encargaremos al dueño del hotel que nos lo gestione. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS8exx1fwI/AAAAAAAAFn8/SK2FvA2AH1M/s1600-h/Img_7070.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5085897116152594178" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS8exx1fwI/AAAAAAAAFn8/SK2FvA2AH1M/s800/Img_7070.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS6jRx1fpI/AAAAAAAAFnE/Nm1Pvj7yIvg/s1600-h/Img_7114.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5085894994438749842" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS6jRx1fpI/AAAAAAAAFnE/Nm1Pvj7yIvg/s800/Img_7114.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Coetzee, un novelista sudafricano que ya me cautivó hace años con su En medio de ninguna parte, explora en su novela que leo estos días, Desgracia (un título que yo creo desafortunado y que cambiaría por deseo –Desirée-), alguna de las raíces de los males de este país. Blancos y negros. No han transcurrido todavía dos décadas desde que los negros eran aquí la escoria de la sociedad mientras que los blancos lo poseían todo. Desde la creación por los holandeses de la colonia de Ciudad del Cabo en el siglo XVII, el avance de los blancos fue implacable, primero desposeyeron a los bantúes, que eran agricultores y ganaderos, de sus mejores tierras e hicieron de la esclavitud el principal instrumento del desarrollo de su riqueza; más tarde avanzaron hacia el norte, y como el único modo de apoderarse de las tierras fértiles era la conquista, y además disponían de armas de fuego, se hicieron con las tierras de los hotentotes, los bosquimanos y más tarde dominaron en el noreste a los zulúes. El sentimiento de superioridad de los boers respecto a los negros se remonta al principio de aquellos tiempos; los hombres de raza negra no parecían tener para ellos más consideración que las de un animal; un sentimiento que no compartían los ingleses cuando éstos ocuparon el sur del continente. La fuerza y el tesón en cómo los blancos han mantenido una salvaje discriminación y una acaparación de los recursos hasta tiempos tan recientes (Nelson Mandela fue liberado en el año mil novecientos noventa) parece ser el precio de una sociedad, todavía en construcción, necesitará para poder convivir de hecho en una situación de igualdad. Mientras tanto, aquí y allá, dentro de la existencia de un país moderno que poco se diferencia de la abundancia europea, cunde la alerta y la situación de peligro, es el tributo, diría el protagonista de la novela de Coetzee, el pago histórico que se hace tras décadas de opresión de una raza sobre la otra. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS8fBx1fyI/AAAAAAAAFoM/14VNcohIZ6U/s1600-h/Img_7106.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5085897120447561506" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS8fBx1fyI/AAAAAAAAFoM/14VNcohIZ6U/s800/Img_7106.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La hija del protagonista, blanca, ha sido violada salvajemente por dos individuos de raza negra. Los violadores han destrozado la casa, han robado todo lo que han encontrado a su paso. Un incidente más en la gran campaña de redistribución, dice David Lurie, el estudioso de Wordsworth y Byron que se ha visto privado de su trabajo en la universidad tras un affaire con una alumna. Estamos hablando de algo completamente nuevo, le dice en un momento a su hija; estamos hablando de la esclavitud. Si te quedas aquí, ellos volverán, ellos pretenden que tú seas su esclava. "Fue la historia lo que habló a través de ellos –propone al fin-. Una historia llena de errores. Míralo de esa manera, puede que te ayude. Tal vez te pareciera algo personal, pero no lo fue. Fue algo heredado de los ancestro". &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS6khx1ftI/AAAAAAAAFnk/b5PnIMZMa80/s1600-h/Img_7209.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5085895015913586386" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS6khx1ftI/AAAAAAAAFnk/b5PnIMZMa80/s800/Img_7209.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una hipótesis de trabajo: el antiguo esclavo, el desecho de estas tierras dominadas hasta hace unos pocos años por los blancos, busca a la postre bajo el manto oscuro de su subsconsciente la esclavitud de los blancos. Y acaso todos estos warnings no sean otra cosa que la expresión de ese miedo que subyace ante las campañas de redistribución que se producen en el mundo entero cuando cacos, ladrones, violadores, asesinos, ocupan su tiempo y su voluntad en extorsionar la tranquilidad burguesa de los que lo tienen todo solucionado en la vida. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS6kBx1frI/AAAAAAAAFnU/JoI8wVcwnh8/s1600-h/Img_7198.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5085895007323651762" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS6kBx1frI/AAAAAAAAFnU/JoI8wVcwnh8/s800/Img_7198.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-8072340927838070261?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/8072340927838070261/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=8072340927838070261' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/8072340927838070261'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/8072340927838070261'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/07/warning.html' title='Warning'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RpS6kBx1fsI/AAAAAAAAFnc/14NH_pPL4LI/s72-c/Img_7202.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-3870144960723034088</id><published>2007-07-07T03:59:00.000-07:00</published><updated>2007-07-07T04:30:48.749-07:00</updated><title type='text'>Las fuentes de la emoción</title><content type='html'>Johannesburgo-Durban, 7 de julio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace días mandaba una carta a mis hijos en la que abundaba sobre un concepto que me es muy caro, indagaba en las fuentes de la emoción. Era un día de lluvia en la ciudad de Bombay. Esa mañana había decidido cancelar una apretada agenda. Llovía. A veces la lluvia estimula una parte puntual de mi cerebro, aquella en donde tiene lugar el nacimiento de las emociones. Sucedió entonces. &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ro9z5hx1foI/AAAAAAAAFm8/SJkCfjljAq0/s1600-h/Img_6978.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5084409936481713794" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ro9z5hx1foI/AAAAAAAAFm8/SJkCfjljAq0/s800/Img_6978.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Quizás mi organismo estaba predispuesto a ello. Llevaba días que necesitaba tranquilizarme. Demasiado ruido, demasiado movimiento el mío siempre de un lado para otro, quizás, aunque a veces fuera tan sólo ruido y movimiento bajo el hueso del cráneo. Aquella mañana abrí la espita y dejé que poco a poco el ruido fuera saliendo de mí; notaba cómo se escurría por mi ánimo abajo y en su lugar se instalaba un cierto silencio, un ruido de aguas lejanas. Me fui tras ellas; no era la fontana junto a la que dormía Alvargonzález, se trataba más bien del aliento de Ariel inspirando en Caliban un retorno al hombre bueno de Rouseau; Miranda andaba por allí como deseosa de interpretar aquella cantarina brisa que le venía tan de mañana junto al ruido del oleaje tranquilo tras un día de tempestad. Recordé unos párrafos de Pennac, creo que en El dictador y la hamaca, en que un personaje muere viendo una película de Chaplin. Tras la finalización de la película, la acomodadora mira absorta los ojos del espectador en cuyos pupilas ella todavía podía leer las fuentes de la emoción. &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ro9z5Rx1fmI/AAAAAAAAFms/FSk-poDLOj8/s1600-h/Img_6962.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5084409932186746466" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ro9z5Rx1fmI/AAAAAAAAFms/FSk-poDLOj8/s800/Img_6962.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Las fuentes de la emoción. Y la mañana discurría en los brazos de una larga digresión-susurro mientras la luz iba invadiendo nuestra habitación del último piso de la calle más concurrida de Bombay. Hasta Descartes correteaba por allí, y eso que cuando leí a este sabio apenas me enteré de nada; cosa que me sucede con cierta frecuencia, aunque también es verdad que aunque no me entere leyendo muchos libros, sí acierto de vez en cuando a hacerme con esas pequeñas joyas que todos los buenos libros guardan en su interior. La joya cartesiana decía, más o menos, que ya hará treinta años que lo leí, que las bases esenciales del conocimiento han de buscarse en la experiencia del propio vivir. Venía a decir que lo que hay que hacer para alcanzar la sabiduría es rastrillar la vida, buscar con la lupa de cazar mariposas bonitas aquello que durante nuestra existencia ha aventado nuestras emociones, nuestro infinito regocijo, el gusto por la vida, todas aquellas situaciones que nos han hecho sentirnos amorosamente bien.&lt;br /&gt;A las fuentes de la emoción le salieron también algunos otros brotes aquella mañana; uno hablaba sobre la necesidad de considerar la sinceridad como si fuera la clave que ha de sujetar el edificio de las relaciones y la convivencia; otro expresaba el hecho de que en general no nos tomamos la vida suficientemente en serio, precisamente porque no atendemos a ese conocimiento cierto que mana de la fuente de las emociones genuinas; y otro último que abogaba por un retorno a las fuentes y que no era otra cosa que decirse de continuo que hay que volver a ellas siempre; volver impenitentemente a nuestras raíces, a aquello que mana dentro de nosotros con cantarina alegría, perseguir el soplo ligero de Ariel, la sutil fuerza de lo importante, la entrañable convocatoria de los seres queridos; nosotros, nuestros muertos, sí, nuestros muertos (ayer mismo volví a reescribir la entrañable escena en que mi madre moría entre mis brazos mientras la chimenea vestía de amor y fuego el fin de una vida, confirmaba con su intemporal danza de rojo la sangre roja, la que nos da la vida pero también la muerte). Muertos y vivos; muerte y vida, son en cierto modo parte de la misma cosa; de aprender a morir puede nacer también la alegría; la alegría viene de la paz con uno mismo, de la paz con los otros, de la entrañable comunión de unos seres con otros. La muerte puede no importar; nadie puede quitarnos a un ser querido de entre los brazos, nadie. Vendrá la tristeza, porque la tristeza es a veces la manera en como nos encontramos con la esencia de nosotros mismos, con la de las personas que queremos; a veces la tristeza es un regalo, nuestros poros se abren, se bañan como una esponja de lo mejor de nosotros mismos, de lo mejor de los otros, estamos más cerca. No hace falta resistirla, ya se irá ella cuando lo crea conveniente; pero tampoco la alimentemos; lluvia que pasa. A la tarde la temperatura será más suave, los colores adquirirán las tonalidades pasteles de algunos cuadros de Cezanne; no pasa nada. Vivir con la lluvia, aprovechar ese ahondamiento en nosotros que produce la tristeza-lluvia, el ruido intemporal de esa fuente; fuente de las emociones. No hay otro modo de vivir la comunión con los otros. Saber que la vida es también tristeza, es congratularnos con nosotros mismos, con una parte de nuestro yo que no podemos desechar. &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ro9zCRx1fiI/AAAAAAAAFmM/uiU-r7nTWDE/s1600-h/Img_6943.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5084408987293941282" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ro9zCRx1fiI/AAAAAAAAFmM/uiU-r7nTWDE/s800/Img_6943.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sólo hay que intentar el equilibrio, un horizonte siempre, la utopía en la línea final del mar, allá donde los montes y el mundo parecen acabarse. Pero sin asustarse, ya conocéis aquella breve historia de Kalhil Gibram, esos dos personajes, la alegría y la tristeza, que al otro lado del río, en la distancia, confundían sus papeles y sus atuendos. Para el lejano viajero que las contemplaba no dejaban de ser un mismo personaje.&lt;br /&gt;Aquella mañana, escribiendo aquellas líneas, se me humedecen los ojos. Ni siquiera los espacios tan infinitos como la muerte son capaces de aminorar la extraordinaria presencia de los seres queridos. Y no hace falta echar cuenta de la física cuántica, es algo sinestésico, táctil a nivel emocional; todos estamos ahí. Tranquilo, no pasa nada, me decía.&lt;br /&gt;Llovía. La fuente de las emociones manaba en abundancia en aquella tierra de contrastes. Allá abajo, en lo hondo de la calle a la que yo me asomaba en Bombay, había un enorme charco. Veía a los transeúntes atravesarlo, no se molestaban en sortearlo, los saris rozaban el agua, las sandalias chapoteaban en su hondo, alcanzaban la orilla. Después, en algún momento, saldría el sol, las sandalias se secarían y el caminante del charco continuaría pensando en lo que tenía en mente antes de que dejara de llover: en su novia, en qué haría aquella tarde, en la última película que vio. No pasaba nada, obviamente... ya, de Perogrullo, pero no estaba mal volverlo a decir. En Europa vemos un charco y hacemos mil equilibrios para sortearlo; en India ni lo ven, lo atraviesan sin más. También la vida y la muerte son distintas en estos dos continentes. También es cierto que ahora no me quedaría a vivir en aquel país. Sin embargo India me seguía enseñando profunda e intensamente. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ro9zBxx1ffI/AAAAAAAAFl0/hatf2nOwQOc/s1600-h/Img_6911.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5084408978704006642" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ro9zBxx1ffI/AAAAAAAAFl0/hatf2nOwQOc/s800/Img_6911.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ro9zCBx1fgI/AAAAAAAAFl8/RD_2NwLLzhQ/s1600-h/Img_6923.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5084408982998973954" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ro9zCBx1fgI/AAAAAAAAFl8/RD_2NwLLzhQ/s800/Img_6923.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Las fuentes de la emoción. Hoy no es día de lluvia sino de sol; atravesamos el paisaje del cono sur africano, entre Johannesburgo y Durban, en la costa del mar Índico. Hay una palabra inglesa que me gusta especialmente, el verbo to struggle. Lo aprendí hace muchos años; me lo enseñó mi hijo Guille, un tiempo en que a ratos usaba parte de su paciencia para ayudarme a aprender inglés. To struggle, luchar contra algo, hacer con dificultad. Ayer aparecía constantemente en los paneles o en los vídeos que se proyectaban en el museo del Apartheid en Johannesburgo. El otro día recordaba junto a Soweto, otro lugar de Polonia, Austwich. Aquel verano de viaje por Polonia, cuando después de recorrer con el alma en un puño el entero escenario de los horrores nazis, ya parecía que el recorrido por el campo de concentración había finalizado, fuimos a parar a dos reducidas salas de donde colgaban un buen número de retratos. Se trataba de las imágenes de los hombre y mujeres que habían organizado y dirigido desde dentro del campo de concentración la resistencia, los que con grandes esfuerzos y extremo peligro de sus vidas fueron capaces de dar a conocer al mundo el genocidio que los nazis estaban perpetrando. Y a mi ánimo, que hasta entonces se había mostrado impresionado por el horror, pero tranquilo, empezó a manarle, mirando aquellos rostros, leyendo la lucha que habían llevado a cabo, una humedad que anegaba mis ojos. La emoción no venía del horror sino del conocimiento de la dura lucha que aquellos hombres sostuvieron en medio de dificultades inenarrables. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ro9zCBx1fhI/AAAAAAAAFmE/ANI0Xnr4vD4/s1600-h/Img_6933.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5084408982998973970" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ro9zCBx1fhI/AAAAAAAAFmE/ANI0Xnr4vD4/s800/Img_6933.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La fuente de la emoción. ¿Cuál era la razón de mi emoción ayer tarde mientras recorría las salas del museo del Apartheid? ¿En qué instante empezaron a humedecérseme los ojos hasta el punto de tener que buscar un rincón donde aquietar mi emoción? El museo es una sobria instalación de piedra en cuyo recorrido se van encontrando todas las claves de la historia del apartheid hasta el momento decisivo de la excarcelación de Nelson Mandela y su posterior ascensión a la presidencia de la nación. La emoción, en su punto final estaba compuesta por la acumulación de una larga historia en donde miles de personas habían perdido la vida en la lucha por la libertad. La fuente de mi emoción estaba clara, de la misma manera que lo estaba en Austwich; el recuerdo de esos hombres y mujeres era la fuente de la emoción de entonces.&lt;br /&gt;Las fuentes de la emoción, the struggle, la lucha decidida por un objetivo difícil, el cumplimiento de un proyecto importante. Todo el mundo tiene un puñado de emociones que recordar. Yo quiero terminar estas líneas recordando una emoción que me cogió de sorpresa; una mañana que alcancé una cumbre desde la que se veía el mar Cantábrico. Había partido a primeros del mes de julio de la orilla del mar Mediterráneo y durante cuarenta días había caminado en solitario por la espina dorsal del Pirineo. Cuando aquella mañana me asomé a una cumbre, que la luz de temprana del amanecer hacía agradable en extremo, me encontré de golpe con el mar. Fue bajando aquella ladera, rumbo al Cantábrico, que en determinado instante la emoción me desbordó, se me vidriaron los ojos y lloré lleno de una felicidad simple y hermosa. En aquellos minutos debieron de concentrarse las tormentas, los largos días de caminar bajo la lluvia o entre la niebla, la salvaje soledad de los hayedos, el eco de mis propios pasos desde el amanecer hasta el final de la tarde: una hermosa e inútil aventura en la que yo y mis emociones vivieron una intensidad poco habitual.&lt;br /&gt;¿Cuáles son las fuentes de las emociones de cada uno de nosotros?&lt;br /&gt;Y ahora, volviendo a Descartes, ¿no nos servirá conocer ese origen de las emociones para aprender a encontrar en la vida los caminos por los que hemos de echar a andar?&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ro9zCRx1fjI/AAAAAAAAFmU/GQNkttHFIdo/s1600-h/Img_6957.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5084408987293941298" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ro9zCRx1fjI/AAAAAAAAFmU/GQNkttHFIdo/s800/Img_6957.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Johannesburgo-Durban, 7 de julio&lt;br /&gt;Hace días mandaba una carta a mis hijos en la que abundaba sobre un concepto que me es muy caro, indagaba en las fuentes de la emoción. Era un día de lluvia en la ciudad de Bombay. Esa mañana había decidido cancelar una apretada agenda. Llovía. A veces la lluvia estimula una parte puntual de mi cerebro, aquella en donde tiene lugar el nacimiento de las emociones. Sucedió entonces. Quizás mi organismo estaba predispuesto a ello. Llevaba días que necesitaba tranquilizarme. Demasiado ruido, demasiado movimiento el mío siempre de un lado para otro, quizás, aunque a veces fuera tan sólo ruido y movimiento bajo el hueso del cráneo. Aquella mañana abrí la espita y dejé que poco a poco el ruido fuera saliendo de mí; notaba cómo se escurría por mi ánimo abajo y en su lugar se instalaba un cierto silencio, un ruido de aguas lejanas. Me fui tras ellas; no era la fontana junto a la que dormía Alvargonzález, se trataba más bien del aliento de Ariel inspirando en Caliban un retorno al hombre bueno de Rouseau; Miranda andaba por allí como deseosa de interpretar aquella cantarina brisa que le venía tan de mañana junto al ruido del oleaje tranquilo tras un día de tempestad. Recordé unos párrafos de Pennac, creo que en El dictador y la hamaca, en que un personaje muere viendo una película de Chaplin. Tras la finalización de la película, la acomodadora mira absorta los ojos del espectador en cuyos pupilas ella todavía podía leer las fuentes de la emoción.&lt;br /&gt;Las fuentes de la emoción. Y la mañana discurría en los brazos de una larga digresión-susurro mientras la luz iba invadiendo nuestra habitación del último piso de la calle más concurrida de Bombay. Hasta Descartes correteaba por allí, y eso que cuando leí a este sabio apenas me enteré de nada; cosa que me sucede con cierta frecuencia, aunque también es verdad que aunque no me entere leyendo muchos libros, sí acierto de vez en cuando a hacerme con esas pequeñas joyas que todos los buenos libros guardan en su interior. La joya cartesiana decía, más o menos, que ya hará treinta años que lo leí, que las bases esenciales del conocimiento han de buscarse en la experiencia del propio vivir. Venía a decir que lo que hay que hacer para alcanzar la sabiduría es rastrillar la vida, buscar con la lupa de cazar mariposas bonitas aquello que durante nuestra existencia ha aventado nuestras emociones, nuestro infinito regocijo, el gusto por la vida, todas aquellas situaciones que nos han hecho sentirnos amorosamente bien.&lt;br /&gt;A las fuentes de la emoción le salieron también algunos otros brotes aquella mañana; uno hablaba sobre la necesidad de considerar la sinceridad como si fuera la clave que ha de sujetar el edificio de las relaciones y la convivencia; otro expresaba el hecho de que en general no nos tomamos la vida suficientemente en serio, precisamente porque no atendemos a ese conocimiento cierto que mana de la fuente de las emociones genuinas; y otro último que abogaba por un retorno a las fuentes y que no era otra cosa que decirse de continuo que hay que volver a ellas siempre; volver impenitentemente a nuestras raíces, a aquello que mana dentro de nosotros con cantarina alegría, perseguir el soplo ligero de Ariel, la sutil fuerza de lo importante, la entrañable convocatoria de los seres queridos; nosotros, nuestros muertos, sí, nuestros muertos (ayer mismo volví a reescribir la entrañable escena en que mi madre moría entre mis brazos mientras la chimenea vestía de amor y fuego el fin de una vida, confirmaba con su intemporal danza de rojo la sangre roja, la que nos da la vida pero también la muerte). Muertos y vivos; muerte y vida, son en cierto modo parte de la misma cosa; de aprender a morir puede nacer también la alegría; la alegría viene de la paz con uno mismo, de la paz con los otros, de la entrañable comunión de unos seres con otros. La muerte puede no importar; nadie puede quitarnos a un ser querido de entre los brazos, nadie. Vendrá la tristeza, porque la tristeza es a veces la manera en como nos encontramos con la esencia de nosotros mismos, con la de las personas que queremos; a veces la tristeza es un regalo, nuestros poros se abren, se bañan como una esponja de lo mejor de nosotros mismos, de lo mejor de los otros, estamos más cerca. No hace falta resistirla, ya se irá ella cuando lo crea conveniente; pero tampoco la alimentemos; lluvia que pasa. A la tarde la temperatura será más suave, los colores adquirirán las tonalidades pasteles de algunos cuadros de Cezanne; no pasa nada. Vivir con la lluvia, aprovechar ese ahondamiento en nosotros que produce la tristeza-lluvia, el ruido intemporal de esa fuente; fuente de las emociones. No hay otro modo de vivir la comunión con los otros. Saber que la vida es también tristeza, es congratularnos con nosotros mismos, con una parte de nuestro yo que no podemos desechar. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ro9z5Bx1fkI/AAAAAAAAFmc/vSlOvUm8N3o/s1600-h/Img_6955.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5084409927891779138" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ro9z5Bx1fkI/AAAAAAAAFmc/vSlOvUm8N3o/s800/Img_6955.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sólo hay que intentar el equilibrio, un horizonte siempre, la utopía en la línea final del mar, allá donde los montes y el mundo parecen acabarse. Pero sin asustarse, ya conocéis aquella breve historia de Kalhil Gibram, esos dos personajes, la alegría y la tristeza, que al otro lado del río, en la distancia, confundían sus papeles y sus atuendos. Para el lejano viajero que las contemplaba no dejaban de ser un mismo personaje.&lt;br /&gt;Aquella mañana, escribiendo aquellas líneas, se me humedecen los ojos. Ni siquiera los espacios tan infinitos como la muerte son capaces de aminorar la extraordinaria presencia de los seres queridos. Y no hace falta echar cuenta de la física cuántica, es algo sinestésico, táctil a nivel emocional; todos estamos ahí. Tranquilo, no pasa nada, me decía.&lt;br /&gt;Llovía. La fuente de las emociones manaba en abundancia en aquella tierra de contrastes. Allá abajo, en lo hondo de la calle a la que yo me asomaba en Bombay, había un enorme charco. Veía a los transeúntes atravesarlo, no se molestaban en sortearlo, los saris rozaban el agua, las sandalias chapoteaban en su hondo, alcanzaban la orilla. Después, en algún momento, saldría el sol, las sandalias se secarían y el caminante del charco continuaría pensando en lo que tenía en mente antes de que dejara de llover: en su novia, en qué haría aquella tarde, en la última película que vio. No pasaba nada, obviamente... ya, de Perogrullo, pero no estaba mal volverlo a decir. En Europa vemos un charco y hacemos mil equilibrios para sortearlo; en India ni lo ven, lo atraviesan sin más. También la vida y la muerte son distintas en estos dos continentes. También es cierto que ahora no me quedaría a vivir en aquel país. Sin embargo India me seguía enseñando profunda e intensamente.&lt;br /&gt;Las fuentes de la emoción. Hoy no es día de lluvia sino de sol; atravesamos el paisaje del cono sur africano, entre Johannesburgo y Durban, en la costa del mar Índico. Hay una palabra inglesa que me gusta especialmente, el verbo to struggle. Lo aprendí hace muchos años; me lo enseñó mi hijo Guille, un tiempo en que a ratos usaba parte de su paciencia para ayudarme a aprender inglés. To struggle, luchar contra algo, hacer con dificultad. Ayer aparecía constantemente en los paneles o en los vídeos que se proyectaban en el museo del Apartheid en Johannesburgo. El otro día recordaba junto a Soweto, otro lugar de Polonia, Austwich. Aquel verano de viaje por Polonia, cuando después de recorrer con el alma en un puño el entero escenario de los horrores nazis, ya parecía que el recorrido por el campo de concentración había finalizado, fuimos a parar a dos reducidas salas de donde colgaban un buen número de retratos. Se trataba de las imágenes de los hombre y mujeres que habían organizado y dirigido desde dentro del campo de concentración la resistencia, los que con grandes esfuerzos y extremo peligro de sus vidas fueron capaces de dar a conocer al mundo el genocidio que los nazis estaban perpetrando. Y a mi ánimo, que hasta entonces se había mostrado impresionado por el horror, pero tranquilo, empezó a manarle, mirando aquellos rostros, leyendo la lucha que habían llevado a cabo, una humedad que anegaba mis ojos. La emoción no venía del horror sino del conocimiento de la dura lucha que aquellos hombres sostuvieron en medio de dificultades inenarrables.&lt;br /&gt;La fuente de la emoción. ¿Cuál era la razón de mi emoción ayer tarde mientras recorría las salas del museo del Apartheid? ¿En qué instante empezaron a humedecérseme los ojos hasta el punto de tener que buscar un rincón donde aquietar mi emoción? El museo es una sobria instalación de piedra en cuyo recorrido se van encontrando todas las claves de la historia del apartheid hasta el momento decisivo de la excarcelación de Nelson Mandela y su posterior ascensión a la presidencia de la nación. La emoción, en su punto final estaba compuesta por la acumulación de una larga historia en donde miles de personas habían perdido la vida en la lucha por la libertad. La fuente de mi emoción estaba clara, de la misma manera que lo estaba en Austwich; el recuerdo de esos hombres y mujeres era la fuente de la emoción de entonces.&lt;br /&gt;Las fuentes de la emoción, the struggle, la lucha decidida por un objetivo difícil, el cumplimiento de un proyecto importante. Todo el mundo tiene un puñado de emociones que recordar. Yo quiero terminar estas líneas recordando una emoción que me cogió de sorpresa; una mañana que alcancé una cumbre desde la que se veía el mar Cantábrico. Había partido a primeros del mes de julio de la orilla del mar Mediterráneo y durante cuarenta días había caminado en solitario por la espina dorsal del Pirineo. Cuando aquella mañana me asomé a una cumbre, que la luz de temprana del amanecer hacía agradable en extremo, me encontré de golpe con el mar. Fue bajando aquella ladera, rumbo al Cantábrico, que en determinado instante la emoción me desbordó, se me vidriaron los ojos y lloré lleno de una felicidad simple y hermosa. En aquellos minutos debieron de concentrarse las tormentas, los largos días de caminar bajo la lluvia o entre la niebla, la salvaje soledad de los hayedos, el eco de mis propios pasos desde el amanecer hasta el final de la tarde: una hermosa e inútil aventura en la que yo y mis emociones vivieron una intensidad poco habitual.&lt;br /&gt;¿Cuáles son las fuentes de las emociones de cada uno de nosotros?&lt;br /&gt;Y ahora, volviendo a Descartes, ¿no nos servirá conocer ese origen de las emociones para aprender a encontrar en la vida los caminos por los que hemos de echar a andar?&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ro9z5Rx1fnI/AAAAAAAAFm0/IPEoYis7ytY/s1600-h/Img_6973.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-3870144960723034088?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/3870144960723034088/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=3870144960723034088' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/3870144960723034088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/3870144960723034088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/07/las-fuentes-de-la-emocin.html' title='Las fuentes de la emoción'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ro9z5hx1foI/AAAAAAAAFm8/SJkCfjljAq0/s72-c/Img_6978.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-5938135091600192331</id><published>2007-07-04T05:01:00.000-07:00</published><updated>2007-07-04T05:08:01.611-07:00</updated><title type='text'>Soweto</title><content type='html'>Johannesburgo, 4 de junio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la misma manera que no se puede pasar por Polonia sin visitar los campos de concentración de Austwich y Binekar, no se puede atravesar Sudáfrica sin acercarse a visitar Soweto. Los aficionados a la televisión no tienen el mismo problema que yo; la televisión sirve imágenes en abundancia de todo, a uno le queda poco espacio para imaginar, para intentar averiguar cómo puede ser aquello. Recuerdo mi gran incógnita cuando toda la familia en pleno, con los mellizos recién cumplidos un año, y Guille camino de los cinco, nos disponíamos a atravesar el desierto del Sahara en un R4. Sabía lo que era el desierto, pero no era capaz de imagina nuestro R4 y a nosotros mismos circulando por aquellos parajes: el calor, las pistas barridas por la arena, nuestra tienda de campaña levantada sobre las dunas al resguardo de los escorpiones y del viento, el atardecer de cielo ámbar presidiendo esa enorme soledad. He viajado mucho por el mundo y sin embargo me sigue sucediendo algo similar cuando me acerco a un lugar al que mis lecturas me han llevado por un motivo muy especial o porque el sitio guarda una importante conexión con la historia; sucede como si en el cerebro se levantara la expectación de ajustar algunas piezas de un puzzle que sólo se puede completar in situ, como si las imágenes que tenemos fueran imágenes en los límites de un sueño, que necesitaran de un viaje para adquirir consistencia real. Sólo detalles: ¿cómo mirará la gente de Soweto?, ¿cómo son las relaciones entre blancos y negros?, ¿qué hay tras la mirada de los hombres y mujeres que sufrieron la humillación del apartheil y la esclavitud durante un tiempo tan dilatado? Hay muchos aspectos de la realidad que necesitan ser vistos con los ojos, olidos, escuchados para tomar posesión de ellos; un conocimiento que no está en los libros ni en la televisión y que acaso sí proporciona el contacto con las tierras y los hombres que las habitan. Y es algo que siento con alguna frecuencia. Me pregunto entonces: ¿Qué he aprendido yo de tangible en estos tres meses? No el conocimiento de los lugares, de las costumbres, de los usos; sino ¿qué de sustancial, de vital, de lo que me ha de servir para comprender a los hombres y mujeres del mundo, para entender un poco la realidad de la vida? No sabría decirlo, pero de igual manera que mis células cambian y mi yo físico no es el mismo que hace años, algo parecido debe sucederle a mi conciencia que no deja de ser una sustancia activa continuamente modificada por la experiencia, los criterios personales, los libros, este ir y venir por el mundo, el contacto con las personas.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Creo que viajar acerca a la comprensión de los pueblos, nos desposee de nuestra boina de paletos agarrados a una visión más o menos reducida del mundo; y más aún si somos occidentales y vivimos la ilusión de que nosotros y nuestra cultura son el epicentro del planeta. Veamos si no los tratados de geografía: España descubrió América (un mural callejero que vi en Bolivia hacía mofa del asuntos: unos indígenas avistaban unas naves que llegaban a sus costas, y uno de ellos señalándolas reía hasta desternillarse: y dicen que nos han descubierto, decía. Un uso un poco grotesco del verbo descubrir, sí), España descubrió América, Portugal el Brasil, y el Papa repartió en el tratado de Tordesillas el mundo, el este para España el oeste para Portugal. Lo mismo podían hacer ahora los americanos, estos sin el concurso del papa ya; trazar una línea en el universo y repartirse las galaxias, los agujeros negros, los meteoritos, la luna, todo, aunque llegar a ellos supusiera viajes de miles de años luz. Somos unos especímenes bastante grotescos. Sería para reír si no fuera por la cantidad de desgracias y los millones de muertos que ha acarreado siempre la ambición y sus ridículas razones de dominio y posesión.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;La última novela de Pamuk que leí respira ese aire de orgullo necesario de los pueblos, en su caso el pueblo turco, que han sido durante siglos avasallados por los ejércitos, la cultura, la tecnología de Occidente, y que viven un largo periodo de busca de la propia dignidad, de su identidad. La autoestima, la confianza en los propios valores de los pueblos, ha sido barrida por los invasores europeos hasta el punto de que es probable que se necesiten muchas décadas para reconstruir esta perdida identidad; un trato normalizado, de tú a tú, con los antiguos opresores. Eso veo en la mirada de los hombres y mujeres de raza negra con los que he cruzado en estos pocos días de estancia en un barrio de Johannesburgo. Los pueblos, como los niños, sufren durante siglos las consecuencias de haber tenido unos malos padres; y peor todavía, no malos padres sino explotadores, criminales, aprovechados sin cuento. Y eso es algo que no se cura en dos días.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Los países árabes tienen sin embargo otra historia, no han sufrido la tiranía del opresor, conservan su orgullo, su identidad, su cultura, no sólo son capaces de enfrentarse bien erguidos a la “raza elegida”, sino que van mucho más allá de ello, defienden sus valores, por mucho que nosotros, con nuestros patrones de medir a los otros pueblos, consideremos a éstos como caducos, y son capaces de echar un pulso serio a los no sólo asumidos de la verdad –Occidente sin más y su ley de la selva-, sino también depredadores y salvajes apropiadores de lo ajeno. Probablemente a la humillada raza negra no le cabe más que una larga terapia que puede prolongarse durante largas décadas; eso sin contar la situación de sus recursos y el estado de despauperización en que los países colonizadores dejaron el continente; a lo que hay que añadir el expolio de los tiranos locales que surgieron tras la colonización, ya que pocos países del continente africano tuvieron la suerte de ser liderados por personajes como Nelson Mandela o Léopold Sédar Senghor.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Sobre las relaciones entre blancos y negros, leo esta mañana en la guía, en el apartado de Soweto, lo siguiente: “La idea es simple. Ten a todo el que no sea blanco tan lejos de la “raza elegida” como sea posible, pero todavía lo suficientemente cerca como para que pueda ser usado como mano de obra barata”. Muy elocuente, como se ve. Y mientras tanto este homínido que nos habita, este ser universal que “domina” el planeta habla de moral, de valores, intenta buscar siempre razones para justificar al ser depredador que lleva dentro. Se hizo inteligente, pero la inteligencia se llenó de hipocresía y de avaricia; y éstas, que fueron santificadas miserablemente, como eran feas, se escondieron bajo el tegumento de un derecho que sólo era el derecho de la fuerza y la brutalidad de unos sobre otros (veáse la historia de las colonizaciones de todo tipo).&lt;br /&gt;El aspecto que más me llama la atención hoy, antes de visitar Soweto, es esa sensación de deshonestidad y ultraje que se desprende del paso de los invasores europeos por estas tierras por las que vengo viajando. Europa y Estados Unidos debería pedir en algún momento perdón a los habitantes del continente africano por la cantidad de barbaridades que han cometido en él y acompañar su contrición con una generosa aportación en recursos técnicos, sanitarios, de educación. Quizás si ese día llegase uno pudiera dejar de tener la desagradable sensación de culpabilidad que se le viene encima cuando se visita estos países.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-5938135091600192331?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/5938135091600192331/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=5938135091600192331' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/5938135091600192331'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/5938135091600192331'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/07/soweto.html' title='Soweto'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-4821621869939498883</id><published>2007-07-03T07:59:00.000-07:00</published><updated>2007-07-03T08:18:16.525-07:00</updated><title type='text'>Un dia despues del diluvio</title><content type='html'>Dubai-Johannesburgo, 1 de julio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopmrRx1fOI/AAAAAAAAFj4/kMHnNNPjlrY/s1600-h/Img_6712.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082988023133863138" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopmrRx1fOI/AAAAAAAAFj4/kMHnNNPjlrY/s400/Img_6712.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hoy he convertido mi butaca de avión en un rincón que acaso se parece algo a la mesa de trabajo de mi cabaña. Tuve la suerte de viajar con tres butacas a mi disposición y con una azafata a la que debí caer bien. Sí, me ofreció una bebida, le pregunté que qué tenía y abrió un cajón donde había de todo; whisky, le pedí, y en seguida vertió una botellita en un vaso, le puso hielo y me miró dubitativa ofreciéndome otra más del mismo líquido. Tuve que decir que no; jo, lo mismo se me disparaba la tensión después de la cerveza de esta mañana, la segunda en tres meses... y es que estos hijos de Mahoma nunca aprenderán a vivir. Y recordaba el panorama variopinto de Dubai, que ya había visitado hace años de paso para Irlanda, y que hoy era una fiesta multicolor; y si el negro es un color, con más razón todavía, que abundaban esas vestimentas negras que convierten a las mujeres en auténticas cucarachas –con perdón-; aunque ya me crucé con una todita vestida de negro pero con unos ojazos de comérselos –y de sobra lo sabía ella-, a la que no faltaba los aderezos de un ligero maquillaje, ni el perfume. Cosa extraña. Me tapo pero no quiero taparme, quiero que sepas que soy atractiva, que huelo bien, que soy deseable. Toma, como todo hijo de vecino, qué mejor deporte que hacernos deseables los unos a los otros. Hoy leía un curioso artículo en el periódico que robé nada más subir al avión en Bombay, que hablaba de estas cosas; qué debe hacer un hombre y una mujer para meterse en el bolsillo al otro. Traduzco algunas líneas (traducción libre de un angloparlante chapucero que jamás llegará a hablar el inglés como Dios manda ni aunque dé la vuelta al mundo una docena de veces:): “Dado que un hombre necesita recurrir a la vanidad para ser atractivo, préstale atención, abona su orgullo hablándole de lo que le interesa, haz elogio de sus cualidades y pronto él vendrá como un pajarito a comer en tu mano”. Aunque merecería la pena enumerar un puñado de consejos del columnista dirigidos tanto a la mujer como al hombre, sería demasiado largo entretenerse en ello. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopnCRx1fWI/AAAAAAAAFk4/nmGcPNrv5CM/s1600-h/Img_6843.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082988418270854498" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopnCRx1fWI/AAAAAAAAFk4/nmGcPNrv5CM/s800/Img_6843.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Es divertido, sin embargo pensar en estas cosas; por ejemplo, decía más adelante que a la mujer se le dilata la pupila cuando se encuentra con un hombre que le gusta, razón por la cual la utilización de lentillas, que ofrecen un cierto brillo en los ojos, no había que descartarla como arma de seducción. Probablemente la mujer árabe con la que me crucé esta mañana tenía lentillas. Sería inútil hacerse ilusiones sobre otra cosa; que no estaría mal por otra parte. Por cierto, que nunca llegué a una experiencia que ni de lejos se le pareciera; este verano acaso que fantaseé por el Meetic durante un par de semanas con una moza que necesariamente habría de vestirse de monja cuando la fuera a buscar al tren; pero la idea no cuajó en el momento decisivo, que prefirió adornarse para el día del encuentro con otras prendas menos llamativas. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopmrRx1fPI/AAAAAAAAFkA/8ZoRimv4ASw/s1600-h/Img_6761.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082988023133863154" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopmrRx1fPI/AAAAAAAAFkA/8ZoRimv4ASw/s800/Img_6761.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparte de la broma, estoy un poco abrumado por la historia de las cucarachas después de haber leído a Pamuk; es demasiado dramática la visión de estas mujeres. La lucha por el pañuelo sí o el pañuelo no como un símbolo velando por la integridad de la fe de Mahoma. Esta mañana, tres; hacían cola unos metros más atrás en el aeropuerto de Bombay. Me daban una tremenda lástima. Pero cuando aterricé en Dubai, y allí eran legión, y olía su perfume y mira el incipiente maquillaje que asomaba entre la toca, no me cupo duda. No hace falta gritar aquello de que la religión es el opio del pueblo; me da dolor de tripa recordar la condición de la mujer en los países árabes.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopncRx1fYI/AAAAAAAAFlI/x4T9lh06HrU/s1600-h/Img_6865.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082988864947453314" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopncRx1fYI/AAAAAAAAFlI/x4T9lh06HrU/s800/Img_6865.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El espectáculo del aeropuerto era una preciosidad de variopintas vestimentas, de rostros para todos los gustos, de jetas para todas las situaciones; esos tipos gordos de barriga cervecera, tan ridículos, que miran el mundo como si éste fuera una plantación de su propiedad; el ejecutivo de maletín con pinta de testigo de Jehová; una preciosidad de muchacho de ojos avinados y tez negra, que se sentaba frente a mi y que se adornaba con unos pendientes a juego con su camiseta hecha de atractivos lunares verde oliva; un anciano mochilero trotamundos que sonreía desde la experiencia de la edad; un tropel de chicas rubias muy parecidas unas a otras; algunos jeques árabes con su turbante y su túnica blanca; un par de sijs, barbudos, corpachones, siempre con su ostentoso turbante de guerrero nimbando la nobleza de su clase; una mamá con un par de críos listos como el hambre; alguno con aspecto de gitano, como yo (por cierto que cuando me vea con mi amiga con nombre de flor en Madrid, me voy a tener que comprar una chaqueta y una corbata, que a veces no hacía más que mirarme de arriba abajo como si fuera un extraterrestre zarrapastroso. Menos mal que es buena persona y aunque no le gustan las ratas ni los hoteles de menos de dos mil rupias nos entendimos muy bien). No se estilan este tipo de museos, pero palabra que es una de las cosas más atractivas que cabe verse, gente de todo el mundo, vestimentas del planeta entero, hábitos y religiones para todos los paladares... siempre el gusto de mirar. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopnCBx1fVI/AAAAAAAAFkw/gpad47S8l84/s1600-h/Img_6839.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082988413975887186" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopnCBx1fVI/AAAAAAAAFkw/gpad47S8l84/s800/Img_6839.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ropmrhx1fRI/AAAAAAAAFkQ/jLRoePGYGg4/s1600-h/Img_6801.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082988027428830482" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ropmrhx1fRI/AAAAAAAAFkQ/jLRoePGYGg4/s800/Img_6801.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Bueno, pues siguiendo con el periódico, que es otra parte del mundo que he visto hoy, incluidas las fotografías de las riadas de Bombay, a las que parece yo asistí solo de refilón, ya que por lo que se ve la ciudad quedó colapsada y sin luz durante muchas horas, con agua que llegaba en algunas calles a los dos metros; siguiendo con el periódico, decía, bajo la columna en que hombres y mujeres debían aprender donde estaban los puntos flojos (y los fuertes de unos y otros para llegar a una seducción convincente –y las mujeres y su coquetería llevan ventajas en ello-), había un titular que decía: I don’t take life seriously”. Un personaje conocido que afirmaba que la tragedia de la vida no es la muerte sino vivir como un muerto cuando uno está vivo; algo que estaba muy en consonancia con las lecturas mías de esta mañana, que tras el largo paréntesis de India volví a retomar; se trataba del tomo de filósofo José Antonio Marina, del que ya hablé allá cuando andaba por Malasia. En realidad el entrevistado lo que decía era algo muy distinto a lo que enunciaba el titular; precisamente porque, confesándose ateo, se tomaba muy en serio la vida y era capaz de vivir con una tensión y una plenitud que no proporciona una existencia dedicada a la reiteración de los actos de culto y de moral que a “las personas de bien” exoneran de la búsqueda y de la interpretación de la realidad. Había tardado años en quitarse de encima la tutela de la religión y había convertido su vida en una búsqueda personal, la había llenado de intensidad y la intensidad había producido sus frutos: una sensación de plenitud que venía tanto de su búsqueda personal como de la felicidad que proporcionaba el sentimiento de haber creado algo; en este caso con más razón dado que se reencuentran en una misma cosa el hecho de crear con el objeto de creación, uno mismo. Marina venía a decir lo mismo al final del capítulo: “Todo parece indicar que la invención de proyectos, su selección y la actividad que desarrollamos para realizarlos, son un componente esencial de la felicidad” (Ética para náufragos).&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopnCRx1fXI/AAAAAAAAFlA/rg91OMdg7yc/s1600-h/Img_6863.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082988418270854514" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopnCRx1fXI/AAAAAAAAFlA/rg91OMdg7yc/s800/Img_6863.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hoy, cuando salí del hotel antes de amanecer, lo primero que se me ocurrió fue que qué remedio les quedaba a tantos y tantos sin techo en este inmenso país que buscar consuelo en estrafalarios y coloristas dioses. Frente al hotel, una enorme explanada inundada de agua, había aparcados treinta o cuarenta ricksaws, de cuya parte trasera asomaban los pies de los conductores. Desperté a uno para que me llevara al aeropuerto, pero estaba tan dormido que no logré entenderme; uno de al lado, más avispado, dio un respingo y me dijo que sí en seguida. Todos los conductores de ricksaws de la ciudad dormían en las calles oscuras por las que atravesábamos; asomaban sus pies descalzos bajo la cortinilla de plástico; el agua diluvial se había escurrido por aquí y por allá y ahora era el tiempo del sueño.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopnBxx1fTI/AAAAAAAAFkg/xiED2Saj7aE/s1600-h/Img_6816.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082988409680919858" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopnBxx1fTI/AAAAAAAAFkg/xiED2Saj7aE/s800/Img_6816.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Qué remedio les queda que consolarse con un puñado de dioses; igual que aquella legión de guatemantecos de aspecto tan miserable que recibían al Papa años atrás mientras nosotros mirábamos asombrados sus rostros de idos tras los objetivos de nuestras cámaras. Si al menos tuvieran una cama confortable, el calor de un cuerpo al lado, alguien a quien besar antes de ir al trabajo. A veces se me ocurre que la religión es el consuelo inútil de quien no tienen otra cosa; o si la tiene, como sería el caso de tantos millones de norteamericanos acaso necesitan lavarse algún tipo de culpabilidad, redimir algún pecado enterrado en el subconsciente; o quizás paliar un miedo que viene más allá de las aguas diluviales del monzón hasta sus almas. Lo que decía el entrevistado del periódico de Bombay, esa tragedia de vivir como un muerto cuando uno esta vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El monitor del avión muestra el mapa de África con un avioncito que sobrevuela algún lugar entre Etiopía, Somalia o acaso Kenia. Hubo algún problema con el vuelo y tuvimos que tomar otro avión; llevamos dos horas de retraso. Dentro de tres aterrizaremos en Johannesburgo. Victoria, que salió ayer noche de Madrid, está allí desde las nueve de la mañana. Hace tres meses que no nos vemos. Estoy deseando estar a su lado. Ahora sí que ya estamos en África. &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ropmrxx1fSI/AAAAAAAAFkY/GPe9O0_VEpA/s1600-h/Img_6807.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082988031723797794" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Ropmrxx1fSI/AAAAAAAAFkY/GPe9O0_VEpA/s800/Img_6807.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-4821621869939498883?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/4821621869939498883/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=4821621869939498883' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/4821621869939498883'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/4821621869939498883'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/07/un-dia-despues-del-diluvio.html' title='Un dia despues del diluvio'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopmrRx1fOI/AAAAAAAAFj4/kMHnNNPjlrY/s72-c/Img_6712.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-3940117400303361436</id><published>2007-07-03T06:20:00.000-07:00</published><updated>2007-07-03T08:23:46.055-07:00</updated><title type='text'>Inquietud</title><content type='html'>Bombay, 30 de junio&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Con cariño, para mi amiga con nombre de flor,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;a la que ayer noche despedí en &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;el aeropuerto de Bombay.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopNqhx1fEI/AAAAAAAAFio/y9ABwTlCKB8/s1600-h/Img_6631.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082960522458266690" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopNqhx1fEI/AAAAAAAAFio/y9ABwTlCKB8/s400/Img_6631.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El viajero está inquieto. Y es probable que algo tenga que ver esto de ir de un lado para otro -mañana temprano de Bombay al Golfo Pérsico, y a continuación de Dubai a Johannesburg- pero no está seguro del todo. El viajero está inquieto porque las cosas de la vida se le arremolinan con excesiva presión alrededor. Hace un rato, cuando salió de la habitación, porque en algún momento había que comer, ya que el diluvio matinal, cayendo el monzón como una cascada más allá del porche de su bungalow, le había obligado a esperar; cuando se asomó, decía, en la playa el espectáculo era magnífico; llegó incluso a preguntarse cuándo estas cosas se transforman en tsunami, enormes y grandiosas olas barrían hasta la misma fachada del hotel la playa entera; y, cosa de pensar, un gentío enorme saltaba regocijado en la playa bajo el diluvio. El viajero que es aficionado a vivir metido en las grandes tormentas de las montañas, esa emoción de incomparable soledad y exaltación cuando truenos y relámpagos barren y retumban entre las cumbres graníticas de alrededor, comprende esta mañana a los indios de la playa. Extraordinario espectáculo donde las voces son tragadas por el fragor y el oleaje. Al viajero, cuando era niño, su abuelo, un hombre que fuma&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RoppRRx1faI/AAAAAAAAFlY/jJyDQguCiFk/s1600-h/Img_6776.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082990874992147874" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RoppRRx1faI/AAAAAAAAFlY/jJyDQguCiFk/s800/Img_6776.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;ba en pipa y vendía a la puerta de su casa caramelos en un cajón de madera pintado de verde, le invitaba a oír con cierta frecuencia un par de discos que se caían de viejos en donde Beethoven había recogido los ecos de una tormenta y los coros de Nabucco sonaban con la solemnidad de una orquesta que precediera con sus notas al acto del Juicio Final. Y el caso es que hoy, mientras miraba a través del zoom tratando de recoger algo del espectáculo del mar y sus visitantes, recordó estas músicas, que a veces se mezclaban caprichosamente con aquella otra de la Urraca Ladrona y tuvo de golpe la impresión de que en los pliegues del mundo y de la vida, como sucedía con el olor de la pelliza de cuero de su abuelo, que él sabría identificar ahora mismo después de cincuenta años, se esconden de continuo aromas y recuerdos que en algún momento ponen tanto empeño en ser escuchados que son capaces de salir de entre las enormes olas de una alejada playa de la India, como es el caso de hoy, para hacer acto de presencia. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopNrBx1fGI/AAAAAAAAFi4/5XTkb67G0pw/s1600-h/Img_6653.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082960531048201314" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopNrBx1fGI/AAAAAAAAFi4/5XTkb67G0pw/s800/Img_6653.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Al viajero le producen inquietud estas olas y esta pátina gris de aspecto fiero, que en cualquier momento podría convertirse en una catástrofe. Porque sucede que las catástrofes existen más allá del aparato de la televisión; aquí también hace años hubo un tsunami y murieron bastantes personas, y el agua en la calle llegaba hasta la cintura. La inquietud que precede a la escalada de una pared difícil, la que se cierne sobre el amor y su entorno, se manifestaba esta mañana bajo un ropaje diferente pero igualmente lleno de resonancias. No hacía mucho que había compartido una conversación con uno de los sobrevivientes del tsunami que arrasó la costa noreste de Sri Lanka. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopOMRx1fNI/AAAAAAAAFjw/wuFo-DtBwCc/s1600-h/Img_6711.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082961102278851794" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopOMRx1fNI/AAAAAAAAFjw/wuFo-DtBwCc/s800/Img_6711.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No le gusta mucho al viajero este modo de escribir, quizás porque ya lo usó Cela en algunos libros de viajes, y es que el señor Cela, don Camilo José, no faltaría más, se le atravesó muchos años atrás cuando éste empezó a ir de gran señor por la vida; tanto que de sus lecturas no pudo pasar nunca más allá de La familia Pascual Duarte y La colmena. No le gusta pero consiente en escribir así por pura diversión, de la misma manera que un niño no utiliza el boli para escribir sino para fabricar con él una cerbatana con la que matar el tiempo.&lt;br /&gt;Y siguiendo con la inquietud, decir que hubo un tiempo en que al viajero la inquietud se le hizo desasosiego y al desasosiego le salieron flores, aunque fueran flores de sangre y espinas, y durante ese largo periodo el caminante fue hilvanando poema tras poema hasta llenar con ellos un libro pleno de lágrimas y llanto. Ahora sin embargo no es más que inquietud; el alma se pone tensa, se mueve de un lado para otro, le ronda un poco de miedo, el organismo está vivo. La tormenta y la lluvia que asolan estas tierras ayudan a ello; todas las ventanas que se abren a la vida producen cierta inquietud; el miedo a vivir nos invita a estar agazapados y calentitos junto al radiador de invierno, por eso cuando se vive es fácil que la inquietud salte tarde o temprano por las costuras del alma. Miramos con recelo a la inquietud, aunque tampoco sea la quietud lo que queremos. Pero como la virtud está en el medio (san Agustin, dixit), pues...; pero no, no ese preciso medio con el que ayer tanto se ría la pícara amiga del viajero, aunque por ahí por ahí ande, que el tal debe de encontrarse según los entendidos entre el hara y el lingam, es decir entre el centro del yo y su energía creadora. Acaso sean esto palabras, pero de alguna manera habrá que intentar encontrar la síntesis, acaso ese punto dinámico que llamamos punto de equilibrio. Alcanzar la quietud sería como llegar a la iluminación, algo sólo al alcance de los muy privilegiados.&lt;br /&gt;Inquietud por sus hijos, por la viajera que le espera junto al cabo de Buena Esperanza, por su nueva amiga, por aquella que decidió sin más convertirse en ex y a la que tanta dicha y buena leche el viajero desea; por el mismo, en fin.&lt;br /&gt;¿Cómo no sentir inquietud por la gente que queremos, se dice, por nosotros mismos enmarañados como estamos en las cosas de la vida, en los sentimientos contradictorios, en nuestra a veces desorientación existencial, en nuestros afectos tan íntimamente relacionados con nuestros deseos de soledad y silencio?&lt;br /&gt;El viajero tuvo que interrumpir su inquietud a mitad de camino debido a un corte de energía eléctrica. Aprovechó para ir a buscar dinero a un cajero; pero toda la ciudad estaba en suspenso por la lluvia; cinco cajeros en los que entró no funcionaban; al final tuvo que coger un ricksaw. Llovía intensamente y el agua tapaba las ruedas del motocarro. Protegido por el paraguas, que sobresalía por la puerta de la mototaxi, se arriesgó a hacer alguna foto en medio del aguacero. El ricksaw no sobrevivió a tanto agua, se quedó parado en medio de un charco y ya no se movió. Subió a otro. Su inquietud se fue diluyendo poco a poco mirando aquel panorama acuático que había convertido la ciudad en una Venecia de góndolas de tres y cuatro ruedas (cuando a la mañana siguiente antes de tomar el avión, abrí el periódico, me encontré en la primera página fotografías de Bombay donde los transeúntes se ponían a salvo de la riada en los techos de algunas furgonetas; los turismos habían desaparecido por entero bajo el agua. El diluvio ocupaba cinco páginas enteras). &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopOLhx1fJI/AAAAAAAAFjQ/dCMQ10Ke30U/s1600-h/Img_6683.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082961089393949842" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopOLhx1fJI/AAAAAAAAFjQ/dCMQ10Ke30U/s800/Img_6683.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopOMBx1fMI/AAAAAAAAFjo/8NVQhouHm3Y/s1600-h/IMG_6697.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082961097983884482" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopOMBx1fMI/AAAAAAAAFjo/8NVQhouHm3Y/s800/IMG_6697.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopNqxx1fFI/AAAAAAAAFiw/qc6sXDghXXc/s1600-h/Img_6651.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082960526753234002" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopNqxx1fFI/AAAAAAAAFiw/qc6sXDghXXc/s800/Img_6651.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La inquietud ahora ya era menor. Sentado a la puerta de su bungalow, sin luz y con el agua cayendo todavía, aunque de modo menos salvaje, volvía a pensar en ese permanente dilema de alegría-tristeza, quietud-inquietud, belleza-fealdad, amor-odio; esa manera en como nombramos las sensaciones y los sentimientos intentando, metiendo el cazo en el puchero de la vida, ordenar ésta, ponerle nombres, apresar como pez en el agua la extremadamente escurridiza realidad; pensaba en consonancia en una vieja cita de Ciorán, de El libro de las quimeras, que se había encontrado el día anterior entre sus apuntes: “...Un elevado conocimiento está sólo a medias en el círculo luminoso del intelecto; la otra mitad tiene sus raíces en el oscuro suelo de lo más recóndito; de suerte que un gran conocimiento es ante todo un estado de ánimo y sólo en su punta más exterior está el pensamiento, como una flor”.&lt;br /&gt;Querríamos tener siempre una certeza a mano que mitigara nuestra inquietud, piensa el viajero; pero no parece algo posible. Las certezas hipotecan tarde o temprano nuestra libertad, nos convierten en siervos y feligreses de alguna de las muchas iglesias que abundan en el mundo. Así que no es un buen precio. Puestos a optar quizás sería mejor mirar esperanzados a esas flores que tarde o temprano le saldrán a la inquietud. Sin tristeza e inquietud es muy difícil crear algo, el organismo necesita de la fuerza generadora de este par de compañeras de viaje.&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopNrRx1fII/AAAAAAAAFjI/F6GxPHqhLOA/s1600-h/IMG_6682.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082960535343168642" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopNrRx1fII/AAAAAAAAFjI/F6GxPHqhLOA/s800/IMG_6682.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopOLxx1fKI/AAAAAAAAFjY/x1TZhbJwwhk/s1600-h/Img_6686.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082961093688917154" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopOLxx1fKI/AAAAAAAAFjY/x1TZhbJwwhk/s800/Img_6686.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopOMBx1fLI/AAAAAAAAFjg/pQm6EsPo5Q0/s1600-h/Img_6695.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082961097983884466" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopOMBx1fLI/AAAAAAAAFjg/pQm6EsPo5Q0/s800/Img_6695.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-3940117400303361436?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/3940117400303361436/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=3940117400303361436' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/3940117400303361436'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/3940117400303361436'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/07/inquietud.html' title='Inquietud'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/RopNqhx1fEI/AAAAAAAAFio/y9ABwTlCKB8/s72-c/Img_6631.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-8077583475598164084</id><published>2007-06-25T07:31:00.000-07:00</published><updated>2007-06-25T08:25:21.865-07:00</updated><title type='text'>Adiós a la India</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://primaveraenelpacifico.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Primavera en el Pacifico&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;,&lt;/span&gt; el blog anterior, no responde ante tanto material. Continuamos viaje en este.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Pune (India), 25 de junio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_SndBMoZI/AAAAAAAAFaA/2pTV92mOdIw/s1600-h/IMG_6458.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5080010479943590290" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_SndBMoZI/AAAAAAAAFaA/2pTV92mOdIw/s400/IMG_6458.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Salgo de la habitación del hotel, uno con cierto aire de postín, junto al famoso y millonario ashram de Osho, en Pune, al sur de Bombay, y me doy de bruces con un hombre de tez muy oscura y mirada algo extraviada que lleva en la mano derecha un cepillo de púas duras y en la izquierda un cubo con agua jabonosa. Me saluda inclinando levemente la cabeza; se produce un chispazo dentro de mí. Hoy estoy algo excitado.&lt;br /&gt;Dos conductores de riscksaws pusieron a prueba mis nervios nada más bajarnos del autobús que nos traía de Hampi, donde hemos permanecido tres días casi aislados en medio de la lluvia y sin energía eléctrica. Después de aguantarles durante quince minutos sus consabidas ofertas de hoteles que no nos interesan terminan llevándonos al lugar que les indicamos. El ricksawmetro marca treinta y seis rupias, un precio razonable, pero esta pareja sin comerlo ni beberlo se empeña en que hay que aplicar cierto baremos y que por consiguiente el precio es de quinientas rupias. Me sale sin más una carcajada. Cuando el chico de hotel me está enseñando la habitación le pregunto cuánto puede costar el recorrido que hemos hecho y me dice que unas quince o veinte rupias. Como no nos gusta la habitación que nos ofrecen cogemos nuestros bártulos y enfilamos hacia la calle en busca de un puesto de policía que dirima en el precio de la carrera del ricksaw. Tras una larga historia terminamos yendo a un puesto de policía; todo parece claro, nos dan la razón, pero en cierto momento, no sé por qué, se da la vuelta a la tortilla y los policías sugieren que les demos doscientos cincuenta rupias y asunto concluido. Me niego sonriendo; me admiro de mi sangre fría, me gusta esa contención que me sale esta mañana, y que en otro momento y con menos consciencia de la situación global habría sido para tirarse al cuello de aquel ladrón avalado por la policía. &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_TUtBMoeI/AAAAAAAAFao/P3f4lnrJsD0/s1600-h/IMG_6515.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5080011257332670946" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_TUtBMoeI/AAAAAAAAFao/P3f4lnrJsD0/s800/IMG_6515.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Necesitaremos otros policías menos corruptos. Uno de los conductores de la ricksaw insiste en que subamos a su motocarro para ir al otro puesto de policía y nos negamos. Recurro a la presión del público y en un cruce de calles me dirijo simultáneamente a otros conductores y algún viandante que se acerca amable a echarnos una mano. A estas alturas a uno de los conductores se le salen los ojos de la cara, me da un empujón, su rostro es verdaderamente amenazador (una cara que ya vi años atrás entre los indígenas de Chiloé, en Chile, cuando me negué a pagar un peaje por usar cierto camino en la montaña), tengo la sensación de encontrarme ante un salvaje, una situación de peligro en expectativa. La situación se prolonga durante un tiempo en el que la violencia aumenta en el rostro de uno de ellos. Mientras tanto Margarita, a mi lado, ha empuñado amenazadoramente el paraguas en sus manos; los conductores que nos rodean terminan por desentenderse del asunto; entre un colega y un par de turistas no parece el caso defender a estos últimos. No es mucho dinero lo que nos piden, pero no cuenta el valor. Intento jugar entre la afabilidad y la mala leche&amp;shy;; ¿tú es que eres imbécil?, le digo a uno de ellos en un momento; e instantes después, pruebo la afabilidad, junto las manos en actitud de ruego e inclino la cabeza: namasté (esa preciosidad de saludo que usan en Nepal), intentando llamarle al orden amigablemente con una sonrisa en la boca. Es inútil, ellos también han hecho una causa de honor del robo en ciernes y hablan creídos del papel que han decidido representar. Valoro la situación &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_TU9BMofI/AAAAAAAAFaw/umMg_F1RCgg/s1600-h/IMG_6520.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5080011261627638258" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_TU9BMofI/AAAAAAAAFaw/umMg_F1RCgg/s800/IMG_6520.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;de peligro real que veo en la cara y la actitud del más violento de ellos; terminamos haciendo un aparte; ¿les damos doscientos?, le digo a Margarita. Está de acuerdo. Cuando le doy los dos billetes de cien todavía insiste en recibir cincuenta más, pero parece que ahí podemos zanjar la situación; así que nos damos la vuelta y caminamos despacio bajo el chirimiri hacia la estación de tren. Oímos enseguida arrancar y desaparecer la ricksaw a nuestra espalda. Esto es la lotería, una mañana te levantas y te encuentras ahí en la calle un asunto que roza la alarma. En fin. Las grandes ciudades, los alrededores de las estaciones y los aeropuertos son lugares propicios para buscarse problemas. En estos lugares hay un montón de aprovechados que están a la que salta; la policía los avala. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_SodBModI/AAAAAAAAFag/-VujpRV-Mys/s1600-h/IMG_6499.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5080010497123459538" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_SodBModI/AAAAAAAAFag/-VujpRV-Mys/s800/IMG_6499.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Llueve, la calle es un barrizal, momentos después tenemos que litigar con otro conductor que debe llevarnos a otro hotel. Esto es más suave. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_SoNBMocI/AAAAAAAAFaY/no3h1mANb3g/s1600-h/IMG_6498.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5080010492828492226" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_SoNBMocI/AAAAAAAAFaY/no3h1mANb3g/s800/IMG_6498.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El miedo, simplemente el miedo al hombre salvaje, al loco, al enajenado, al integrista, al patriota, al nazi que en mayor o menor grado habita en el ser humano. Doscientas rupias bien valían el alivio de quitarse de encima ese peso. Después continúo con mi lectura de Nieve, de Orhan Pamuk; a veces mis nervios se tensan cuando aparece la faz del integrismo islámico en los conflictos de la novela; el fanatismo, la locura, el olvido de tres o cuatro mil años de cultura, termina en una debacle en horrorosa matanza; más imágenes en mis recientes lecturas, el rostro de los japoneses pasando a cuchillo a miles de ciudadanos asiáticos; de alemanes incinerando vivos a millones de judios; más instantáneas: el miedo al marido celoso que compensa sus frustradas y ridículas erecciones con el filo de una navaja sobre el estómago de su esposa; la sangre fría del que ha convertido la extorsión en el hábito sacralizado de la sociedad que lo sustenta, esos genocidas de nuestros días que ostentan el poder de grandes potencias; la policía, el Estado convertidos en ángeles justicieros. El horror puede estar a la vuelta de cualquier esquina. Y no, no basta hacerse un seguro de vida, caminar por el centro de la calle huyendo de alguna teja que arrastre el viento. No basta con no moverse de casa, porque el miedo termina habitando en nosotros, está tras una llamada telefónica inesperada a las tres de la mañana, tras unos pasos solitarios que oímos a nuestras espaldas en la noche solitaria. Y nuestro miedo nos arrinconará y nos impedirá ser libres, “será como el bebedor que muere lentamente, que se da cuenta una mañana, después de que se le haya ido la mano con el raki, de que lleva años en el otro mundo”. Y me pongo en guardia. ¿Quién coñó me manda a mí seguir dando la vuelta a esta planeta, con lo bien que podría estar este invierno poniendo el culo en el radiador para que no se me enfríe? Y no sólo eso, ahora en África; y recuerdo los últimos formularios que he tenido que rellenar en las fronteras de Singapur, Malasia, Sri Lanka e India: ¿Ha visitado usted en los últimos seis meses los países de África Central? ¿Qué me esperará en África de donde ya salí huyendo hace un par de años? ¿Cuántos salvajes disfrazados de conductores de ricksaw habremos de encontrarnos? &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_SntBMoaI/AAAAAAAAFaI/cAzDxunhPmg/s1600-h/IMG_6468.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5080010484238557602" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_SntBMoaI/AAAAAAAAFaI/cAzDxunhPmg/s800/IMG_6468.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;¿Cuántos policías corruptos querrán robarnos, y eso por no hablar de la malaria, la disentería, las incomodidades, el calor agobiante? En casita calentito, sí. Un personaje de Pamuk dice: “Dentro de veinte años entenderás por fin que toda la maldad del mundo, o sea, el que los pobres sean tan pobres y tan ignorantes y los ricos tan ricos y tan listos, la vulgaridad, la violencia y la falta de ánimo, o sea, todo aquello que despierta en ti deseos de morir y sentimientos de culpabilidad, se debe a que todo el mundo piensa como el vecino. Así te darás cuenta de que en este lugar donde, aunque todos parecen decentes, sólo se entontece y se muere”. O no, no en casita, sino itinerando por medio de la tristeza y la violenta de la pobreza; el cuerpo convertido en una esponja. ¿Por qué? No lo sé. Esta mañana necesito empaparme con el dolor y la miseria de esta gente. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_TVdBMoiI/AAAAAAAAFbI/49kxjrRuar0/s1600-h/IMG_6534.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5080011270217572898" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_TVdBMoiI/AAAAAAAAFbI/49kxjrRuar0/s800/IMG_6534.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hoy estoy triste, no sé muy bien por qué, pero siento que India me pesa en el corazón. Estoy de mal humor, dejo a Margarita que dé algunas rupias a quienes se acercan a nosotros pidiendo, muchos; no quiero saber nada de ellos; besa a un par de criaturas, les da su lata de coca cola, dos niñas mugrientas que se le acercan y a quienes yo no hecho caso; quizás su profesión de pediatra le ayude a aproximarse a estas niñas; lo que yo siento hoy es algo que se parece al rechazo, el de que desearía negar la realidad y mirar al mundo como hace la mayoría en Europa o Estados Unidos, como si ese mundo formara sólo parte de un programa más de televisión. Miro la miseria desde mi cuerpo lleno de lluvia. Me hiere esta miseria. Sorteamos una enorme rata muerta, todo es un barrizal, hundimos los pies en los charcos; atravesamos un pequeño lago para sacar dinero en una oficina de Citibank, limpia y pulcra como cualquiera otra de Occidente. Mundo de contrastes. Esta gente famélica cubierta de harapos me rompe hoy el alma.&lt;br /&gt;Estoy excitado, mi organismo debe tener los poros del alma más abiertos que de costumbre, por eso me hiere más la mirada de la persona con la que me cruzo en el pasillo del hotel. Tiene los ojos de los sin pan ni tierra, de los miserables de este planeta. Cuando un momento después entro en los servicios me le encuentro de rodillas limpiando el suelo del retrete con el cepillo; sus pies asoman por la puerta, oigo el violento frufrú de las cerdas contra el suelo; los hilillos de jabón se escurren hacia el pasillo. Los dalits, los parias de esta tierra cuyo sistema de castas sigue perpetuando un régimen que no está lejos de los sistemas esclavistas. &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_Sn9BMobI/AAAAAAAAFaQ/oNJ-AX3bCoY/s1600-h/IMG_6485.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5080010488533524914" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_Sn9BMobI/AAAAAAAAFaQ/oNJ-AX3bCoY/s800/IMG_6485.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hay muchos modos de esclavismo. Ayer, unos minutos después de pagar la cuenta del hotel, sube el muchacho que nos había atendido durante tres días, también haciendo de cocinero, y nos dice que el dueño le ha dicho que tenemos que pagar una noche más porque hemos superado la hora del check-out. Cuando me niego y le digo que haga bajar a su jefe para aclarar el asunto, a él se le pone cara de extrema preocupación. Explica que él es un empleado, que gana novecientas rupias al mes, unos catorce euros, por trabajar treinta días durante toda la jornada; cuando le pregunto que qué ha pasado con las cien rupias que le hemos dado de propina un instante antes, contesta que las propinas son siempre para el dueño. Presenta un aspecto tan lamentable y resignado que no tengo más remedio que ir a ver al rajá-jefe bajo cuya férula se encuentra este muchacho. Me revuelve las tripas pero voy a verle. Termino dándole las trescientas rupias que me pide y mandándole a freír monas. Pero antes de desaparecer por las escaleras abajo le dejo bien claro que escribiré a la gente de la Lonely Planet, explicando el comportamiento de su señoría. Di con mucha precisión en el clavo. Desaparecer de las páginas de esta biblia viajera puede ser una catástrofe para el negocio hotelero. No han pasado dos minutos cuando ya está en la puerta de nuestra habitación haciendo el paripé, pero devolviéndonos el dinero que poco antes le había dado. Cuando desapareció todavía tuvimos tiempo de congratularnos con el muchacho -¡qué pena me daba!- Toma, le dije, y le alargué algunos billetes, para ti, y que no se te ocurra dárselos a tu jefe. Quizás tuviera veintidós o veintitrés años, probablemente pertenecía a una casta poco deseable, acaso en una lejana reencarnación se reencarnara en dueño de un hotel, existe la posibilidad de cuando lo hiciera contratara a un chico para todo por mil rupias al mes. Todo muy triste.&lt;br /&gt;Una vez más salimos del hotel. Una anciana y un hombre de edad, ambos con una pequeña hoz en la mano, arrancan malas hierbas; tres, cuatro briznas a la vez; sus aspectos son los mismos que el del limpiador de letrinas, tristes y resignados; son un fondo habitual en todos los jardines de la India. No existe ningún lugar en el mundo con una mano de obra tan barata. Y no lo digas muy alto, porque seguro que te encuentras con alguien que dice: y suerte que tienen... y tendrán razón.&lt;br /&gt;No, no toda India es así, ni todo el mundo islámico es la ignorancia y el integrismo que se puede encontrar en algunos lugares de Pakistán, pero sí, es muy triste comprobar que los pobres sean tan pobres y tan ignorantes, y los ricos tan ricos y tan listos.&lt;br /&gt;No nos extrañemos de que la violencia y el salvajismo aniden en sus almas. Hoy tan míseros y dignos de compasión me parecen los conductores de la ricksaw de esta mañana como el chico del hotel, como el limpiador de letrinas con el que crucé hace poco. Quizás debería añadir que igualmente son dignos de compasión, somos, los ciudadanos de Occidente, los ricos, los prepotentes y sus respectivos estados buscadores de ganancias sin término. Bastaría echar una ojeada y aprender un poco en que consiste esto de la vida, cuáles son las situaciones que nos hacen dichosos y cuáles estimulan nuestros bajos instintos y nuestra rapacidad. Sólo eso. Una sociedad para la que su norte está en el provecho y el poder es necesariamente una sociedad enferma, cuyos individuos no se han encontrado todavía a sí mismos; tampoco lo es una sociedad carente de un mínimo de solidaridad. Tristeza y dolor para llenar muchos carros esto de viajar en ocasiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo resistir añadir unas líneas a este post. El jardín de nuestro hotel limita con las instalaciones del ashram de Osho, el gurú más notable del momento en Europa. Este hombre no se andaba con chiquitas en materia de ostentación, cinco Rolls Royce, tenía el barbudo señor, dios y profeta de la modernidad que busca encontrar su camino entre los gurúes. Miro en mi guía: costo de una visita puntual al ashram para meditar un día: el sueldo mensual del chico del hotel de ayer, más la mitad del sueldo del que limpia las letrinas; los niños pagan menos, quince rupias menos que el sueldo mencionado. Un buen dato para todos los amantes y seguidores de Osho, aunque ya dice el refrán: haz lo que digo aunque no lo que hago. Y es que vivimos un mundo de contrastes, sí señor. &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_TU9BMogI/AAAAAAAAFa4/dvE6-s3O4iI/s1600-h/IMG_6525.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5080011261627638274" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_TU9BMogI/AAAAAAAAFa4/dvE6-s3O4iI/s800/IMG_6525.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_TVNBMohI/AAAAAAAAFbA/8qSS0G0vruU/s1600-h/IMG_6528.JPG"&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-8077583475598164084?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/8077583475598164084/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=8077583475598164084' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/8077583475598164084'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/8077583475598164084'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/06/adis-la-india.html' title='Adiós a la India'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn_SndBMoZI/AAAAAAAAFaA/2pTV92mOdIw/s72-c/IMG_6458.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2169945290478864341.post-7168672373685499610</id><published>2007-06-24T02:23:00.000-07:00</published><updated>2007-06-24T02:33:58.762-07:00</updated><title type='text'>Dentro de unos dias empezamos</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn45KNBMoJI/AAAAAAAAFX4/7lVa0vGYpso/s1600-h/Img_6067.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5079560277176656018" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn45KNBMoJI/AAAAAAAAFX4/7lVa0vGYpso/s400/Img_6067.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2169945290478864341-7168672373685499610?l=estamosenafrica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/feeds/7168672373685499610/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2169945290478864341&amp;postID=7168672373685499610' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/7168672373685499610'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2169945290478864341/posts/default/7168672373685499610'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estamosenafrica.blogspot.com/2007/06/dentro-de-unos-dias-empezamos.html' title='Dentro de unos dias empezamos'/><author><name>Alberto de la Madrid</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/TDsu0Qs2zOI/AAAAAAAAmpE/moA3q_GMJCg/S220/Albertoww.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_pYO216L2NYs/Rn45KNBMoJI/AAAAAAAAFX4/7lVa0vGYpso/s72-c/Img_6067.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
